Un operativo de la Policía de la Provincia de Buenos Aires permitió desarticular un caso de trata de personas y rescatar a mujeres, entre ellas una joven de 23 años, que eran explotadas sexualmente bajo amenazas, violencia física y consumo forzado de drogas en Mar del Plata.
La causa se abrió el 11 de julio de 2025, luego de que vecinos del Monoblock 21 del Complejo SOIP denunciaran que varias mujeres estaban retenidas contra su voluntad en un departamento de ese complejo. Tras semanas de tareas encubiertas, los investigadores constataron que el acusado, identificado como U.F., argentino de 41 años, ejercía violencia física, amenazas y coerción sobre las víctimas, además de suministrarles estupefacientes como forma de sometimiento.
El procedimiento fue realizado por personal de la Superintendencia de Investigaciones de Delitos Complejos y Crimen Organizado, a través de la Dirección de Investigaciones contra el Crimen Organizado.
Según se acreditó en la pesquisa, el imputado utilizaba su camioneta Volkswagen Amarok para trasladar a las mujeres hacia domicilios particulares, donde eran obligadas a prostituirse. Una vez consumado el acto, se quedaba con gran parte de las ganancias. Con las pruebas recolectadas —entre ellas seguimientos encubiertos, observaciones de vecinos, testimonios y seguimientos vehiculares— la Justicia libró dos órdenes de allanamiento y una de detención.
Con la presencia del fiscal Emiliano Fortunato, se desplegó el operativo en uno de los inmuebles del Complejo SOIP. Allí fue detenido el acusado y rescatada una víctima de 23 años.
Según informaron a este medio, los efectivos incautaron un teléfono celular, dos balanzas de precisión, una notebook, un pendrive, material informático de interés para la investigación, un elemento de estimulación sexual, una máquina de tatuar con gran cantidad de agujas y un cuadro con un orificio en el centro, que según informaron fuentes oficiales a LA NACION, habría sido utilizado para ocultar una cámara y grabar encuentros sexuales sin consentimiento.
La joven rescatada fue derivada de inmediato a la Dirección de Rescate y Acompañamiento a las Víctimas Damnificadas por el Delito de Trata, del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la Provincia de Buenos Aires, donde recibe actualmente atención médica y psicológica.
En una de las entrevistas llevadas a cabo por el organismo, la víctima confirmó que era obligada a prostituirse tanto en el domicilio del detenido como en otras viviendas a las que era trasladada en la camioneta. También señaló que el imputado le marcó su cuerpo con tatuajes forzados de sus iniciales: la letra “F” en la pelvis y las iniciales “F” y “U” en sus glúteos.
Además, denunció que el hombre habría registrado imágenes pornográficas de ella y de otras mujeres sin consentimiento. Según su relato, el pendrive secuestrado contendría parte de ese material y el cuadro con un orificio en el medio, era utilizado para esconder una cámara y filmar los encuentros.
El detenido no era un desconocido para la Justicia. Registra un prontuario extenso, con causas por delitos graves como abuso sexual agravado y robo.
La investigación, caratulada como “Explotación de la prostitución”, quedó a cargo de la UFI de Intervención Temprana de la Familia y de Género, dirigida por la fiscal Graciela Trill, con la intervención del Juzgado de Garantías N°6 de Mar del Plata, a cargo de la jueza Lucrecia Bustos. En el procedimiento también intervino la Dirección de Rescate del Ministerio de Justicia bonaerense, que en este momento brinda acompañamiento integral a las víctimas. Ahora, los investigadores avanzan para establecer el alcance de la organización y determinar si hubo otros cómplices involucrados en la explotación.