La vertiginosa historia del Club Crucero del Norte se puede contar en pocas páginas y con un juego de palabras. La metáfora dirá que el Colectivero inició la ruta del fútbol sobrepasando los límites de velocidad… pero se fue quedando sin nafta. Tras dejar de lado el fútbol de salón, el club se fundó en 2003 de la mano de Julio Koropeski, dueño de la empresa de ómnibus que lleva el nombre de la institución. En 2005, el equipo de Garupá, segundo municipio más grande de la provincia de Misiones, comenzó a disputar los torneos de AFA y, en los primeros siete años, logró tres ascensos: del Torneo del Interior al Argentino B y luego al Argentino A. Pasó a la B Nacional, en la que quedó la histórica victoria contra Independiente gracias a un ídolo paraguayo de la institución, Ernesto Álvarez: “Fue una noche maravillosa”.
Y en 2015 alcanzó el sueño de arribar a Primera. “No nos imaginamos crecer tan rápido”, le dijo a LA NACION Dardo Romero, que jugó en todas las categorías con el club y también fue presidente. La tan criticada “grama bahiana” fue otro de los protagonistas que formó parte de esta meteórica escalada.
Sin embargo, el brillo comenzó a perderse y la caída fue muy fuerte. Decisiones equivocadas, malas elecciones de jugadores y técnicos, y varias desorganizaciones fueron algunos de los motivos por los que el Colectivero hizo el camino a la inversa y cayó a la liga posadeña 10 años después de haberse codeado con los más grandes. La tristeza es inevitable para los que aman al Colectivero, pero no todo es negativo.
Diego Allou, actual titular del club, lo remarcó: “El resultado deportivo es el único fracaso que tenemos hoy”. Como institución, Crucero tiene proyectos educativos ambiciosos y, además, en sus divisiones formativas. “La gente es fanática de los resultados y todo es se pierde mucho, pero sé el potencial que tenemos y voy a trabajar para volver al lugar que nos merecemos”.
De la empresa de colectivos Crucero del Norte es de donde comienza esta historia. En 1989, nació la Asociación Mutual del Personal de Crucero del Norte. La idea fue cuando la familia Koropeski, dueños de la compañía, y los empleados, seguían al equipo de fútbol de salón, una actividad de mucha tradición en aquella parte de la Mesopotamia. Luego de ganar numerosos torneos locales, provinciales y nacionales y con destacadas participaciones en campeonatos sudamericanos, el 28 de junio de 2003 fue fundado el Club Crucero del Norte, una institución para que la familia de los empleados tuvieran su espacio para la recreación y los deportes.
En el mismo año de su fundación, Julio Korepesky, primer presidente de la institución y dueño de la empresa de colectivos, afilió al club a la AFA. Crucero del Norte empezó a participar en los torneos de la Liga de Posadas, dejando atrás el fútbol de salón. En su segunda participación completa en la primera división regional, se coronó campeón y se clasificó al Torneo del Interior 2004/2005.
Uno de los históricos jugadores de las primeras épocas fue Dardo Romero, que arribó al club en 2003, jugó en todas las categorías con el Colectivero y más adelante se convertiría en presidente. “Entrenábamos en la cancha de la escuela de oficiales y jugábamos en la cancha de Atlético Posadas porque Crucero no tenía predio ni cancha, era todo muy nuevo”, contó el exjugador.
En su primera participación, realizó una gran campaña y llegó a la final. En la definición le ganó a Independiente de La Rioja y logró el ascenso al Torneo Argentino B, en el que sería su primer ascenso. En la primera temporada de esa categoría, la institución inauguró la primera parte del Estadio Comandante Andrés Guacurarí, de Garupá, con una capacidad inicial de 5 mil espectadores. En el medio de su participación en el Argentino B, el club de Garupá recibió en 2006 a San Lorenzo y en 2007 a Boca en sendos amistosos.
Luego de tres temporadas en el Argentino B, en 2009 dio el salto al Torneo Argentino A y el veloz crecimiento futbolístico continuaba con ese segundo ascenso. Mientras Dardo Romero seguía formando parte un equipo que no paraba de escalar, se sumó al plantel el defensor Gabriel Tomassini. “Llegué con el equipo que ascendió. El club se veía en continuo ascenso con una infraestructura hermosa para esa categoría”.
