La historia reciente de la Fórmula 1 ha estado marcada por rivalidades internas que pasan de lo deportivo a lo personal. Una de las más recordadas es la protagonizada por Lewis Hamilton y Nico Rosberg, que compartieron equipo en Mercedes entre 2013 y 2016 y, según las propias palabras de Rosberg, llevaron su relación al límite. Su etapa juntos estuvo acompañada no solo de triunfo, sino también de una convivencia compleja que obligó a la escudería alemana a tomar medidas inéditas.
Durante sus cuatro campañas como compañeros, Nico Rosberg y Lewis Hamilton protagonizaron numerosos duelos en pista mientras luchaban por el liderazgo de la escudería y el mundial de pilotos. Las fricciones no tardaron en surgir y, según ha expuesto el piloto alemán en declaraciones reproducidas por Sky F1, “lo hicimos extremadamente difícil”. La intensidad de su rivalidad se trasladó a batallas al límite en circuitos de todo el mundo, obligando a la dirección del equipo a intervenir para evitar consecuencias mayores.
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A raíz de las repetidas disputas entre ambos en la pista, Mercedes implementó un código de conducta específico destinado a regular sus enfrentamientos durante las carreras. Rosberg explicó que el equipo elaboró un documento en el que se estipulaban con precisión los comportamientos permitidos en situaciones de lucha rueda a rueda, incorporando inclusive sanciones económicas considerables. “Teníamos un código de conducta, un documento bastante claro que regulaba lo permitido, con sanciones de muchos ceros porque no había otra opción”, señaló el campeón mundial de 2016. La intención era proteger la integridad de la escuadra ante el riesgo latente de un incidente protagonizado por sus pilotos.
La rivalidad entre Hamilton y Rosberg alcanzó su máximo nivel de tensión en la temporada 2016, año en el que el piloto alemán logró superar a su compañero y conquistar el título mundial, tras el que decidió retirarse de la competición. Rosberg ha manifestado que la situación se había tornado “demasiado acalorada” y “extrema”, una circunstancia que considera poco común incluso en el contexto de la alta competencia del automovilismo.
En retrospectiva, el ex piloto alemán atribuye la dureza del vínculo a la igualdad de aspiraciones que existía en el equipo en ese momento: ambos buscaban convertirse en campeones del mundo y tenían el material suficiente para hacerlo. Esa presión constante, según Rosberg, complicó cualquier posibilidad de mantener una relación cordial. “La situación solo llegó a ese punto porque los dos peleábamos por títulos cada fin de semana. Es distinta la convivencia si el equipo no está en la pelea por el campeonato”, explicó Rosberg.
La experiencia de Rosberg en Mercedes
La experiencia de aquella dupla marcó el proceder de Mercedes en años posteriores. Rosberg apuntó que el jefe de equipo, Toto Wolff, acumuló aprendizajes fundamentales de esa etapa, que hoy aplica al gestionar la convivencia entre los actuales miembros del equipo, en particular la relación entre George Russell y Hamilton. Rosberg subrayó que el equilibrio es delicado: no se puede coartar por completo la ambición del piloto joven, aunque resulta fundamental evitar conflictos internos que comprometan el rendimiento global de la escudería.
El momento actual de Mercedes es distinto. De acuerdo con Rosberg, la presión sobre el equipo ha disminuido porque ya no compiten regularmente en los primeros puestos de cada carrera. “Ahora es más fácil mantener la paz interna cuando los resultados están lejos de la lucha por el título. Si el objetivo pasa por el undécimo o el decimotercer lugar, la tensión entre compañeros baja notablemente”, detalló en su análisis para Sky F1.