Germán Brunati llegó al mundo del fútbol a puro esfuerzo y perseverancia. Su camino comenzó de forma artesanal, haciendo videos para representantes, esos típicos highlights con los que se promocionan y venden jugadores. Luego, fue ampliando su trabajo hacia análisis para clubes y entrenadores, desarrollando informes en un momento donde muchas estructuras de video análisis o secretarías técnicas no estaban del todo armadas. En esa etapa, se apoyaba en una extensa red de contactos para conseguir partidos y contenidos poco accesibles.
Siempre con la mirada puesta en una oportunidad para trabajar en el exterior como scout, su dedicación dio frutos cuando, a través de conocidos, llegó a integrarse al Manchester City y siendo parte de esa estructura vio emerger al City Football Group antes de comenzar a trabajar en la dirección deportiva de un humilde club del Uruguay. “Torque fue especial. Me tocó desarrollarlo desde cero, y creo que fui evolucionando con el club. Tuvimos que generar recursos para crecer, aun si eso implicaba dejar lo deportivo un poco de lado. Por ejemplo, cuando se fue Valentín Castellanos a New York City: eso fue clave para que el grupo confiara en el proyecto. Desarrollamos infraestructura, formamos gente internamente en distintas áreas, acompañamos el crecimiento de jugadores. Creo que ayudamos también a mejorar el fútbol uruguayo”, valora durante la entrevista con LA NACIÓN.
Posicionado su nombre en Latinoamérica y con reciente paso por Atlas de México, Brunati combina su conocimiento del mercado con una visión global del fútbol moderno. En su CV, cuenta con haber participado en procesos clave como la llegada de un joven Marcos Acuña a Ferro o la de Valentín Castellanos a Torque, luego traspasado a New York City. Su análisis sobre figuras como Julián Álvarez y Claudio Echeverri reflejan su entendimiento tanto del negocio como de la mentalidad ganadora que distingue a los grandes clubes
-Se tiene una imagen del scout como una persona misteriosa. ¿Es así? ¿Tienen que pasar desapercibidos cuando van a una cancha, a un entrenamiento, a una ciudad deportiva?
-No estamos a las escondidas, pero sí se trata de tener un perfil bajo. Hoy es una práctica muy común, ya no solo en Europa. En Europa fueron los primeros, los italianos, y obviamente las estructuras inglesas, que son muy poderosas. Pero hoy está muy masificado también en Argentina. Hace 10 años nos costaba que los clubes nos dieran entradas para ver partidos porque entendían como que casi que íbamos a robarnos jugadores, y hoy está mucho más aceptado, es más normal. Casi todos los clubes lo tienen, si no todos. Entonces se piden entradas, y lo que se trata es de no decir a qué jugador vas a ver, tratar de estar con un perfil bajo para no llamar mucho la atención, para no incrementar los valores, la competencia. También el trabajo es reportar y tener una base de datos, generar informes. Y no es solamente comprar. A veces el trabajo de scout es justamente no comprar. Porque hay ofrecimientos, nosotros tenemos que ir a ver al jugador, y a veces no lo vas a ver. Los informes no siempre son positivos. Entonces no hay que generar tampoco una expectativa, ni en los jugadores ni en el entorno, de una operación que por ahí no avanza.
-¿Cómo llegaste en su momento al City Group?
–Empecé en el mundo del fútbol haciendo videos, un poco para los representantes, el típico highlight con el que promocionan y venden a los jugadores. Después hicimos varios trabajos para clubes, para entrenadores, en cuanto a análisis de rival, análisis propio. En ese momento los clubes no tenían tan armada la estructura de video análisis o secretaría técnica, entonces se tercerizaba mucho, en un momento donde el fútbol no era televisado y nosotros íbamos consiguiendo por una red de contactos los partidos que no se veían por televisión. Y bueno, siempre buscando la oportunidad de trabajar para un equipo de afuera, como scout, hasta que por medio de conocidos me presentan a la persona que me lleva a trabajar a Manchester City. Después veo toda la evolución hacia City Football Group. Fue entrar en un mundo nuevo. Íbamos a comer con un montón de scouts, con ex jugadores, con reconocidísimos ex jugadores de Barcelona, de equipos importantes, de figuras mundiales, y estábamos todos en una mesa comiendo. Uno tratando de escuchar y absorber todo lo que pudiese, de cómo se manejaban ellos. La verdad que en esas mesas y en esos viajes también me fui formando, charlando con compañeros que tenían más experiencia. Después viajamos a Manchester y vi todo el crecimiento del club, de la vieja ciudad deportiva a la actual. La primera gran reunión fue en la Confederaciones, en Río de Janeiro. Ahí nos encontramos todos, tuvimos reuniones y fue muy interesante.
-¿Llegaste a interactuar con Pep Guardiola?
–Poco, yo personalmente poco. También porque los últimos años estuve muy enfocado en Torque y no tanto en la búsqueda de jugadores. Por ejemplo, sí compartimos bastante con el tema del fichaje de Gabriel Jesús, que fue un jugador que desde Sudamérica fue directamente para Manchester City. Creo que fue uno de los primeros jugadores que fueron desde Sudamérica directo, y con muy buen suceso. Jugadores como Pablo Zabaleta o Sergio Agüero habían ido desde Europa a Manchester. Ahí sí intercambiamos un poco de información. Nuestra relación siempre es mucho más con el director deportivo que con el entrenador.
