Incertidumbre, acusaciones cruzadas y la irrupción de Trump y Milei: Honduras va a las urnas bajo la lupa regional

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TEGUCIGALPA.- Honduras, un país hasta ahora de poca relevancia geopolítica, abre este domingo sus urnas para elegir a su presidente, en el marco de una aparatosa irrupción de Donald Trump en la lucha electoral y con la incertidumbre provocada por el plan gubernamental para mantenerse en el poder al precio que sea, pese a haber perdido el apoyo popular.

Se trata de un golpe electoral, que ya está en marcha según la oposición, bajo la sombra del gran aliado de la familia Zelaya Castro en el poder: Nicolás Maduro.

La región asiste con sorpresa a una nueva pulseada más allá de la crisis del Caribe en un país centroamericano considerado “patio trasero” para ambos mandatarios. Trump se ha encargado de recordarlo con su apoyo vehemente al candidato derechista Nasry “Tito” Asfura, “que defiende la democracia y lucha contra Maduro”, y con el polémico indulto concedido al expresidente Juan Orlando Hernández (JOH), condenado a 45 años de cárcel en Estados Unidos por narcotráfico.

El candidato Nasry Asfura en el cierre de campaña en Tegucigalpa. (AP Photo/Elmer Martinez, File)

“Si Tito Asfura gana la presidencia de Honduras, debido a que Estados Unidos tiene tanta confianza en él, en sus políticas y en lo que hará por el Gran Pueblo de Honduras, lo apoyaremos mucho. Si no gana, Estados Unidos no estará tirando buen dinero, porque un líder equivocado solo puede traer resultados catastróficos a un país, sin importar cuál sea. Tito será un gran presidente, y Estados Unidos trabajará estrechamente con él para asegurar el éxito, con todo su potencial, de Honduras”, disparó el mandatario estadounidense, provocando al momento una sacudida política de enormes proporciones. Como si se tratara de una especie de emperador de la política continental con su pulgar para arriba o para abajo.

Trump no dudó en desembarcar con todo en las elecciones hondureñas, como ya hiciera hace semanas en ayuda de Javier Milei.

La jugada se repitió, en menor medida, días antes del referéndum y la consulta popular en Ecuador, pero el resultado fue el contrario: Daniel Noboa, cercano a Washington en alguna de sus políticas, cayó derrotado estrepitosamente.

Antes de los mensajes de Trump y de Milei (“La única forma de que la libertad siga avanzando en el continente es con una derrota contundente del narcosocialismo que tiene de rehén a Honduras desde el 2022”), Asfura se mantenía en las encuestas a cierta distancia del gran favorito, el liberal Salvador Nasralla, y por delante de forma cómoda de la oficialista Rixi Moncada.

El liberal Salvador Nasralla . (Photo by Orlando SIERRA / AFP)

Las acusaciones de Washington contra Nasralla (“casi comunista”), que mantiene buenas relaciones con los legisladores cubanoamericanos de Florida, no han hecho mella de momento.

Las últimas encuestas de este sábado lo ponen como favorito con el 36,5 % de intención de voto. Por detrás, Asfura (28,2%) y tercera la oficialista Rixi Moncada (18,1 %) lo que suma aún más interrogantes a la irrupción de Trump, considerada una injerencia en sectores políticos y académicos.

Honduras cuenta con más de un millón y medio de emigrantes en Estados Unidos, cuyas remesas son de capital importancia para la economía nacional.

La cruzada de Trump contra los inmigrantes latinos se sigue con expectación, y críticas, en el país centroamericano. Pero en principio, la propuesta de Trump conllevaría la ampliación del status de protección temporal (TPS) para los inmigrantes, la eliminación de aranceles para favorecer a las maquilas y a los exportadores del agro, más ayudas financieras para crear empleo.

“A pesar de los esfuerzos de mis adversarios por desmerecerme, lo único que lograron fue fortalecer aún más la unión de mi pueblo”, subrayó Nasralla, cuyo mayor capital político es aparecer ante los ojos de sus conciudadanos con las “manos limpias”, frente a las administraciones narcos de los nacionales y corruptas del oficialismo izquierdista.

“Oligarquía, serán derrotados con todo y su narco, JOH”, vaticinó por su lado Moncada. JOH, presidente hondureño entre 2014 y 2022, fue condenado por una corte federal de Nueva York por operar como un narcoestado y permitir el tráfico de cocaína con la ayuda de las fuerzas de seguridad.

Las caravanas que recorrieron distintos puntos de la geografía hondureña para celebrar el indulto a JOH no pueden esconder la realidad nacional: el expresidente es uno de los personajes más criticados en su país. “¡Regresar a la narcodictadura, jamás!”, rezaban las pintadas que aparecieron en distintos puntos de la capital.

“El indulto es una potestad del presidente de Estados Unidos. Por la familia, el indulto deja atrás sus tristezas y les permite recuperar la tranquilidad y la felicidad que merecen”, reaccionó por su parte Asfura, también conocido como Papi a la Orden, una expresión muy de la tierra.

La oficialista Rixi Moncada en el cierre de campaña en Tegucigalpa. (Photo by Marvin RECINOS / AFP)

“El primer mensaje de Trump benefició a Asfura, pero el segundo puso a Nasralla a la ofensiva, reviviendo el AntiJOH. El indulto vincula a Asfura con el pasado del Partido Nacional”, resumió a LA NACIÓN el analista Lester Ramírez, quien además advirtió que la irrupción de Trump es una distracción peligrosa.

Lo que sabe desde las entrañas del gobierno es que su candidata amenazó con declararse ganadora a las 12 del mediodía y que tampoco reconocerá los resultados preliminares que aporte el Consejo Nacional Electoral (CNE). Más allá de los manejos oscuros de la Fiscalía y de la torpeza del CNE, la interferencia electoral más escandalosa la ha protagonizado el general Roosevelt Hernández, jefe del Estado Mayor y aliado estrecho de la presidenta Xiomara Castro.

El militar ordenó a sus subalternos que llegado el caso de que los grupos violentos del gobierno (versión centroamericana de los paramilitares chavistas) atacaran los centros electorales para hacerse con las urnas, no pusieran en riesgo sus vidas y los dejen hacer.

Roosevelt, que tampoco reconocerá los resultados preliminares, y el sobrino de Zelaya, ministro entonces de Defensa, estuvieron en Caracas durante el megafraude electoral del año pasado.

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