Los concursantes del “peor ‘Gran Hermano’ de la historia”, cinco meses después: “Estaba deseando que acabara, un mes y medio era suficiente”

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Los concursantes de 'Gran Hermano 20': Patricia, Belén, Edurne, Rocío, Aroa y Raúl (Mediaset España)

Edurne González, de 28 años, trabajaba como jefa de una tienda de ropa en Barcelona. No obstante, su sueño estaba delante de los focos, y no los de los probadores y los escaparates, sino los de la televisión. Fue así como llegó hasta el casting de Gran Hermano y dejó el trabajo sin pensárselo dos veces cuando la cogieron. “Yo entré porque era mi sueño, hubiera entrado a Gran Hermano gratis”, cuenta. Participó en una edición muy particular: se cumplían 25 años desde el estreno del formato, que además alcanzaba las 20 temporadas: “Tú entras pensando que va a durar el tiempo que dura (3 meses)… y es una pena que al final hayan sido 43 días”.

El sueño de Edurne se esfumó tan rápido como llegó. Fue una de las protagonistas del Gran Hermano más corto de la historia y, aunque durante semanas se convirtió en referente por visibilizar ante la audiencia su historia de superación como mujer transexual, ni ha construido la identidad mediática que le gustaría ni ha restablecido su vida tal y como la dejó antes del reality. “Piensas que vas a salir, vas a tener un poco de familla en redes sociales y vas a poder vivir de eso”, resume la joven. Sin embargo, su trayectoria la ha llevado al mismo punto desde el que partió: “La vida no me ha cambiado, me conoce más gente y he vivido un sueño, pero millonaria no soy”. “No he recuperado mi trabajo, estoy en el paro”, finaliza.

Gran Hermano es uno de esos formatos míticos de la televisión que, inocentemente, uno podía pensar que jamás pasaría de moda y que las infinitas posibilidades de casting de carismáticos anónimos con historias de vida que contar, como la de Edurne, lo mantendrían a flote. Pero las cosas han cambiado: ni Mercedes Milá sigue al frente del programa ni la tradicional premisa ha sido suficiente para que la vigésima edición sobreviviese en la complicada parrilla actual.

Edurne González en su curva de la vida en 'Gran Hermano 20' (Mediaset España)

Han pasado ya cinco meses desde que, el 18 de diciembre de 2025, Gran Hermano 20 terminase su fugaz andadura en Telecinco en apenas un mes y medio. Acabaría destacando en los anales televisivos como la edición más corta del reality, que marcó mínimos históricos con una audiencia media del 11,3% de share y 650.000 espectadores. Estos datos poco o nada tienen que ver con aquella primera edición que se alzó con una media del 51,2% y 7.811.000 espectadores; tampoco se acercan siquiera a la que hasta ahora era la menos vista, Gran Hermano 19, con un 16,2% y 982.000 espectadores de media.

Detrás de los números, se encuentran los protagonistas, los concursantes. A través de entrevistas con siete de los participantes de esta controvertida edición, contando con la ganadora, Rocío Gallardo, Infobae dibuja un retrato complejo de cómo la ilusión inicial se transformó gradualmente en confusión, desconcierto y, finalmente, en una experiencia truncada que dejó cicatrices emocionales y profesionales en quienes se atrevieron a entrar en la nueva casa de Tres Cantos, en cuyas paredes no se respiró el éxito de Guadalix de la Sierra. “Te choca, porque tú dices: ‘Joder, yo tendría que haber salido de la casa hace dos semanas y llevo fuera más que dentro’”, recuerda Edurne.

La infografía ilustra el desplome histórico de la audiencia de 'Gran Hermano' en España, desde sus récords iniciales hasta su cancelación en 2025 debido a su baja audiencia (Imagen Ilustrativa Infobae)

El sueño de los concursantes de ‘Gran Hermano 20′

Patricia Gawron es una joven de 34 años, casada y madre de dos hijas. La maternidad le había causado una especie de crisis existencial antes de entrar al reality y con su participación quería volver a encontrarse a sí misma, tal y como adelantaba en su presentación: “Antes de ser madre, soy mujer”. Como en el caso de Edurne, entrar a Gran Hermano era algo con lo que siempre había fantaseado. “Es una experiencia que tenía que vivir porque siempre ha sido mi sueño”, nos cuenta.

Quien también entró siendo madre fue la malagueña Aroa Carvajal, que vivió una madurez adelantada al tener a su hijo con 15 años, y ya con 22 emprendió la aventura de Gran Hermano. Era asesora comercial y el sueño de participar en el programa era tan importante para ella que dejó el trabajo solo para presentarse al casting: “Tenía la intuición de que me iban a coger. Decidí dejarlo porque no me podía pedir los días que quería, tuve que ir al casting en Sevilla y ese día trabajaba”.

Patricia Gawron y Aroa Carvajal en 'Gran Hermano 20' (Mediaset España)

Una de las que llamó la atención desde el principio por su arrolladora personalidad fue Belén Moldes, una modelo curvy viguesa de 42 años afincada en Barcelona y que tiene su propia tienda online. A la ciudad catalana llegó por amor, así que entró al programa manteniendo la relación con su pareja, con quien lleva cuatro años, y quiso vivir la experiencia sin pensar en posibles romances para conectar con la gente, con la ayuda de sus conocimientos de astrología.

Por su parte, Raúl Martínez, a sus 31 años, buscaba más vivir una experiencia que encontrar un nuevo rumbo para su vida: “Soy autónomo y me dedico a ser jugador de póquer profesional. Yo era de los pocos que tenía un poco la vida hecha. Tengo dos negocios aquí en Soria de hostelería: un discobar y un bar”, cuenta. “Llevo dando de beber a casi todo Soria muchos años, entonces ya me conoce aquí prácticamente todo el mundo”, añade.

