Como cada año desde hace seis décadas, el Fondo Nacional de las Artes (FNA) distinguió esta tarde a quienes han dejado una marca importante en la cultura argentina. En esta edición, el Gran Premio fue para el pianista y director de orquesta Daniel Barenboim, mientras que otras doce personalidades de distintas disciplinas recibieron los Premios Trayectoria, en reconocimiento a sus aportes sostenidos y a la influencia que ejercen en sus campos.
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Los galardonados de este año son Héctor Alterio (Artes Escénicas), Orly Benzacar (Gestión Cultural), Sonia Berjman (Historia Urbana y Paisajismo), Nelson Goerner (Música), Fabio Grementieri (Patrimonio), Tomás Lipán (Folclore), Vechy Logioio (Artes Visuales), Edgardo Minond (Arquitectura), Marcelo Piñeyro (Artes Audiovisuales), Lidia Segni (Danza), Luisa Serrano (Artesanías) y Luisa Valenzuela (Letras). Sus recorridos reflejan la diversidad de expresiones que conforman el mapa cultural del país.

La ceremonia comenzó a las 16 en la Sala Argentina del Palacio Libertad. Esta edición trae una novedad significativa: por primera vez, el premio no es dinerario, sino exclusivamente honorífico. El año pasado, Julio Le Parc –Gran Premio 2024- recibió dos millones de pesos, mientras que el resto obtuvieron un millón cada uno. Ahora, todos los premiados se llevaron un diploma y una medalla especialmente diseñada, resultado de un proyecto conjunto entre el FNA y el Banco Central.
Tulio Andreussi Guzmán, presidente del FNA comenzó su discurso recordando a Teresa Anchorena, fallecida en agosto. Luego se proyectó un sentido video con imágenes de su vida. Además, afirmó que en su gestión es prioridad el manejo de sus reservas. “El fondo de Inversión del FNA a finales del 2023 tenía 4.000 millones de pesos y hoy luego de estos dos años de gestión suman 16 mil millones de pesos”.

“Cada uno de los ganadores de esta edición de los Premios Trayectoria es un exponente destacado –continuó– cuya pasión y trabajo contribuyen a la riqueza cultural de nuestro país. En estas personas elegidas hay un estado de conciencia o actitud de ellas, que viven con una intención determinada, que los llevan a seguir el llamado de sus almas”. Andreussi agradeció al Secretario de Cultura de la Nación, Leornado Cifelli (ausente en el acto) por la confianza en su gestión.
Emocionada y agradecida, Orly Benzacar subrayó la continuidad del legado iniciado por su madre, Ruth: “Mi hija está trabajando conmigo; hay continuidad de tres generaciones, eso es muy hermoso, es muy alabador, es muy gratificante porque este proyecto va para largo. Miramos al futuro sin olvidarnos del pasado. La galería está comprometida con la contemporaneidad y eso implica mirar para adelante siempre”, dijo. Ella fue la primera en recibir la distinción, reconocida en la categoría Gestión Cultural: “La galería cumple 60 años, así que este es el mejor regalo que me podrían haber dado”.

