MENDOZA.– Fue un paso pionero que se dio hace 25 años en la conservación ambiental y el desarrollo del “turismo regenerativo” en la Argentina. Un cuarto de siglo que demuestra la importancia del trabajo realizado y de haberse convertido en la fuente de inspiración para lo que se viene y se quiere: más reservas naturales de gestión privada. Así podría resumirse pasado, presente y futuro de un sitio que tiene reconocimiento internacional en el cuidado del agua y la biodiversidad, abierto a los visitantes de todo el mundo. Un tesoro escondido y una verdadera huella de peso en medio de la montaña mendocina: la Reserva Natural Villavicencio, que está de festejo.
LA NACION se sumó el jueves al recorrido y al acto de celebración en las inmediaciones de su icónico hotel, en pleno corazón de la reserva, situada en la comuna de Las Heras, a 48 kilómetros de la ciudad de Mendoza, a la que se accede por la sinuosa y sorprendente ruta provincial 52, lo que demanda una hora de viaje. Hasta allí llegaron las máximas autoridades provinciales y de la compañía Aguas de Origen (ADO), la alianza estratégica entre CCU Argentina y Danone, para compartir un acto de reconocimiento a todo el personal del extenso paraje, que tiene más de 60.000 hectáreas.
“Desde el comienzo nos centrábamos en esa mirada de pensar diferente y desarrollar un turismo distinto, de bajo impacto. Y realmente lo que ya estábamos haciendo era turismo regenerativo. Nos adelantamos mucho a lo que hoy es el turismo regenerativo”, expresó, con emoción, Silvina Giudici, directora de la Reserva Natural Villavicencio y de la fundación homónima, quien hizo hincapié en que “cada centavo que ingresa por turismo en esta reserva se invierte en conservación”.
De esta manera, también con el aporte de la compañía, se ha logrado el 70% de sostenibilidad de un sitio único. “El 40% del PBI de nuestro país y del mundo depende de la naturaleza. Y está clarísimo que sin rentabilidad no hay negocio y no hay progreso, pero sin naturaleza no hay futuro. Y este es el compromiso que nosotros hemos adoptado”, completó la responsable del histórico lugar, quien se mostró acompañada por un equipo de más de 30 personas, a quienes agradeció el compromiso diario en el cuidado del área.
Distinguieron por su tarea al técnico en conservación de la naturaleza Roberto Tobares, por su comprometida labor durante los 25 años en el área natural; a los científicos Silvia Cuid, Fernando Videla, Osvaldo Bordonaro, Diego Vázquez, Eber Sosa y Leandro Mastrantonio, quienes desde su campo de conocimiento particular acompañan las tareas de conservación, protección y divulgación, y finalmente al artista José María Muñoz.
Así, a 25 años de su creación como Área Natural Protegida, la reserva Villavicencio celebra un aniversario que marca un antes y un después en su trayectoria. Con un modelo de gestión pionero en conservación, investigación y educación ambiental, se consolida como un referente regional en sostenibilidad y articulación con la comunidad, indicaron a este diario desde la empresa.
Un aniversario que deja datos relevantes: más de 15 años sin incendios forestales, una reducción del 91% de residuos y un 70% de sustentabilidad económica.
“Hay que cuidar cada rincón de estas ecoregiones, de este patrimonio maravilloso, de este lugar por donde pasó el general San Martín. Cada una de las cosas que pasaron por acá pasaron porque hay agua y es un agua maravillosa. El agua que llega a los argentinos hace más de 120 años y que produce miles de puestos asociados, directos e indirectos, al igual que esta reserva, que ofrece una experiencia turística única”, ponderó Giudici.
