Mientras que la industria automotriz muestra una leve contracción respecto del año pasado, algunas marcas continúan ganando terreno en el mercado.
Ese es el caso de Chevrolet, que viene reforzando su oferta local con el lanzamiento de nuevos modelos. En esa línea, semanas atrás presentó el Sonic, un SUV del segmento B (compacto) con el que busca impulsar su crecimiento en la Argentina.
Una de las primeras impresiones que generó este vehículo fue que estaba pensado exclusivamente para un uso urbano. Sin embargo, la automotriz organizó una travesía de más de 1000 kilómetros desde San Luis, con paso por Córdoba y Santa Fe, hasta Buenos Aires para demostrar lo contrario.
La caravana, compuesta por 17 unidades, atravesó distintos tipos de caminos y puso verdaderamente a prueba las capacidades del modelo, derribando así la idea de que se trata de un vehículo pensado exclusivamente para ciudad.

El Sonic es un modelo que se posiciona entre los conocidos Onix y Tracker, con el objetivo de captar a aquellos usuarios para quienes el primero resulta insuficiente, pero que tampoco necesitan dar el salto a un SUV de mayor tamaño.
Lo hace con 4228 mm de largo, 1773 mm de ancho y 1532 mm de alto y una distancia entre ejes alcanza de 2551 mm y en dos versiones: Premier y RS.
Esta propuesta además puede resultar atractiva por su precio, que lo ubica dentro de los SUV más baratos del mercado local. Pero decir “barato”, en este caso, no es sinónimo de que llegue con un mal nivel de equipamiento ni mucho menos, sino que eleva la vara del segmento. Es más, de la caravana de 17 unidades a LA NACION le tocó un Sonic en su versión entrada de gama (Premier), que resulta más atractivo para el análisis.

Para comenzar, en materia de diseño Chevrolet hizo un buen trabajo. El Sonic logra diferenciarse claramente del resto de los modelos de la marca, aunque sin perder el ADN visual que lo caracteriza. El conjunto óptico delantero y trasero aporta gran parte de esa identidad, al igual que el emblema de Chevrolet en color negro. Este último detalle, según explicó la marca, fue incorporado de serie luego de detectar que muchos clientes lo elegían como una de las primeras personalizaciones que realizaban en sus vehículos.
Sin importar la versión, llega con el conocido motor naftero 1.0 turbo de tres cilindros, con 116 CV a 5500 rpm y 160 Nm de torque a 2000 rpm, asociado a una caja automática de seis velocidades. El motor le sienta bien al conjunto.
Al tratarse de un vehículo compacto, ofrece una respuesta adecuada incluso en ruta cuando es necesario realizar sobrepasos, mientras que la caja automática también mostró un funcionamiento acorde durante la prueba. Si bien no cuenta con modo secuencial ni levas al volante (elementos que podrían haber aportado un plus en la conducción), su ausencia resulta entendible dentro del posicionamiento y rango de precios del modelo.

En cuanto al interior, resulta cómodo para una persona de estatura promedio. La regulación de los asientos es manual, aunque cuenta con arranque por botón, una función práctica y cada vez más valorada por los usuarios.
Respecto de las pantallas, mantiene la estética característica de Chevrolet. Incorpora un tablero digital de 8 pulgadas y una pantalla multimedia de 11 pulgadas con conectividad inalámbrica para Apple CarPlay y Android Auto. Además, suma cargador inalámbrico para teléfonos celulares, un elemento que todavía no es tan habitual de encontrar en modelos de entrada o en los más accesibles del mercado.
Durante la prueba, Apple CarPlay no se conectó de manera inmediata. Sin embargo, luego de realizar una primera vinculación mediante cable, el sistema comenzó a conectarse de forma automática y rápida cada vez que se encendía el vehículo.

En lo que respecta al comportamiento dinámico, el vehículo superó con solvencia la travesía; ya que afrontó subidas exigentes, tramos de tierra y distintos tipos de superficies sin inconvenientes. De hecho, uno de los aspectos más destacados por la prensa especializada durante el recorrido fue el desempeño de su suspensión, que recibió elogios por su capacidad para absorber irregularidades y mantener un buen nivel de confort de marcha.
Para cerrar, el Sonic se destaca en materia de seguridad; como se mencionó anteriormente, pese a ubicarse entre las opciones más accesibles del segmento SUV, ofrece una dotación poco habitual para su rango de precio.
De serie incorpora seis airbags (frontales, laterales y de cortina), control crucero, control de estabilidad, indicador de punto ciego, monitoreo de presión de neumáticos, alerta de colisión frontal, detección de peatones y ciclistas, frenado autónomo de emergencia a bajas velocidades, cámara de retroceso y sensor de estacionamiento trasero. Ambas versiones también suman OnStar, un sistema de tecnología y conectividad integrado en los vehículos de la firma.
Por su parte, la versión tope de gama suma sensores de estacionamiento delanteros y el sistema de estacionamiento autónomo (Park Assist), tecnología que todavía no es frecuente en vehículos de este segmento.
En cuanto a los precios, durante junio el Sonic mantiene los mismos valores de lanzamiento: $38.390.900 para la versión Premier AT y $39.690.900 para la variante RS AT.