-¿Es apasionado? ¿Cercano?
–No, es cálido. Más que nada hay que cruzártelo en los pasillos, saludarlo, comentar y ese tipo de cosas. Después, como todo, debe tener momentos que yo, la verdad, no los conozco porque tendría que estar mucho tiempo para conocer todos los momentos. Pero sí, tiene mucha energía. Cuando llegás al club ya está. Cuando te vas, sigue estando ahí. Y tiene mucha energía y mucha pasión. Eso te lo demuestra en una charla de pasillo, de tomarte un café. Pero no, no he pasado mucho tiempo con él.
-¿Cuánta injerencia tiene él en las decisiones de esta expansión global que tiene el City Group?
–Entiendo que ninguna. Que se interesa, seguramente sí. De estar al tanto de lo que pasa, porque todo el City Football Group se vive dentro de Manchester. Y obviamente hay equipos en los que él seguramente ponga mucho más el ojo. Por ejemplo, Girona. Entonces debe saber mucho lo que pasa ahí, porque también hay jugadores que pueden ir de Girona a Manchester y puede haber esa retroalimentación.
“Yo antes de entrar a trabajar en City estaba el libro de Ferrán Soriano, La pelota no entra por azar, donde ya hablaba de todo esto. Obviamente un visionario porque hoy está lleno de grupos, de propiedades y creo que el primero y el más grande, pero aparte del más grande, el pionero fue Manchester City y Ferrán Soriano. No quisiera hablar por él, pero evidentemente hay dentro de la estructura una visión de espectáculo, de poder estar interconectados y hacer que el mundo futbolístico, que hay muchos micromundos, que todo sea uno solo y que haya una estructura súper profesional que esté impactando en diferentes países, en diferentes continentes y que esos clubes sean hermanos y ayuden al desarrollo de talento. Cada club tendrá su finalidad en función de la educación, de la historia que tenga cada club, no todos son los mismos, está claro”, explica Brunati e introduce a la visión que tiene el City Group como propietario de múltiples clubes en todo el mundo. Ellos son, además de Manchester City, New York City (Estados Unidos), Melbourne City (Australia), Yokohama F. Marinos (Japón), Montevideo City Torque (Uruguay), Girona FC (España), Sichuan Jiuniu (China), Mumbai City FC (India), Troyes (Francia), Lommel SK (Bélgica), Palermo FC (Italia) y EC Bahia (Brasil).
-¿Qué pasaría en el futuro con un eventual cruce, por ejemplo, entre Manchester City y New York City en alguna competencia? ¿No habría choque de intereses como ya sucedió con Pachuca y León, equipos con mismos dueños, antes del Mundial de Clubes?
-Antes de que Bahía pertenezca a ese tipo de grupos, jugamos contra ellos con Torque por Copa Sudamericana y está claro de que puede haber suspicacias. Esto es como todo, las cosas se pueden usar para el bien o para el mal, ¿no? Entonces, está claro que hay que regularlo, está claro que hay que controlar bien este tipo de cosas, pero, por ejemplo, si se enfrentaran dos equipos de un mismo grupo —y pasa en México todo el tiempo con Pachuca—, y a mí me pasó recién este año con Atlas y Santos Laguna, mirá si alguien te va a venir a decir que tenemos que perder porque le conviene al otro equipo. No existe. Un equipo no es más importante que el otro. Está claro que vas a jugar, nos pasó en Atlas, que jugamos en Santos Laguna y esa semana no querés ni hablar con nadie en Santos Laguna, y prácticamente no hay comunicación. Pero, al fin y al cabo, es una competencia. Es muy difícil, imposible, decirle a un jugador que tenemos que perder. Es imposible.
-Pero sí hubo que explicarles a los hinchas de León que no iban a participar de la competencia.
–Sí, pero eso no fue una elección del grupo. Ahí hay un ente regulador que dice que tal equipo no puede participar. Entonces está claro, hay cosas que hay que resolver. En México los equipos se enfrentan todo el tiempo, compiten todo el tiempo. Entonces el hincha a veces puede ver que hay una preferencia hacia un lado y hacia el otro, pero en realidad eso no existe. Lo que vimos en Atlas y Santos Laguna es que cada equipo tiene que generar los recursos para ese crecimiento. No es que le sacamos plata a Santos Laguna para Atlas. Lo que Atlas genera es para Atlas. Lo que Santos Laguna genera es para él. Y, desde lo corporativo, la oficina central, trata de ayudar a los dos equipos por igual. Y después es una competencia, y un equipo tal vez va bien y el otro va mal.
-Si bien en México está contemplado, parece que la FIFA le quiso dar otro mensaje.
