En distintas regiones del país, la economía local está experimentando una transformación silenciosa pero profunda que tiene como protagonistas a las cadenas de supermercados de bajo costo. Lo que al principio parecía un fenómeno ligado únicamente al consumo, pronto se convirtió en un motor de empleo, formalización y nuevos encadenamientos productivos. El último estudio del Banco de la República ofrece cifras y evidencias para comprender hasta qué punto la expansión de este formato, representado en Colombia, empezó a modificar la estructura comercial de municipios intermedios.
Los investigadores partieron de una comparación entre territorios donde estas cadenas se instalaron primero y aquellos en los que su llegada se dio más tarde. Los resultados fueron reveladores, la sola presencia de un supermercado hard-discount impulsa la ocupación laboral desde el primer año y, tras un periodo de tres años, ese crecimiento ya es estadísticamente verificable. Cinco años después, el empleo en dichos municipios es, en promedio, cuatro puntos porcentuales más alto que en aquellos que no cuentan con este tipo de tiendas.
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El éxito del modelo se explica en parte por su estrategia, surtido limitado, marcas propias, bajos precios y ubicaciones estratégicas en barrios y zonas urbanas donde las grandes superficies tradicionales no logaron penetrar. En ese espacio intermedio, entre la tienda de barrio y los hipermercados, D1 y Ara encontraron la fórmula para atraer a consumidores que buscan economía, rapidez y cercanía. El fenómeno no solo cambió hábitos de compra, sino que además abrió nuevas posibilidades de trabajo formal en regiones donde la informalidad sigue siendo dominante.
Contrario a los temores iniciales, el estudio señaló que las tiendas hard-discount no desplazan de manera significativa a las tradicionales tiendas de barrio, que continúan siendo protagonistas en la economía popular. Más bien, lo que se observa es una coexistencia donde cada formato atiende necesidades diferentes. Mientras las tiendas siguen siendo espacios de confianza y compra diaria, los supermercados de bajo costo se consolidan como una alternativa para abastecer el hogar con precios más bajos en productos básicos.
El impacto no se limita al consumo y el empleo. Las finanzas municipales también sienten el efecto positivo, pues el establecimiento formal de estas cadenas genera un flujo constante de impuestos y contribuciones. Además, el abastecimiento a gran escala obliga a los proveedores y productores locales a fortalecer su capacidad de producción, estandarizar procesos y cumplir con requisitos de calidad. Este encadenamiento productivo, que involucra desde agricultores hasta pequeñas industrias manufactureras, termina irrigando beneficios a la economía regional.
En departamentos tradicionalmente rezagados en materia de inversión, la apertura de estas cadenas representa una oportunidad para dinamizar la actividad económica. No es extraño que los agricultores encuentren en estas cadenas un comprador estable para sus cosechas, o que pequeñas empresas logren expandirse gracias a contratos de suministro. A la par, cientos de jóvenes y mujeres que antes tenían empleos precarios ingresan ahora a un mercado laboral con mejores condiciones de estabilidad y seguridad social.
El Banco de la República advierte, sin embargo, que este proceso debe ser entendido como parte de un cambio estructural y no como una solución inmediata a los problemas de informalidad y desempleo. La apertura de supermercados de bajo costo no sustituye políticas públicas de empleo, capacitación o apoyo al emprendimiento, pero sí constituye un complemento relevante que ayuda a jalonar la economía local.
En definitiva, el estudio concluyó que el modelo hard-discount dejó de ser una simple novedad comercial para convertirse en un factor de transformación regional. Con su estrategia de precios bajos y su expansión acelerada, almacenes como D1 y Ara pasaron de competir por clientes a reconfigurar dinámicas económicas en ciudades intermedias y municipios, generando empleo, aportando al fisco y consolidando nuevas oportunidades para productores locales.