“Estamos en el lugar para dar testimonio de esta política pública que tiene ya 25 años y que lo consideramos un logro, por supuesto privado. Un logro de tener una reserva y gestión privada, que es ejemplo y una marca que trasciende las fronteras y que agrega valor a la provincia”, comentó el gobernador de Mendoza, Alfredo Cornejo, quien destacó la decisión de protección del lugar a pesar del contexto económico y la falta de recursos. “En el año 2000 había mucha vocación por hacerlo, pero ningún recurso para sostenerlo. Por lo cual, ahí se ha empezado una política y hoy tenemos varias áreas en la provincia, sosteniéndolas el Estado; nos encantaría copiar este modelo y lo tenemos en la cabeza para otra áreas protegida de la provincia”, adelantó el mandatario. “No es una tarea fácil desde el Estados sostener esas áreas”, añadió Cornejo.
Reconocimiento mundial
A lo largo de su historia, la reserva obtuvo diversos reconocimientos nacionales e internacionales. En 2017 fue incluida en la Ley de Ordenamiento Territorial de la Provincia y, más adelante en el mismo año, fue declarada Sitio Ramsar por su trabajo sobre la protección y regeneración de los humedales que se encuentran en su territorio y que son parte de la Cuenca del Río Mendoza.
A la vez, teniendo en cuenta que en ella habitan y crecen más de 500 especies de biodiversidad, en 2020 la reserva se incorporó a la Red Estratégica de Conservación de Cóndor Andino en Mendoza junto a la Fundación Bioandina. En forma conjunta con la Asociación Gato Andino (AGA) se realiza un monitoreo continuo de esta especie en riesgo, ya que hace unos años se detectó, gracias a la colocación de cámaras trampa, su presencia en Villavicencio.
Asimismo, en octubre de este año estuvo presente en el Congreso Mundial de la Naturaleza, organizado por la Unión Internacional de la Conservación de la Naturaleza (UICN) y que reunió a gobiernos, científicos y líderes ambientales para impulsar acciones concretas de protección de la biodiversidad. En este marco, la Reserva Natural Villavicencio fue la única representante de la Argentina dentro del contexto de la Lista Verde, compartiendo su experiencia en gestión y conservación.
Un equipo de monitoreo activo
El personal de guardaparques y el área técnica conforman un sistema permanente de monitoreo para disminuir el impacto sobre las especies y los ambientes: control de exóticas invasoras, vigilancia territorial, prohibición de caza y extracción de flora, prevención de incendios y limitación del ganado extensivo. En educación ambiental, el programa de Visitas Educativas, declarado de interés educativo provincial por la gobernación, capacita a más de 5000 estudiantes por año, promoviendo conocimiento sobre recursos naturales, sensibilización ambiental y conservación.
En tanto, la reserva también desempeña un rol fundamental como motor de desarrollo local. No solo genera empleo directo a través del equipo de la Fundación Villavicencio, sino que impulsa una red de trabajo que se multiplica entre proveedores y prestadores locales. Asimismo, agencias de turismo, guías, concesionarios y transportistas la consideran una fuente sostenida de actividad por el flujo permanente de visitantes que la eligen como destino. Cada año es visitada por más de 100.000 turistas y más de 5000 estudiantes, fortaleciendo tanto la economía local como la educación ambiental. En relación a la conservación, se llevan a cabo más de 12 prácticas anuales en futuros profesionales y más de 20 investigaciones científicas.
Con miras hacia el futuro, se proyecta profundizar el modelo de conservación y regeneración ambiental, fortaleciendo la investigación científica, la restauración ecológica y el trabajo con la comunidad. El objetivo, según explican desde la empresa, es que la reserva siga siendo un faro de conservación en la región, un laboratorio vivo para la ciencia y un punto de encuentro entre naturaleza y personas. “El desafío de los próximos años es continuar consolidando este legado y construir, junto a la comunidad, un territorio cada vez más resiliente y para las generaciones que vienen”, señalan.
Por eso, la directora de la reserva hizo un balance del primer cuarto de siglo. “Transformamos un paisaje en un modelo, y un compromiso en una red que une ciencia, comunidad, empresa y naturaleza. El desafío para los próximos 25 años es seguir construyendo este camino”, completó Giudici.
