La vejez es una etapa ineludible en la vida de los perros, pero definir su inicio preciso resulta fundamental para ajustar los cuidados y optimizar su calidad de vida. Según un estudio publicado en el Journal of Small Animal Practice, la comunidad veterinaria estima que, en promedio, los perros ingresan en esta fase a los 7 años. No obstante, este umbral es altamente variable y depende de factores como la raza, el tamaño y otras particularidades individuales.
Estas diferencias son marcadas entre razas. Por ejemplo, un cocker spaniel suele ser considerado mayor alrededor de los 11 años, mientras que un jack russell terrier alcanza la etapa de la vejez a los 14 años. Esta diversidad subraya la importancia de adaptar la atención veterinaria y los cuidados generales a las características específicas de cada mascota para anticipar y prevenir problemas de salud.
El estudio identificó las afecciones más prevalentes en perros de edad avanzada. Los problemas relacionados con el peso encabezan la lista, afectando al 35 % de los animales. Le siguen de cerca las enfermedades musculoesqueléticas (33 %), las dentales (31 %), las cutáneas (28 %) y las digestivas (22 %). Cada una de estas condiciones resalta la necesidad de una aproximación integral en la atención veterinaria, ya que el envejecimiento canino tiende a impactar múltiples sistemas del organismo.
Las afecciones dentales, en particular, mostraron un incremento notable con la edad, aumentando en un 10 % cada año. Las razas pequeñas, como el cocker spaniel, exhiben una mayor propensión a la acumulación de sarro y al desarrollo de enfermedades periodontales, lo que enfatiza la relevancia de una higiene bucal adecuada y constante. En contraste, las enfermedades musculoesqueléticas son más comunes en razas grandes, como el border collie, el labrador retriever o el dogo de Burdeos. Este tipo de dolencias se vinculan directamente con el desgaste articular, el peso corporal y la movilidad.

Las causas del envejecimiento de un perro
Más allá de la edad, otros elementos también influyen en el proceso de envejecimiento. El sexo, el estado de esterilización y el tamaño del perro son determinantes. Por ejemplo, la investigación reveló que los machos esterilizados presentan una mayor incidencia de problemas musculoesqueléticos en comparación con las hembras no esterilizadas. Asimismo, los perros de razas grandes tienden a envejecer a un ritmo más acelerado que los de razas pequeñas, lo que sugiere que las estrategias preventivas deben ajustarse a estas disparidades.
Para asegurar una óptima calidad de vida en la etapa geriátrica, los expertos aconsejan adoptar un enfoque preventivo integral. Este incluye chequeos veterinarios regulares para la detección temprana de enfermedades, un calendario de vacunación completo y desparasitación anual. Una dieta equilibrada y adaptada a las necesidades del perro mayor es crucial para controlar el peso y prevenir problemas digestivos. El ejercicio moderado, sin sobrecargar las articulaciones, es fundamental para mantener la movilidad. Finalmente, la higiene dental periódica y los controles veterinarios son indispensables para evitar enfermedades periodontales.

El estudio también pone de manifiesto la importancia de la educación a los propietarios. Los veterinarios deben instruir sobre los signos de envejecimiento y las necesidades específicas de los perros mayores, dado que a menudo los dueños no identifican las señales tempranas de enfermedad, lo que puede retrasar la intervención y agravar las condiciones. Iniciativas como el programa PetSavers Aging Canine Toolkit buscan subsanar esta falta de conocimiento, proporcionando herramientas para identificar problemas comunes y diseñar planes de cuidado personalizados para perros senior.
Este contenido fue producido por un equipo de LA NACION con la asistencia de la IA