Belén Moldes y Raúl Martínez en 'Gran Hermano 20' (Mediaset España)

Pero las grandes protagonistas de la edición fueron las jerezanas Rocío Gallardo y Desirée Torrecilla, dos amigas inseparables de toda la vida que entraron juntas al concurso. De hecho, fue Rocío la que se acabaría alzando con el maletín en el abrupto final de Gran Hermano 20. Casualmente, ella ni siquiera seguía habitualmente el programa: “La que era más fan era Desi y en parte entré ahí porque ella me dijo: ‘Venga, vamos a apuntarnos, que es mi sueño’”. Las dos regentan sus propios negocios, una peluquería cada una, así que tuvieron que dejar a un lado sus emprendimientos por un mes para vivir la experiencia.

Desirée Torrecilla y Rocío Gallardo en 'Gran Hermano 20' (Mediaset España)

Dentro de la casa

La decadencia de Gran Hermano 20 fue tan acelerada como devastadora. La gala inaugural, celebrada el 6 de noviembre de 2025, ya presentó signos de alarma al registrar únicamente un 15,8% de cuota de pantalla con 889.000 espectadores, cifra que, aunque podría considerarse aceptable para un estreno de este calibre, resultaba inferior a lo esperado para un formato que una vez paralizó el país.

Sin embargo, lo que vendría después sería infinitamente peor. La segunda gala se desplomó hasta el 11%, y la tercera cayó a poco más de 630.000 espectadores, marcando un mínimo histórico que sellaría inexorablemente el destino del programa. Desde ese momento, el ritmo de caída no cesó. Para comprender qué sucedió, es esencial escuchar las voces de quienes vivieron aquella experiencia en tiempo real, sin acceso a información externa que les permitiera entender realmente qué estaba ocurriendo.

Los participantes contactados coinciden en que, antes de saber las audiencias, fue una experiencia apasionante desde dentro. Todos menos uno, Raúl, que acabaría como cuarto clasificado: “Yo estaba deseando que se acabara, porque un mes y medio ahí dentro para mí era suficiente. No fue lo que esperaba, entretenido o divertido, lo que yo pensaba que era Gran Hermano”, destaca. “Había muchas horas muertas con las pruebas y eran muy aburridas”, recuerda Raúl, que cree que no había “nada que hacer allí”: “Del baño vas a la cocina y si no comes, pues otra vez. ¿Qué hago ahora? Sentarte, tumbarte…”.

Los concursantes de 'Gran Hermano 20' (Mediaset)

Para Aroa Carvajal, que se fue en una expulsión quíntuple cuando el ritmo empezó a ser vertiginoso, esto no era así. La joven describe la experiencia con una mezcla de optimismo ingenuo y perplejidad creciente. “Al principio no me imaginaba que no iba a tener audiencia”, relata. A ella le “parecía un casting bastante bueno, de gente muy completa. No había momentos muertos para pensar que la gente del 24 horas se estuviese aburriendo”, pensaba.

Mientras todo se desmoronaba estadísticamente en el exterior, dentro de la casa la convivencia seguía desarrollándose de manera relativamente normal. “Yo dentro me lo estaba pasando tan bien, que yo decía: ‘Es imposible que la gente no quiera vernos’”, recuerda Rocío con la ingenuidad de quien desconocía por completo la magnitud del desastre televisivo que se estaba produciendo.

Aunque estuviesen ajenos a la realidad de los paupérrimos datos de audiencia, poco a poco algunos empezaron a darse cuenta de que algo pasaba y a elucubrar sus teorías, como Desirée: “Yo siempre pensé que había otra casa, que era imposible que acabara antes”. Así, empezaron a hablar entre ellos, como asegura Patricia: “Ya alguno empezó a nombrar que fuera no estaba yendo bien, que lo de las nominaciones y expulsiones… Pero a mí, viviéndolo desde dentro, me parecía imposible que un formato como Gran Hermano pudiera estar fallando así”.

Imágenes de la gala de 'Gran Hermano 20' del 11 de diciembre. (Mediaset España)

En la quinta gala, Jorge Javier Vázquez anunció que pasarían “la Navidad con sus familias”. Los participantes, que esperaban la expulsión habitual de un único participante, se encontraron de repente presenciando el despido de José Manuel, seguido de Mamadou como “mueble empaquetado”, y finalmente de Paula como víctima de un posicionamiento que la dejó sin apoyos suficientes. Horas antes, Íñigo Tina había abandonado la casa “por motivos personales”.

Edurne empezó a tener la cabeza fuera: “A mí dentro sí que me preocupaba eso, porque yo decía: ‘Hostia, no estaremos gustando’. Te haces muchas preguntas y encima nadie te dice nada”. “Yo lo viví muy mal porque echaron a tres personas que yo quería en una misma gala y no podía entender qué estaba pasando. Incluso llegué a imaginarme que iban a Grande Fratello o a otro reality de intercambio», teorizaba Aroa.

A algunos, como a Belén Moldes, les costó el inicio y “no dio tiempo” a soltarse y “remontar”: “Cuando ya estábamos asentados, de repente se acabó todo”, señala. Esto llevó a que no hubiese muchas tramas en la casa que sirvieran para mantener el interés de la audiencia. Moldes recuerda un momento, poco trascendental, en que un compañero mordió una manzana sin saber que solo tenían una por semana, lo que generó una extensa discusión: “Los conflictos eran todo el rato por comida. A mí me parecía ya ilógico discutir por una manzana”.

Imágenes de la gala de 'Gran Hermano 20' del 11 de diciembre. (Mediaset España)

Rocío también cree que faltó tiempo: “Yo he conocido a los compañeros fuera y son otras personas. Es que hay gente que se corta mucho porque saben que están siendo grabados todo el día, pero luego fuera los ves tranquilos en un bar… Y es que yo dentro me llevaba bien con ellos, pero fuera me lo he pasado pipa”.

