Majo Riera, la mamá de Lali: “Empezaba la quimio y tomé la decisión de separarme después de 34 años”

admin

La conocemos porque es la mamá de Lali Espósito, acompañó y acompaña a su hija desde el día uno, fue conociendo la industria y aprendiendo sobre la marcha. Giras, contratos, negociaciones. Hoy, además de trabajar con su hija, tiene un largo recorrido en el área audiovisual. Majo tuvo cáncer de mama y tomó una decisión drástica cuando la operaron, se separó y se fue de su casa después de 34 años de matrimonio. Decidió atravesar los meses de quimioterapia y rayos junto a sus amigas que se mudaron a vivir con ella. Por estas horas cuenta su historia y presenta su libro, “Fue un buen verano”.

– ¿Aprendiste todo en el camino?

– Sí, porque soy una caradura, pero fue una necesidad. Uno empieza involucrándose porque tu hijo te pide por alguna necesidad puntual, y una cosa te va llevando a la otra. También era un destino para mí, me empezó a dar felicidad y fui por ese camino.

– ¿Qué fue lo primero que Lali te pidió?

– Fue cuando ella se lanzó como solista e hizo su primer videoclip, “A bailar”. Era una apuesta de ella sola, sin una compañía, Sony vino después, ella puso sus ahorros. Había que hacer un videoclip y yo era una buena organizadora de cumpleaños. Me dijo, “ma, necesito esto” y yo literalmente desarmé mi casa, hice la comida.

– El catering.

– El catering, hice tartas, ensaladas. Así arrancamos, y una cosa fue llevando la otra.

– Hasta tener tu propia empresa productora.

– Hasta tener mi propia productora tres años después de eso. Justamente en ese videoclip conocí al director, Juan Ripari, y terminamos siendo socios después. Hicimos videoclips para la Sole, para Axel, para Abel Pintos, para muchos artistas. Después tuvimos intereses diferentes y nos separamos.

– Para llegar a ese lugar tuviste que ir aprendiendo muchas cosas. Por ejemplo, contratos, giras…

– Sí, hice un curso acelerado de todo y estoy bien rodeada. Además de caradura soy viva porque me rodeo de un equipo legal bueno y de un equipo contable bueno.

– Alrededor de los hijos puede haber buitres, gente que quiere vivir de ellos.

– Ellos son inteligentes, que van desarrollando ese séptimo sentido para saber quién se les acerca y con qué intención. A uno que es más grande también le pasa, te metés y empezás a averiguar, a investigar, a aprender.

– ¿Aprendiste sobre contratos?

– Sí, tengo un equipo, pero cuando llega el décimo contrato algunas cosas ya sabés. Sí estudié marketing a raíz de eso. Con Lali trabajando en la industria del entretenimiento empecé a estudiar.

“EL CÁNCER ME PUSO EN OTRO LUGAR: CHE, TE PODÉS MORIR, VAYA A VIVIR, VAYA A HACER LO QUE QUIERE HACER”

– En 2020 te arrasó un tsunami que fue el cáncer de mama. También en esos momentos una toma decisiones ante un evento que no esperaba.

– Lo más sorprendente fue que mi familia venía de vivirlo con mi sobrina Virginia, a quien le diagnosticaron cáncer de mama a los 26 años. Hija de mi hermano y para mí como una hija también, ninguno de mis hijos se parece tanto físicamente como Virginia a mí. A Virginia la diagnosticaron cuando tenía 26 y falleció en el 2019 cuando tenía 30. Y eso fue un tsunami para toda la familia, para los hijos de mi hermana, para mi hermano y mi cuñada, para sus hijos y para los míos. Y cuando me enteré que tenía cáncer, lo primero que pensé es en cómo se lo iba a decir a mi hermano. Mi hermano venía de atravesar eso y mi cuñada también estaba diagnosticada.

– No pensaste en vos, pensaste en tu hermano.

– Sí, pensé mi hermano inmediatamente. ¿Cómo le digo a este hombre esto? En cuanto me enteré sabía lo que tenía que hacer y cómo lo tenía que hacer. Y eso hice. Lo que vivió Virginia fue devastador, cuatro años de una lucha con dignidad que nos dejó a todos una enseñanza. Creo que me allanó el terreno, porque cuando me tocó yo ya había visto todo lo que pasaba y sabía lo que quería y lo que no quería. De hecho, hablé con mi oncóloga y le dije: si me tengo que sacar la mama, no quiero que me pongan expansores. Yo tenía otra edad, tenía 53 años.

– Y atravesaste todos los tratamientos.

– Atravesé todos los tratamientos, quimio, rayos… Lo que vos decías, el tsunami, me arrastró, pero me llevó a otro lugar, me cambió la vida mucho.

– ¿Cuánto duró todo?