–Yo creo que hay muchas suspicacias, y está claro, pero el gran flagelo del fútbol hoy para mí son las apuestas y no la multipropiedad. Está mal vaciar un equipo para fortalecer a otro. Estas cosas no pasan, por lo menos lo que yo vi, sobre todo en el City Football Group. Los equipos están para potenciarse y se ayudan. Y creo que una de las cosas que caracterizó al City Football Group desde su creación es que todos los equipos han crecido y se han desarrollado, y hoy son más de lo que eran hace 10 años.
-El hincha común ve al Manchester City o al PSG y siente que tienen una billetera ilimitada, que pueden salir al mercado y comprar lo que quieran ¿Es así?
-Al contrario. El City nunca fichó a Messi, nunca fichó a Neymar, nunca fichó a Cristiano. Y a lo largo de estos años, cuando estaba más cerca de lo que es Manchester City, se han ido varios jugadores al Manchester United porque el City no ha llegado, no ha podido competir. Entonces, se cuida mucho. Se tiene muy en cuenta el mercado, lo que el jugador puede llegar a valer a futuro. Si hay algo que el City no ha tenido en estos años, es una billetera ilimitada. De hecho, si ves las contrataciones del Real Madrid en Brasil, con los jugadores top que han salido en los últimos años, siempre ha puesto más plata que todos. Ahora, el City ha hecho muchas compras inteligentes, y muchos jugadores han sido potenciados por Pep y por toda la estructura.
-Haaland no fue muy barato y el City le ganó la pulseada al Real Madrid.
-Bueno, eso ya no te puedo decir si el Madrid lo quería o no. Pero digo, es muy complicado competir con el Madrid, sobre todo en las grandes compras en Brasil, que han sido compras de 30, 40, 50 millones de dólares. Nadie compite con el Madrid.
-No se sabía bien a dónde iba a ir Julián Álvarez. Que lo compraba el City Group pero en realidad lo iba a ceder… ¿Por qué se dejó lugar a tantas conjeturas en redes y en la prensa?
-En realidad, el City nunca comunicó nada oficialmente sobre a dónde iba el jugador. Entonces, en todo caso, fue una interpretación que se hizo desde afuera. Creo que, y esto es muy personal porque además no tenía información directa, hasta que Pep no lo tuvo y lo vio en persona, no estaba tan decidido. Pero, insisto, eso es puramente una opinión personal. No sé bien cómo fue la comunicación entre el jugador y el entrenador. Pero ha pasado que Pep ve a un jugador en persona y encuentra cosas que no se perciben en videos, en informes o por televisión. Puede haberlo sorprendido. No me parecería raro. También, cuando una operación se extiende en el tiempo, hay que considerar qué estaba pensando el club para la temporada siguiente. A veces una idea inicial evoluciona. Y puede que, al verlo en vivo, Pep haya dicho: “Dejalo acá, lo quiero en el primer equipo.” Y eso ha pasado con otros jugadores también.
-¿Y eso lo decide el City como club o el City Football Group como conglomerado? ¿Hay una sola oficina o están separados?
-Es la misma oficina, pero no es lo mismo. Para hacer scouting tenés que estar muy cerca del director deportivo, y al haber tantos clubes, hoy el Manchester City tiene gente dedicada exclusivamente a ellos. Eso no significa que el resto no trabaje para el City, pero el proceso pasa por filtros. Hay diferentes etapas hasta llegar al primer equipo. La última etapa es involucrar a Pep. Puede que un scout proponga un jugador como una gran oportunidad de mercado, ese jugador va creciendo dentro de la estructura del grupo y finalmente se decide que sea parte del Manchester City. Entonces, todos pueden tener razón: puede haber empezado como una operación del City Football Group y haber terminado como una incorporación directa al Manchester City.
-¿Y en algunos casos ya se ficha pensando que va a terminar en el Manchester City?
-Claro. Muchas veces se ficha directamente para el City, pero se cree que ese jugador necesita pasos intermedios. Por ejemplo, cuando fuimos por Thiago Almada, ahora que ya lo dijo públicamente, la idea era que fuera al Manchester City, pero creíamos que todavía no estaba preparado. Quizás necesitaba pasar por un equipo como el Sporting Lisboa. El jugador no estaba listo aún. Entonces, el camino era ese: ir cumpliendo etapas. Después, si se dan los factores, puede terminar llegando. Con Julián pudo haber pasado algo así, pero al llegar y verlo, Pep dijo: “No, no necesita nada más.”
-¿Y cómo ves la evolución de Claudio Echeverri, que fue cedido al Bayer Leverkusen?
-Es diferente a la de Julián, que se fue un poco más grande. Claudio se fue más joven, tomó una decisión fuerte de irse a Europa, a Manchester City, dejando River. Cuando eso pasa, hay que contener el proceso. No sé cómo lo evalúan hoy desde adentro, pero lo importante es que compita. A veces lo único que necesitás es que alguien te sonría cuando llegás. Eso cambia todo. El Kun la rompió en el City… pero quizás parte de eso fue que estaba Zabaleta. Lo recibió, lo acompañó, y eso ayuda mucho. Entonces, capaz sólo hay que esperar el momento justo y que Claudio vaya dando pasos. Estoy seguro de que su crecimiento está planificado. Porque en el City se planifica mucho.