Los posibles motivos del fracaso de ‘GH 20′

Nadie tiene la fórmula perfecta para que un programa funcione, pero en la vigésima edición del formato saltaron a la vista algunos detalles que pudieron echar a perder el concurso. Determinados factores que no hace falta ser un experto en televisión para captar, ya que para la mayoría de los concursantes era su primera experiencia televisiva y también se dieron cuenta.

Aroa y muchos de sus compañeros coinciden en la importancia de que faltase un romance: “El amor, la polémica, la pelea es lo que vende en televisión”. La malagueña ha querido exponer los secretos de algunos de sus compañeros que entorpecieron este tipo de tramas: “Allí hay gente que mintió, dijo que no tenía pareja y cuando entró, resulta que sí que tenía”. “La historia de amor más bonita de Gran Hermano este año creo que ha sido la mía con Rocío“, bromea Desirée sobre el mayor vínculo de la casa, pese a que venía forjado de fuera.

Íñigo y Edurne en 'Gran Hermano 20' (Mediaset España)

Belén también se dio cuenta de que “ni había trama ni había amoríos, los conflictos eran insípidos” y de que “la gente iba a por el maletín a saco”, más centrados en su propia estrategia para ganar que en el entretenimiento televisivo, que al fin y al cabo debería ser la táctica clave para conseguir el voto del público. El único romance que se pudo cocer fue el de Edurne e Íñigo, pero su abandono arrebató la única esperanza.

De hecho, la propia Edurne notó el interés hacia ella al salir, tras protagonizar además una emocionante curva de la vida en la que habló de su transición: “La verdad es que he sido muy foco del programa y se me conoce bastante. No sé si es por mi historia o porque he sido la única que se enganchó a alguien dentro de la casa”. Aun así, solo acabó siendo la más conocida de un grupo de desconocidos: “Yo esperaba salir y tener, yo qué sé, mínimo 100.000 seguidores, y qué va…”.

Una de las innovaciones fue el estreno de Uno de GH 20, un reality previo. Patricia piensa que el formato perjudicó el estreno posterior: “Le quitó el protagonismo al Gran Hermano de verdad». Es más, finalmente tuvieron duraciones muy similares, alcanzando la previa 37 días y el formato principal apenas 42: “Casi ha durado más el casting que lo que es el concurso”.

Joon y Cristian entraron a la casa a través de 'Uno de GH 20' (Mediaset España)

Prácticamente todos ellos nombran las piedras sobre su propio tejado que se puso Telecinco con el estreno simultáneo de La isla de las tentaciones. “Ponían tres programas de La isla a la semana, las galas empezaban a las 23:00 horas de la noche y le metían un montón de anuncios“, expone Edurne. Aunque Rocío es consciente de que no era una competencia directa: “Es verdad que lo echaban otro día, pero la gente que trabaja no se puede despertar tarde todos los días”.

El horario tampoco jugaba a su favor, puesto que con el duelo entre El Hormiguero y La Revuelta se ha retrasado el prime time de todas las cadenas. Es por ello que, aunque el programa daba comienzo a las 21:45 horas, era más bien un adelanto y hasta pasadas las 23:00 horas no empezaba realmente la gala. “Entre que empieza el programa, que te dicen lo que va a pasar y hasta que pasa lo que ha pasado, tú ya te has dormido en el sofá”, comenta Edurne. Patricia añade que ni su familia, que estaba deseando verla, aguantaba: “Se les hacía muy pesado que se alargara tanto la expulsión hasta la una de la noche”.

Una vez fuera, descubrieron que había un nuevo reality que estaba generando más conversación que aquel en el que ellos habían participado: “La casa de los gemelos ha sido un pelotazo”, se enteró Rocío al salir, al igual que Edurne, que vio cómo la “saturación en la parrilla” compartía competencia con los nuevos formatos de internet.

Rocío, ganadora de 'GH 20' (Mediaset)

Algunas de las novedades acabaron pasando por encima de eliminar rasgos característicos del formato: “He vivido un Gran Hermano muy diferente, no hemos tenido la gala de Halloween, no nos han puesto imágenes prácticamente y hubiese sido un poco más interesante, porque ahí se hubiese visto realmente con quién estábamos conviviendo”, suma Aroa a todos los pequeños factores que acabaron arruinando la edición.

Variables que también han llegado a Rocío a través de la voz de la audiencia: “Yo no he visto muchas ediciones, pero hay clientas de la peluquería que me han dicho: ‘No tomabais alcohol, no ponían vídeos de los compañeros cuando os criticaban, no habéis tenido gala familiar ni de Halloween y ha empezado más tarde’”.

La vida después de ‘Gran Hermano’

GH 20 no funcionó, pero algunos mantuvieron la esperanza de que su carrera televisiva todavía tuviese futuro. Por ejemplo, Patricia aspiraba a mantenerse en Telecinco tras el programa: “Esperaba que luego pudiera haber una proyección quizás en otro reality y aunque sea de colaboradora, estar en el mundo de la tele, que he visto que me ha gustado». En sus planes, “entrar en Gran Hermano te abría puertas»: “Pero claro, no ha sido así, porque como ha sido el peor de la historia…”.

Patricia y Almudena, en 'Gran Hermano 20'. (Mediaset)

Como Edurne, ella también dejó su trabajo por el mismo sueño, aunque Patricia en un principio pidió una excedencia por si tenía que volver: “Me la cogí con bastante tiempo con vistas a que luego saliesen más cosas, no me podía incorporar hasta noviembre del 2026”. Así, quedó en un limbo al tener trabajo, pero no poder reincorporarse: “He llegado a un acuerdo y me han hecho un despido. Estoy en el paro, pero es porque yo tenía que dejarlo de alguna manera, no podía estar hasta noviembre para incorporarme”.