– El 24 de noviembre del 2020 me enteré del diagnóstico y el 9 de diciembre me estaban operando. Y terminé todos los tratamientos en agosto de 2021. Durante ese verano, el verano del 2021, tomé la decisión de separarme después de 34 años de matrimonio.

– ¿Ahí nomás de haberte operado?

– Ahí nomás, y empezando la quimio, empezando los tratamientos.

– ¿Qué pasó?

– El cáncer me puso en otro lugar.

– Muy rápido fue, algo te develó.

– Sí, como “che, te podés morir, vaya a vivir. Vaya a hacer lo que quiere hacer”. De verdad me puso en otro lugar.

“NO PODÍA CON LA ANGUSTIA DE LOS OTROS, NECESITABA ESTAR RODEADA DE ALGUIEN QUE ME DIJERA: VA A ESTAR BIEN”

– Después de lo de tu sobrina era: me puedo llegar a morir de verdad.

– Me puedo llegar a morir de verdad. También me pasó que sabía cómo quería pasar ese tiempo de tratamiento, no podía con la angustia de los otros. Yo necesitaba estar rodeada de alguien que me dijera: che, va a estar bien. Y así fue. Dejé mi casa marital.

“ME FUI CON UNA COMPUTADORA, LA CAFETERA, UNOS LIBROS Y NADA MÁS”

– En pleno tratamiento, después de 34 años.

– Antes de empezar la primera quimio. Me fui con una computadora, la cafetera, unos libros y nada más. Me fui a vivir a la casa de mi hija, que en ese momento estaba viviendo en España. No me llevé ropa porque había ropa en la casa, yo estaba muy flaquita.

– ¡Fue como urgente!

– “Che, me voy”. Necesitaba ese espacio, lo tuve y me quedé con ese espacio.

“ELEGÍ CAMBIAR DE VIDA Y VIVIR OTRA VIDA”

– ¿Sentiste que quizás era provisorio o no?

– No, nunca lo sentí provisorio, era una decisión que tendría que haber tomado tiempo atrás, pero yo estaba segura que no. Cuando hablaba con mis amigos yo decía, nunca me voy a separar. Las situaciones límites te ponen en otro lugar, yo elegí cambiar de vida y vivir otra vida.

– ¿Qué cambió después?

– Cambió mi mirada de muchas cosas, cambió mucho mi interior, cambió mucho mi entorno general. Los asados de 35 personas todos los domingos, que antes me encantaban. Cambió el sentido de las cosas.

– Menos gente, más elegida.

– Sí, pasé un tamiz muy grande, pero no porque me hayan hecho nada. Quiero vivir esta vida así, con esta intensidad, con esta amorosidad. Yo no tengo batallas, yo no tengo enemigos, tengo esto hoy, hermoso. Con la gente a la que le puedo decir mi peor mierda que no se va a sorprender ni me va a denostar, que me va a abrazar con esa mierda. Con las que me abrazaron cuando estaba pelada. Las que están en este libro, ellas saben quiénes son.

– Este libro, “Fue un buen verano” habla de lo incondicionales que son las amigas. Para las que atravesamos cáncer de mama, en ese tiempo las amigas son todo.

“MIS AMIGAS SE FUERON A VIVIR CONMIGO, SE MUDARON CON BOLSO Y CON HIJOS”

– Mis amigas se fueron a vivir conmigo. Dejaron sus casas y se armó como un gran home office del amor, se iban turnando. Se hablaba del tratamiento con naturalidad, con amorosidad. Hoy tenés la quimio, ¿a qué hora? ¿Quién va?

– Se mudaron, fueron con bolso y todo.

– Con bolso y todo, se mudaron con hijos. Mi hija tiene un vestidor atractivo, cinematográfico y para ellas era Hollywood. Era disfrazarse todo el día, cantar y bailar todo el día y eso a mí me dio aire.

– Vida te dio.

– Vida. Hacíamos asado, tomábamos vino, nos metíamos a la pileta. Mientras estábamos haciendo un asado con un vaso de vino en la mano y una de mis amigas, Mechi, me abrazó, yo estaba pelada. Me miró y me dijo, “al final fue un buen verano”. Le dije, ¿sabes que ese es el título de un libro? Nunca había pensado en escribir un libro. El día que volví después de operarme empecé a escribir porque mi psicóloga me decía que escribiera lo que me pasaba. Escribía frenéticamente, eran las diez de la noche y seguía escribiendo. Con el paso del tiempo lo abandonaba, volvía, lo dejaba. Y un tiempito atrás, Pata Liberati, mi coequiper del podcast me dijo, ¿me mostrás lo que tenés escrito? Con mucha vergüenza se lo mostré y me dijo “Majo, esto es un libro, te voy a presentar a mi editora”. Y ahí está.

– Te separaste, te fuiste a vivir sola, después vinieron tus amigas, creaste una comunidad. ¿Cambiaste rutinas, tu actividad diaria?