Mientras tanto, Tomassini contó cómo se manejaba el club con respecto a los sueldos y lo contractual: “Desde un primer momento cumplieron con lo que prometían, estábamos muy cómodos desde lo económico en un momento en el que el fútbol argentino estaba complicado. Incluso, en el Torneo Argentino a veces ni firmábamos contrato y se cumplía con lo hablado”. Por entonces, según se informó desde el mismo club, el 100% del presupuesto del plantel provenía de la empresa de colectivos.
Y los ascensos continuaban. Tras tres años en el Argentino A (actualmente Torneo Federal A), y a pesar de haber perdido una final ante Douglas Haig, en 2012, Crucero ascendió a la Primera B Nacional luego de ganarle la promoción a Guillermo Brown, en Puerto Madryn.
“Fue un logro muy importante. Después, los primeros años en la B Nacional fueron muy buenos”, agregó Tomassini. Pero en la historia de Crucero aparece otro de su grandes íconos. Se trata de Ernesto Álvarez, uno de los goleadores históricos del club: “Llegué en 2013, Crucero estaba en la B. El primer año salvamos la categoría y después empezó la historia linda, fue un momento único, sabíamos que era la oportunidad de llegar a la elite”.
El “Pinti” Álvarez describió lo que fue una de las mejores noches de su vida con la camiseta de Crucero del Norte. El 21 de abril de 2014, el equipo de Garupá le ganó 3 a 1 a Independiente. El paraguayo convirtió dos goles y recordó una gran anécdota. “Fue una noche única, maravillosa. De tan emocionado que estaba no me acordé de cambiar una camiseta con un jugador del rojo”, reveló.
Mientras tanto, la meteórica escalada del Colectivero continuaba. El 30 de noviembre de 2014, Crucero del Norte obtuvo el ascenso a Primera A en el campeonato que tuvo 10 ascensos para crear un torneo con 30 equipos en la máxima categoría. “Con la restructuración del fútbol se incorporaron buenos jugadores, formamos un gran grupo y pudimos ascender”, destacó Tomassini. “Cuando llegué al club fue con las mejores expectativas, pero sin saber que en tan poco tiempo íbamos a llegar a Primera. Era algo que se iba dando año a año, pasaban los torneos, pero no nos imaginamos crecer tan rápido en tan poco tiempo”, agregó Romero.
Crucero contaba con otro protagonista. No era un jugador, sino algo que formó parte de manera indirecta de todo este logro. Se trataba de la “grama bahiana”, el tipo de césped que colocaron en el estadio cuando lo construyeron. Álvarez hizo una descripción: “Nunca le encontré diferencia. Era complicado porque se puede sufrir lesiones por no estar acostumbrado, pero nosotros sí estábamos acostumbrados y se nos hacía más fácil por conocerlo. Era bastante pesado y comía pierna como loco dirían los argentinos. Si se podía sacar una ventaja adentro de la cancha estaba bien”, relató, entre risas.
La histórica noche frente a Independiente
El andar del Colectivero en la primera división duró sólo un año. De los 30 partidos que disputó ganó tres (a Temperley, Defensa y Justicia y San Martín, de San Juan), empató cinco y perdió los 22 restantes. A pesar de la mala campaña, los futbolistas supieron aprovechar ese momento. “Fue una cosa distinta a la que estábamos acostumbrados. Había más medios, la gente estaba pendiente de los partidos. Fue una época hermosa. Más allá de que terminamos descendiendo, se aprovechó. Sabíamos que iba a ser exigente y complicado mantenerse, pero en ese momento Crucero se codeó con los grandes y perdió por la mínima diferencia con River y Boca y se hicieron grandes partidos contra otros equipos”, resaltó Tomassini.
“Jugué desde la liga hasta Primera y cuando descendimos a la B, colgué los botines. Fue algo muy lindo porque lo disfrutábamos muchos con la familia y los más cercanos”, recordó Romero.