Pero el trabajo no fue el único problema con el que se topó Patricia al salir, sino también en su vida personal con su marido, un sargento de la Guardia Civil ajeno a la farándula televisiva: “Me ha perjudicado en mi relación en cierto modo”. Además, tuvo que retomar su rol como madre: “Salí y las nenas… Me costó un tiempo adaptarme otra vez a estar con ellas y ellas a estar conmigo”.

Tras dejar el trabajo por presentarse al casting, con la suerte de que la cogieron en el programa, Aroa tampoco ha recuperado su vida: “Conozco compañeros míos que también han tenido que dejar el trabajo y que ahora se encuentran un poco como yo, que no sabemos muy bien qué hacer con nuestra vida”. Los que mayor suerte corrieron tras el programa fueron los autónomos, que retomaron sus negocios como si nada hubiese ocurrido, como Belén con su tienda: “Me va igual que antes, cogí tan rápido la rutina… Parece como que he vivido un sueño que me queda como difuminado, difuso… Es como que no lo he vivido”.

'Gran Hermano 20'. (Mediaset España)

También Raúl sigue con sus negocios. Es por ello que sus expectativas eran muy diferentes a las de muchos de sus compañeros de concurso: “Yo no quería vincular mi vida con la tele, pero sí que buscaba un poco más de bombo y seguidores fuera del nivel de Soria”. Allí, ya le conocían todos por sus dos bares, aunque ha ampliado horizontes: “Por la calle sí que me paran las abuelillas, gente mayor que ha visto el programa y que no me conocía”.

Una situación similar mantienen las peluqueras jerezanas. Aun así, esperaban un mayor impacto al salir, sobre todo Desirée, que cumplía un sueño: “No nos ha subido mucho el Instagram. A la Rocío y a mí, sobre todo a ella, sí que le ha salido alguna colaboración y cosas de esas, pero vamos, que yo me considero anónima igual”. Por su parte, Rocío tampoco se siente “famosa”, pero sí “conocida”: “Viene más gente a verme a la peluquería, me saludan, nos llaman, que vayamos a un sitio, que vayamos al otro, tanto a mí como a mi amiga”.

Para aprovechar la nueva casa de Tres Cantos, la cadena apostó en enero, tan solo un mes después, por una edición de famosos. “Se hizo GH Dúo y yo me imaginaba que podría entrar alguien de mi edición y no, no fue así”, recuerda Aroa, que perdió esa última esperanza. Quiere seguir luchando por, al menos, dedicarse a las redes sociales, aunque sabe que no es fácil: “No cualquier persona se puede permitir perseguir su sueño a día de hoy, porque no sales con un dinero que te dé para estar seis meses sin trabajar”.

Rocío y Cristian en la final de 'Gran Hermano 20'. (Mediaset España)

Tampoco Edurne pierde el optimismo de completar ese sueño que comenzó, puesto que ha sido ella quien no ha querido recuperar su trabajo en la tienda de ropa: “Me quiero mudar a Madrid y quiero empezar a buscar otra vez trabajo”. Ahora busca una segunda oportunidad en televisión: “Me ha contactado un representante de ellos (Mediaset), esto no es algo inmediato, pero para el año que viene voy a proyectarlo”.

Quien tiene más papeletas para conseguir regresar al medio, aunque no lo necesite, puesto que su peluquería va estupendamente, es Rocío: “Yo, si me llaman de otros sitios, iría, por ejemplo, a Supervivientes, porque sí lo he visto desde pequeña con mi padre”. Sin embargo, la peluquera ya está más que satisfecha con su breve paso por la pequeña pantalla: “He ganado el Gran Hermano más corto, al final también ha hecho historia por ser corto”.

Otra de las grandes preguntas de la audiencia giraba en torno al dinero del premio: ¿se ha llevado Rocío 300.000 euros por solo un mes de concurso? La respuesta es que no: “En el contrato pone que según los días que dure el concurso, así va a ser el premio”. La jerezana, por seguridad, ha evitado hablar de la cifra final o si la ha obtenido ya: “Lo que yo no quiero es decir ni cuándo lo cobro ni la cantidad exacta. Más que nada porque es que hay muchos flipados en la calle y se van a creer que llevo un fajo de billetes en el bolso”.

El resultado de Gran Hermano 20 plantea preguntas fundamentales sobre el futuro del formato en España. Por primera vez en 25 años, Telecinco se vio obligada a reconocer que el experimento social que había capturado la imaginación de millones de españoles simplemente ya no funcionaba bajo las condiciones actuales, por lo menos cuando no se recurre a famosos. Lo que es difícil de analizar, puesto que los últimos formatos de éxito de la cadena, como Casados a primera vista o La isla de las tentaciones, se basan precisamente en personajes anónimos, aunque con el amor como gancho.

La edición representa el momento en el cual la industria televisiva española finalmente ha confrontado la realidad de que ni los formatos más icónicos son inmunes a la obsolescencia cuando sus estructuras fundamentales se desalinean demasiado lejos de los hábitos y preferencias de la audiencia. Porque, aunque el prime time haya cambiado sus horarios, los espectadores no han hecho lo mismo con sus hábitos y están pidiendo a gritos volver a la fórmula tradicional sin tener que irse a dormir con los programas a medias.

Con todo esto, los concursantes se quedan con la parte positiva: ninguno de ellos se arrepiente de haber participado, a pesar de que el sueño no era como imaginaban. Como reflexiona Patricia: “Cuando vives algo desde dentro, pierde el valor que le dabas, era algo que nunca podías conseguir y lo veías como un sueño. Luego lo ves desde dentro y la verdad que dices: ‘No era para tanto’”.