Sobre el escenario, Vechy Logioio compartió el homenaje con sus “maestros y compañeros de viaje, que trabajan para que la cultura argentina sea un territorio fértil”. Por su parte, el arquitecto Edgardo Minond señaló, emocionado: “Reducir en pocas palabras una trayectoria es complicado, pero la arquitectura es mi oficio y mi pasión, y ambas cosas cimentaron mi camino. Me siento privilegiado por eso”.
En la categoría Artes Escénicas, el premio para Héctor Alterio fue entregado por el coreógrafo Mauricio Wainrot, integrante del directorio del FNA. El actor no estuvo presente en la ceremonia, pero envió un mensaje grabado: “Es para mí un honor y una alegría recibir este premio y agradezco a los directivos del FNA. Espero, con vuestra lucha, que tanto el cine como el teatro encuentren el modo de salir adelante a pesar de todo”.
A su turno, Lidia Segni tomó la palabra y destacó el valor de construir una carrera fuera de Buenos Aires: “Vengo desde Córdoba y siempre lo digo: hay gente que piensa que los que somos del interior no lo podemos lograr, pero con trabajo, honestidad, tesón y metas se puede. Fui muy feliz dirigiendo el Colón y soy feliz enseñando, y lo haré hasta que alguien me diga basta”. En diálogo con LA NACION, la exbailarina y maestra Lidia Segni, que estuvo al frente del Ballet Estable, amplió su agradecimiento. “Trabajar incansablemente durante tantos años y que eso se reconozca es gratificante y muy lindo”.
Fabio Grementieri señaló que la distinción lo llevó a revisar su propio recorrido profesional: “Estos premios implican rememorar la vida de uno e ir recordando a todos, no puedo dejar de recordar a mis padres y a todas las personas que me ayudaron e impulsaron. Especialmente a Teresa Anchorena, con quien trabajé durante 30 años en diversos proyectos”. Por su parte, Sonia Berjman dijo al subir al escenario: “Es muy emocionante para mí volver a mi país para recibir este premio. Gracias a los colegas y a los directivos, y a la educación pública argentina que, desde el primer grado hasta el doctorado, me dio las herramientas para desenvolverme en el campo académico internacional”.
Luisa Serrano quiso poner en valor la tradición artesanal que heredó: “Es una gran emoción. Aprendí la filigrana de mi padre y lo recuerdo por haberme apoyado en mi oficio. Los artesanos somos una familia grande en todo el país y a ellos les agradezco. No es solo mi trabajo, es colectivo”. Tomás Lipán compartió el galardón con su familia: “Cantamos cosas de amor para alegrar el corazón de los amigos y de la gente”, dijo antes de recitar una copla en recuerdo de su Purmamarca natal.
Marcelo Piñeyro también destacó que recibir este premio “no es un acto solitario, sino colectivo”, y agradeció a pares, colegas y, especialmente, al público. “El arte y la cultura en la Argentina siempre fueron espacios de resistencia y muchas veces de rebeldía. Contar historias nunca fue un gesto inocente”, señaló. “Por eso digo que atravesamos un momento difícil, donde no solo discutimos presupuestos, sino algo más profundo: el valor de la memoria. La cultura no es un adorno ni un lujo, es una forma de existir colectivamente”.
Luisa Valenzuela quiso evocar a su madre, también escritora. “Yo no quería ser escritora, me parecía algo muy pasivo; es un oficio muy solitario”, afirmó. “El FNA me dio un subsidio para publicar mi primera novela y, en parte, gracias a eso estoy acá recibiendo el premio a la trayectoria. Larga vida a nuestra literatura y a nuestras artes”.
Ausentes con aviso estuvieron los pianistas Nelson Goerner y Daniel Barenboim, quien recibió el premio mayor. En su nombre, el reconocimiento fue entregado al embajador Pedro Villagra Delgado. Andreussi Guzmán destacó la figura del director de orquesta y su vínculo con el país: “¿Por qué conmueve Daniel? Es argentino, tierra que crea genios para el mundo y nuestra patria. Con tan solo 25 años fue director de la Filarmónica de Londres. Es símbolo divino de la música y la paz; es parte de un linaje de seres iluminados que cumplen con su destino en este planeta”. Villagra Delgado subrayó su compromiso humanista: “Ama profundamente a la Argentina; ojalá podamos tenerlo pronto de vuelta en nuestro país”.
Creado en 1963, el Gran Premio del FNA inauguró su historia con la distinción a Jorge Luis Borges y, desde entonces, ha reconocido a figuras clave como Emilio Pettoruti, Tita Merello, Quinquela Martín, Leonor Ferrer, Ricardo Piglia, María Elena Walsh y Julio Le Parc. Desde 1992, los galardones ampliaron ese homenaje a múltiples disciplinas, con referentes que marcaron generaciones —de Mercedes Sosa a Marta Minujín, de Sara Facio a Leonardo Favio— y que consolidaron un patrimonio artístico que continúa renovándose.