Pero, a partir de ese momento, en el que significó el primer descenso para Crucero del Norte, comenzó el declive. Primero se fue a la B y, tras un año y medio, en 2017, cayó al Torneo Federal A (antes conocido como Argentino A). Quien explica esta situación es el presidente Diego Allou, que asumió el cargo hace un mes y medio: “Desde que descendimos de la B se vienen haciendo malas elecciones de jugadores y también en presupuesto y organización”, explicó. Allou forma parte de la comisión directiva desde hace 18 años.
La estrepitosa caída tocó fondo tras ocho años en el Torneo Federal A. Luego de haberse salvado en 2024, el último sábado 23 de agosto y tras perder 4 a 1 frente a Boca Unidos de Corrientes, Crucero del Norte descendió al Torneo Regional Amateur tres fechas antes del cierre del campeonato. De esa categoría recién podrá jugar a partir de la temporada 2026/2027. Durante gran parte del próximo año deberá hacerlo en la Liga de Posadas.
Ernesto Álvarez, que regresó al club en mayo de este año, expresó sus sensaciones. “Ya sabíamos cuál era el destino del club porque las cosas se hicieron mal desde el principio. Ganamos dos partidos en todo el año y eso no habla bien de un equipo. Nosotros, ahora como hinchas o jugadores de la casa, porque yo me siento un jugador de la casa, nos sentimos mal. Imaginate, tanto tiempo que estuve en Crucero siempre pelee en las buenas y hoy me tocó bailar con la más fea. No estuvo el Pinti salvador, como decía la gente, o el partido definitivo donde pudimos salvarlo y me siento destrozado porque no es bueno ver a Crucero en esta situación. No se la merece”.
Allou también expresó su dolor: “Estoy muy triste. El día del descenso fue muy duro. Todavía no lo puedo asimilar”. Y fue muy autocrítico: “Hace cuatro años que venimos tratando de evitar el descenso porque se toman malas decisiones. Teníamos un presupuesto acorde a la categoría, pero elegíamos mal a los planteles, a los técnicos, nos desorganizamos en muchas cuestiones. No supimos manejarnos con la gente que elige a los jugadores que se contrataron y trajimos un equipo caro que no estuvo a la altura. Es difícil manejar un club tan grande con tan poca gente”.
El exjugador y también expresidente Dardo Romero dio su punto de vista sobre el declive futbolístico: “Después de la pandemia, en 2021, nos costó mucho. Nosotros como club vivíamos del 100% de las empresas privadas, no sólo de Crucero del Norte. En un club se necesita mucho respaldo económico y ese fue el principal problema en estos cuatro años. A veces es importante dar un paso para atrás y después tres o cuatro para adelante”.
A diferencia de otros clubes, el descenso de Crucero del Norte no se dio por un desastre económico a nivel institucional. En el caso del Colectivero fue solo en lo deportivo. En este sentido, Allou explicó la situación actual: “El resultado deportivo es el único fracaso que tenemos hoy porque institucionalmente tenemos proyectos en pleno desarrollo con el instituto secundario con orientación en educación física y este año traemos la facultad, que para la región no existía. Estamos a la par de cubes como Estudiantes y River en la parte educativa. Además, Julio Koropeski nos donó tres hectáreas ahora y estamos con un proyecto de un condominio”, reveló.
Crucero del Norte es un club Mutual. “Son unos 100 socios más la gente de la mutual y tenemos 400 matrículas en el instituto secundario y 400 chicos en las formativas en general”, dijo Allou, que agregó: “Trabajamos hace varios años en inferiores, pero necesitamos capacitar a nuestros profes, necesitamos formar más pibes. Tenemos mucho potencial”. En cuando a las formativas, agregó que el club deberá cobrar un mecanismo solidario por el pase de Talleres a River de Juan Carlos Portillo, que se inició en el equipo de Garupá.
A pesar de que la tristeza continuará por un tiempo en los pasillos del club, Allou se siente confiado de que pronto volverán las momentos felices: “Obviamente la gente es fanática de los resultados y con todo esto se pierde mucho, pero también soy consciente del potencial que tenemos y me voy a poner a trabajar de manera incansable para volver al lugar que merecemos”.