Los concursantes de 'Gran Hermano 20': Patricia, Belén, Edurne, Rocío, Aroa y Raúl (Mediaset España)

Edurne González, de 28 años, trabajaba como jefa de una tienda de ropa en Barcelona. No obstante, su sueño estaba delante de los focos, y no los de los probadores y los escaparates, sino los de la televisión. Fue así como llegó hasta el casting de Gran Hermano y dejó el trabajo sin pensárselo dos veces cuando la cogieron. “Yo entré porque era mi sueño, hubiera entrado a Gran Hermano gratis”, cuenta. Participó en una edición muy particular: se cumplían 25 años desde el estreno del formato, que además alcanzaba las 20 temporadas: “Tú entras pensando que va a durar el tiempo que dura (3 meses)… y es una pena que al final hayan sido 43 días”.

El sueño de Edurne se esfumó tan rápido como llegó. Fue una de las protagonistas del Gran Hermano más corto de la historia y, aunque durante semanas se convirtió en referente por visibilizar ante la audiencia su historia de superación como mujer transexual, ni ha construido la identidad mediática que le gustaría ni ha restablecido su vida tal y como la dejó antes del reality. “Piensas que vas a salir, vas a tener un poco de familla en redes sociales y vas a poder vivir de eso”, resume la joven. Sin embargo, su trayectoria la ha llevado al mismo punto desde el que partió: “La vida no me ha cambiado, me conoce más gente y he vivido un sueño, pero millonaria no soy”. “No he recuperado mi trabajo, estoy en el paro”, finaliza.

Gran Hermano es uno de esos formatos míticos de la televisión que, inocentemente, uno podía pensar que jamás pasaría de moda y que las infinitas posibilidades de casting de carismáticos anónimos con historias de vida que contar, como la de Edurne, lo mantendrían a flote. Pero las cosas han cambiado: ni Mercedes Milá sigue al frente del programa ni la tradicional premisa ha sido suficiente para que la vigésima edición sobreviviese en la complicada parrilla actual.

Edurne González en su curva de la vida en 'Gran Hermano 20' (Mediaset España)

Han pasado ya cinco meses desde que, el 18 de diciembre de 2025, Gran Hermano 20 terminase su fugaz andadura en Telecinco en apenas un mes y medio. Acabaría destacando en los anales televisivos como la edición más corta del reality, que marcó mínimos históricos con una audiencia media del 11,3% de share y 650.000 espectadores. Estos datos poco o nada tienen que ver con aquella primera edición que se alzó con una media del 51,2% y 7.811.000 espectadores; tampoco se acercan siquiera a la que hasta ahora era la menos vista, Gran Hermano 19, con un 16,2% y 982.000 espectadores de media.

Detrás de los números, se encuentran los protagonistas, los concursantes. A través de entrevistas con siete de los participantes de esta controvertida edición, contando con la ganadora, Rocío Gallardo, Infobae dibuja un retrato complejo de cómo la ilusión inicial se transformó gradualmente en confusión, desconcierto y, finalmente, en una experiencia truncada que dejó cicatrices emocionales y profesionales en quienes se atrevieron a entrar en la nueva casa de Tres Cantos, en cuyas paredes no se respiró el éxito de Guadalix de la Sierra. “Te choca, porque tú dices: ‘Joder, yo tendría que haber salido de la casa hace dos semanas y llevo fuera más que dentro’”, recuerda Edurne.

La infografía ilustra el desplome histórico de la audiencia de 'Gran Hermano' en España, desde sus récords iniciales hasta su cancelación en 2025 debido a su baja audiencia (Imagen Ilustrativa Infobae)

El sueño de los concursantes de ‘Gran Hermano 20′

Patricia Gawron es una joven de 34 años, casada y madre de dos hijas. La maternidad le había causado una especie de crisis existencial antes de entrar al reality y con su participación quería volver a encontrarse a sí misma, tal y como adelantaba en su presentación: “Antes de ser madre, soy mujer”. Como en el caso de Edurne, entrar a Gran Hermano era algo con lo que siempre había fantaseado. “Es una experiencia que tenía que vivir porque siempre ha sido mi sueño”, nos cuenta.

Quien también entró siendo madre fue la malagueña Aroa Carvajal, que vivió una madurez adelantada al tener a su hijo con 15 años, y ya con 22 emprendió la aventura de Gran Hermano. Era asesora comercial y el sueño de participar en el programa era tan importante para ella que dejó el trabajo solo para presentarse al casting: “Tenía la intuición de que me iban a coger. Decidí dejarlo porque no me podía pedir los días que quería, tuve que ir al casting en Sevilla y ese día trabajaba”.

Patricia Gawron y Aroa Carvajal en 'Gran Hermano 20' (Mediaset España)

Una de las que llamó la atención desde el principio por su arrolladora personalidad fue Belén Moldes, una modelo curvy viguesa de 42 años afincada en Barcelona y que tiene su propia tienda online. A la ciudad catalana llegó por amor, así que entró al programa manteniendo la relación con su pareja, con quien lleva cuatro años, y quiso vivir la experiencia sin pensar en posibles romances para conectar con la gente, con la ayuda de sus conocimientos de astrología.

Por su parte, Raúl Martínez, a sus 31 años, buscaba más vivir una experiencia que encontrar un nuevo rumbo para su vida: “Soy autónomo y me dedico a ser jugador de póquer profesional. Yo era de los pocos que tenía un poco la vida hecha. Tengo dos negocios aquí en Soria de hostelería: un discobar y un bar”, cuenta. “Llevo dando de beber a casi todo Soria muchos años, entonces ya me conoce aquí prácticamente todo el mundo”, añade.

Belén Moldes y Raúl Martínez en 'Gran Hermano 20' (Mediaset España)

Pero las grandes protagonistas de la edición fueron las jerezanas Rocío Gallardo y Desirée Torrecilla, dos amigas inseparables de toda la vida que entraron juntas al concurso. De hecho, fue Rocío la que se acabaría alzando con el maletín en el abrupto final de Gran Hermano 20. Casualmente, ella ni siquiera seguía habitualmente el programa: “La que era más fan era Desi y en parte entré ahí porque ella me dijo: ‘Venga, vamos a apuntarnos, que es mi sueño’”. Las dos regentan sus propios negocios, una peluquería cada una, así que tuvieron que dejar a un lado sus emprendimientos por un mes para vivir la experiencia.

Desirée Torrecilla y Rocío Gallardo en 'Gran Hermano 20' (Mediaset España)

Dentro de la casa

La decadencia de Gran Hermano 20 fue tan acelerada como devastadora. La gala inaugural, celebrada el 6 de noviembre de 2025, ya presentó signos de alarma al registrar únicamente un 15,8% de cuota de pantalla con 889.000 espectadores, cifra que, aunque podría considerarse aceptable para un estreno de este calibre, resultaba inferior a lo esperado para un formato que una vez paralizó el país.

Sin embargo, lo que vendría después sería infinitamente peor. La segunda gala se desplomó hasta el 11%, y la tercera cayó a poco más de 630.000 espectadores, marcando un mínimo histórico que sellaría inexorablemente el destino del programa. Desde ese momento, el ritmo de caída no cesó. Para comprender qué sucedió, es esencial escuchar las voces de quienes vivieron aquella experiencia en tiempo real, sin acceso a información externa que les permitiera entender realmente qué estaba ocurriendo.

Los participantes contactados coinciden en que, antes de saber las audiencias, fue una experiencia apasionante desde dentro. Todos menos uno, Raúl, que acabaría como cuarto clasificado: “Yo estaba deseando que se acabara, porque un mes y medio ahí dentro para mí era suficiente. No fue lo que esperaba, entretenido o divertido, lo que yo pensaba que era Gran Hermano”, destaca. “Había muchas horas muertas con las pruebas y eran muy aburridas”, recuerda Raúl, que cree que no había “nada que hacer allí”: “Del baño vas a la cocina y si no comes, pues otra vez. ¿Qué hago ahora? Sentarte, tumbarte…”.

Los concursantes de 'Gran Hermano 20' (Mediaset)

Para Aroa Carvajal, que se fue en una expulsión quíntuple cuando el ritmo empezó a ser vertiginoso, esto no era así. La joven describe la experiencia con una mezcla de optimismo ingenuo y perplejidad creciente. “Al principio no me imaginaba que no iba a tener audiencia”, relata. A ella le “parecía un casting bastante bueno, de gente muy completa. No había momentos muertos para pensar que la gente del 24 horas se estuviese aburriendo”, pensaba.

Mientras todo se desmoronaba estadísticamente en el exterior, dentro de la casa la convivencia seguía desarrollándose de manera relativamente normal. “Yo dentro me lo estaba pasando tan bien, que yo decía: ‘Es imposible que la gente no quiera vernos’”, recuerda Rocío con la ingenuidad de quien desconocía por completo la magnitud del desastre televisivo que se estaba produciendo.

Aunque estuviesen ajenos a la realidad de los paupérrimos datos de audiencia, poco a poco algunos empezaron a darse cuenta de que algo pasaba y a elucubrar sus teorías, como Desirée: “Yo siempre pensé que había otra casa, que era imposible que acabara antes”. Así, empezaron a hablar entre ellos, como asegura Patricia: “Ya alguno empezó a nombrar que fuera no estaba yendo bien, que lo de las nominaciones y expulsiones… Pero a mí, viviéndolo desde dentro, me parecía imposible que un formato como Gran Hermano pudiera estar fallando así”.

Imágenes de la gala de 'Gran Hermano 20' del 11 de diciembre. (Mediaset España)

En la quinta gala, Jorge Javier Vázquez anunció que pasarían “la Navidad con sus familias”. Los participantes, que esperaban la expulsión habitual de un único participante, se encontraron de repente presenciando el despido de José Manuel, seguido de Mamadou como “mueble empaquetado”, y finalmente de Paula como víctima de un posicionamiento que la dejó sin apoyos suficientes. Horas antes, Íñigo Tina había abandonado la casa “por motivos personales”.

Edurne empezó a tener la cabeza fuera: “A mí dentro sí que me preocupaba eso, porque yo decía: ‘Hostia, no estaremos gustando’. Te haces muchas preguntas y encima nadie te dice nada”. “Yo lo viví muy mal porque echaron a tres personas que yo quería en una misma gala y no podía entender qué estaba pasando. Incluso llegué a imaginarme que iban a Grande Fratello o a otro reality de intercambio», teorizaba Aroa.

A algunos, como a Belén Moldes, les costó el inicio y “no dio tiempo” a soltarse y “remontar”: “Cuando ya estábamos asentados, de repente se acabó todo”, señala. Esto llevó a que no hubiese muchas tramas en la casa que sirvieran para mantener el interés de la audiencia. Moldes recuerda un momento, poco trascendental, en que un compañero mordió una manzana sin saber que solo tenían una por semana, lo que generó una extensa discusión: “Los conflictos eran todo el rato por comida. A mí me parecía ya ilógico discutir por una manzana”.

Imágenes de la gala de 'Gran Hermano 20' del 11 de diciembre. (Mediaset España)

Rocío también cree que faltó tiempo: “Yo he conocido a los compañeros fuera y son otras personas. Es que hay gente que se corta mucho porque saben que están siendo grabados todo el día, pero luego fuera los ves tranquilos en un bar… Y es que yo dentro me llevaba bien con ellos, pero fuera me lo he pasado pipa”.

Los posibles motivos del fracaso de ‘GH 20′

Nadie tiene la fórmula perfecta para que un programa funcione, pero en la vigésima edición del formato saltaron a la vista algunos detalles que pudieron echar a perder el concurso. Determinados factores que no hace falta ser un experto en televisión para captar, ya que para la mayoría de los concursantes era su primera experiencia televisiva y también se dieron cuenta.

Aroa y muchos de sus compañeros coinciden en la importancia de que faltase un romance: “El amor, la polémica, la pelea es lo que vende en televisión”. La malagueña ha querido exponer los secretos de algunos de sus compañeros que entorpecieron este tipo de tramas: “Allí hay gente que mintió, dijo que no tenía pareja y cuando entró, resulta que sí que tenía”. “La historia de amor más bonita de Gran Hermano este año creo que ha sido la mía con Rocío“, bromea Desirée sobre el mayor vínculo de la casa, pese a que venía forjado de fuera.

Íñigo y Edurne en 'Gran Hermano 20' (Mediaset España)

Belén también se dio cuenta de que “ni había trama ni había amoríos, los conflictos eran insípidos” y de que “la gente iba a por el maletín a saco”, más centrados en su propia estrategia para ganar que en el entretenimiento televisivo, que al fin y al cabo debería ser la táctica clave para conseguir el voto del público. El único romance que se pudo cocer fue el de Edurne e Íñigo, pero su abandono arrebató la única esperanza.

De hecho, la propia Edurne notó el interés hacia ella al salir, tras protagonizar además una emocionante curva de la vida en la que habló de su transición: “La verdad es que he sido muy foco del programa y se me conoce bastante. No sé si es por mi historia o porque he sido la única que se enganchó a alguien dentro de la casa”. Aun así, solo acabó siendo la más conocida de un grupo de desconocidos: “Yo esperaba salir y tener, yo qué sé, mínimo 100.000 seguidores, y qué va…”.

Una de las innovaciones fue el estreno de Uno de GH 20, un reality previo. Patricia piensa que el formato perjudicó el estreno posterior: “Le quitó el protagonismo al Gran Hermano de verdad». Es más, finalmente tuvieron duraciones muy similares, alcanzando la previa 37 días y el formato principal apenas 42: “Casi ha durado más el casting que lo que es el concurso”.

Joon y Cristian entraron a la casa a través de 'Uno de GH 20' (Mediaset España)

Prácticamente todos ellos nombran las piedras sobre su propio tejado que se puso Telecinco con el estreno simultáneo de La isla de las tentaciones. “Ponían tres programas de La isla a la semana, las galas empezaban a las 23:00 horas de la noche y le metían un montón de anuncios“, expone Edurne. Aunque Rocío es consciente de que no era una competencia directa: “Es verdad que lo echaban otro día, pero la gente que trabaja no se puede despertar tarde todos los días”.

El horario tampoco jugaba a su favor, puesto que con el duelo entre El Hormiguero y La Revuelta se ha retrasado el prime time de todas las cadenas. Es por ello que, aunque el programa daba comienzo a las 21:45 horas, era más bien un adelanto y hasta pasadas las 23:00 horas no empezaba realmente la gala. “Entre que empieza el programa, que te dicen lo que va a pasar y hasta que pasa lo que ha pasado, tú ya te has dormido en el sofá”, comenta Edurne. Patricia añade que ni su familia, que estaba deseando verla, aguantaba: “Se les hacía muy pesado que se alargara tanto la expulsión hasta la una de la noche”.

Una vez fuera, descubrieron que había un nuevo reality que estaba generando más conversación que aquel en el que ellos habían participado: “La casa de los gemelos ha sido un pelotazo”, se enteró Rocío al salir, al igual que Edurne, que vio cómo la “saturación en la parrilla” compartía competencia con los nuevos formatos de internet.

Rocío, ganadora de 'GH 20' (Mediaset)

Algunas de las novedades acabaron pasando por encima de eliminar rasgos característicos del formato: “He vivido un Gran Hermano muy diferente, no hemos tenido la gala de Halloween, no nos han puesto imágenes prácticamente y hubiese sido un poco más interesante, porque ahí se hubiese visto realmente con quién estábamos conviviendo”, suma Aroa a todos los pequeños factores que acabaron arruinando la edición.

Variables que también han llegado a Rocío a través de la voz de la audiencia: “Yo no he visto muchas ediciones, pero hay clientas de la peluquería que me han dicho: ‘No tomabais alcohol, no ponían vídeos de los compañeros cuando os criticaban, no habéis tenido gala familiar ni de Halloween y ha empezado más tarde’”.

La vida después de ‘Gran Hermano’

GH 20 no funcionó, pero algunos mantuvieron la esperanza de que su carrera televisiva todavía tuviese futuro. Por ejemplo, Patricia aspiraba a mantenerse en Telecinco tras el programa: “Esperaba que luego pudiera haber una proyección quizás en otro reality y aunque sea de colaboradora, estar en el mundo de la tele, que he visto que me ha gustado». En sus planes, “entrar en Gran Hermano te abría puertas»: “Pero claro, no ha sido así, porque como ha sido el peor de la historia…”.

Patricia y Almudena, en 'Gran Hermano 20'. (Mediaset)

Como Edurne, ella también dejó su trabajo por el mismo sueño, aunque Patricia en un principio pidió una excedencia por si tenía que volver: “Me la cogí con bastante tiempo con vistas a que luego saliesen más cosas, no me podía incorporar hasta noviembre del 2026”. Así, quedó en un limbo al tener trabajo, pero no poder reincorporarse: “He llegado a un acuerdo y me han hecho un despido. Estoy en el paro, pero es porque yo tenía que dejarlo de alguna manera, no podía estar hasta noviembre para incorporarme”.

Pero el trabajo no fue el único problema con el que se topó Patricia al salir, sino también en su vida personal con su marido, un sargento de la Guardia Civil ajeno a la farándula televisiva: “Me ha perjudicado en mi relación en cierto modo”. Además, tuvo que retomar su rol como madre: “Salí y las nenas… Me costó un tiempo adaptarme otra vez a estar con ellas y ellas a estar conmigo”.

Tras dejar el trabajo por presentarse al casting, con la suerte de que la cogieron en el programa, Aroa tampoco ha recuperado su vida: “Conozco compañeros míos que también han tenido que dejar el trabajo y que ahora se encuentran un poco como yo, que no sabemos muy bien qué hacer con nuestra vida”. Los que mayor suerte corrieron tras el programa fueron los autónomos, que retomaron sus negocios como si nada hubiese ocurrido, como Belén con su tienda: “Me va igual que antes, cogí tan rápido la rutina… Parece como que he vivido un sueño que me queda como difuminado, difuso… Es como que no lo he vivido”.

'Gran Hermano 20'. (Mediaset España)

También Raúl sigue con sus negocios. Es por ello que sus expectativas eran muy diferentes a las de muchos de sus compañeros de concurso: “Yo no quería vincular mi vida con la tele, pero sí que buscaba un poco más de bombo y seguidores fuera del nivel de Soria”. Allí, ya le conocían todos por sus dos bares, aunque ha ampliado horizontes: “Por la calle sí que me paran las abuelillas, gente mayor que ha visto el programa y que no me conocía”.

Una situación similar mantienen las peluqueras jerezanas. Aun así, esperaban un mayor impacto al salir, sobre todo Desirée, que cumplía un sueño: “No nos ha subido mucho el Instagram. A la Rocío y a mí, sobre todo a ella, sí que le ha salido alguna colaboración y cosas de esas, pero vamos, que yo me considero anónima igual”. Por su parte, Rocío tampoco se siente “famosa”, pero sí “conocida”: “Viene más gente a verme a la peluquería, me saludan, nos llaman, que vayamos a un sitio, que vayamos al otro, tanto a mí como a mi amiga”.

Para aprovechar la nueva casa de Tres Cantos, la cadena apostó en enero, tan solo un mes después, por una edición de famosos. “Se hizo GH Dúo y yo me imaginaba que podría entrar alguien de mi edición y no, no fue así”, recuerda Aroa, que perdió esa última esperanza. Quiere seguir luchando por, al menos, dedicarse a las redes sociales, aunque sabe que no es fácil: “No cualquier persona se puede permitir perseguir su sueño a día de hoy, porque no sales con un dinero que te dé para estar seis meses sin trabajar”.

Rocío y Cristian en la final de 'Gran Hermano 20'. (Mediaset España)

Tampoco Edurne pierde el optimismo de completar ese sueño que comenzó, puesto que ha sido ella quien no ha querido recuperar su trabajo en la tienda de ropa: “Me quiero mudar a Madrid y quiero empezar a buscar otra vez trabajo”. Ahora busca una segunda oportunidad en televisión: “Me ha contactado un representante de ellos (Mediaset), esto no es algo inmediato, pero para el año que viene voy a proyectarlo”.

Quien tiene más papeletas para conseguir regresar al medio, aunque no lo necesite, puesto que su peluquería va estupendamente, es Rocío: “Yo, si me llaman de otros sitios, iría, por ejemplo, a Supervivientes, porque sí lo he visto desde pequeña con mi padre”. Sin embargo, la peluquera ya está más que satisfecha con su breve paso por la pequeña pantalla: “He ganado el Gran Hermano más corto, al final también ha hecho historia por ser corto”.

Otra de las grandes preguntas de la audiencia giraba en torno al dinero del premio: ¿se ha llevado Rocío 300.000 euros por solo un mes de concurso? La respuesta es que no: “En el contrato pone que según los días que dure el concurso, así va a ser el premio”. La jerezana, por seguridad, ha evitado hablar de la cifra final o si la ha obtenido ya: “Lo que yo no quiero es decir ni cuándo lo cobro ni la cantidad exacta. Más que nada porque es que hay muchos flipados en la calle y se van a creer que llevo un fajo de billetes en el bolso”.

El resultado de Gran Hermano 20 plantea preguntas fundamentales sobre el futuro del formato en España. Por primera vez en 25 años, Telecinco se vio obligada a reconocer que el experimento social que había capturado la imaginación de millones de españoles simplemente ya no funcionaba bajo las condiciones actuales, por lo menos cuando no se recurre a famosos. Lo que es difícil de analizar, puesto que los últimos formatos de éxito de la cadena, como Casados a primera vista o La isla de las tentaciones, se basan precisamente en personajes anónimos, aunque con el amor como gancho.

La edición representa el momento en el cual la industria televisiva española finalmente ha confrontado la realidad de que ni los formatos más icónicos son inmunes a la obsolescencia cuando sus estructuras fundamentales se desalinean demasiado lejos de los hábitos y preferencias de la audiencia. Porque, aunque el prime time haya cambiado sus horarios, los espectadores no han hecho lo mismo con sus hábitos y están pidiendo a gritos volver a la fórmula tradicional sin tener que irse a dormir con los programas a medias.

Con todo esto, los concursantes se quedan con la parte positiva: ninguno de ellos se arrepiente de haber participado, a pesar de que el sueño no era como imaginaban. Como reflexiona Patricia: “Cuando vives algo desde dentro, pierde el valor que le dabas, era algo que nunca podías conseguir y lo veías como un sueño. Luego lo ves desde dentro y la verdad que dices: ‘No era para tanto’”.

  

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