– Sí. Después mi hija volvió de España, yo quería darle su espacio y me alquilé un departamento muy chiquito. Yo siempre fui de las casas grandes y los parques, porque siempre éramos un montón.

“APRENDÍ A ESTAR SOLA, VIVÍ SOLA POR PRIMERA VEZ A LOS 54 AÑOS”

– ¿Por qué chiquito entonces?

– Porque ahí cambié de piel. No me conocía nadie, nadie sabía quién era, quedaba bastante lejos. Yo estaba pelada, con mis gorritos y solamente a ese departamento entraban quienes eran de mi círculo más íntimo. Y aprendí a estar sola, viví sola por primera vez en 54 años. Me gustó.

– Porque vos te fuiste de la casa de tus viejos para casarte.

– Claro, me casé muy joven, formamos una familia bastante numerosa y siempre estuve rodeada de gente, de amigos. Estuve muy acompañada, inclusive en vacaciones. Nosotros éramos muy Campanelli.

– ¿Y lo nuevo qué tal estuvo?

– Estuvo bárbaro, porque me conocí, me encontré. Mis amigos se ríen porque dicen que tengo las bombachas acomodadas por color, a ese nivel. Arrancó un orden mío general, de vida, de hábitos, de mi interior, de mí. Estuve un año en ese departamento hasta que me compré mi primera casa sola y ahí vivo ahora, yo vivo muy en paz.

– ¿Cómo es esta casa? ¿Está lejos?

– Mi casa de ahora es muy clara, muy cálida. Está lejos también, cuando quiero ruido venga.

– Mariano Sigman escribió un libro sobre la amistad. La amistad es un vínculo muy profundo.

– Yo tengo 58 años, estuve casada, fui novia, fui madre joven, fui madre grande, soy abuela. Los hijos crecen, hacen su vida, se van a buscar su destino, es lo que tiene que pasar. Y lo que queda es el par tuyo que está en la misma, que siente como vos, que puede entender por la que estás pasando, que puede sentir esa angustia. Por eso se forma esa comunidad, porque nos miramos y ya sabemos de qué estamos hablando.

– Con quién te podés reír a carcajadas sin parar por cualquier pavada.

– O llorar o mostrar la vulnerabilidad más cruel. O el pensamiento más malo que tengas que no te puedas confesar ni a vos misma se lo podés confesar a tu amiga. Me pasaba con mis amigas cuando me vieron pelada por primera vez, yo veía los ojos vidriosos, pero ninguna… Yo necesitaba eso y ellas me lo dieron sin que yo lo pidiera. Y eso fue genial.

– ¿Hoy con tus amigas, cuanto se acompañan? ¿Qué programas hacen? ¿Hay un amigo varón?

– Tengo a mi amigo Diego, pero se pone un poco celoso porque dice que todos los planes que hago ahora son de mujeres. Lo que pasa es que nosotras tenemos conversaciones que nos da la impunidad de los casi 60. El fin de semana pasado fuimos a la costa ocho amigas, pasamos tres días en un hotelito divino y los temas de conversaciones fueron espectaculares, de una profundidad… Y después hablábamos de una boludez.

– Todo a la vez, todo mezclado.

– Todo a la vez y todo mezclado. Ese mismo nivel de salud mental o de insanía está buenísimo.

– Hay una frecuencia femenina en la que los hombres no entran. Ahora hay amigas, hay gimnasia, hay teatro.

– Teatro, salidita, gimnasia, viajes, todas cosas placenteras y amorosas. Por supuesto que cuando alguna no la pasa bien, por lo que sea hay que acompañar, bancar. Mis amigas me han acompañado mucho, soy una gran afortunada.

“LA PERSONA QUE TENÉS QUE CUIDAR ES TU HIJO. TRATAR DE PONER EL VALOR DE TU HIJO Y PLASMARLO EN UN ACUERDO ES MUY DESGASTANTE”

– Sos referente al haber acompañado a tu hija Lali en su carrera. ¿Qué es lo más duro de esta tarea de acompañar a un hijo en su camino profesional?

– Para mí es la confrontación que uno tiene que tener para la defensa de algo es muy desgastante. Porque esa persona que vos tenés que cuidar es nada más y nada menos que tu hijo. Uno por los hijos siempre trata de buscar lo mejor, imaginate entonces ir a tener esas charlas incómodas, tratar de poner el valor de tu hijo, plasmarlo en un acuerdo, es muy difícil y es muy desgastante. El año que viene probablemente tenga un programa de entrevistas a madres de artistas. Ya lo tengo grabado, está buscando su camino, se llama “Bien de familia”. A mí me causaba mucha intriga saber si yo era la única a la que le pasaba eso o si estábamos todas en la misma.

– Si opinás distinto de tu hijo, si ves que tu hijo se está equivocando en algo. ¿Cómo hacés?

– En el caso de mi hija ella necesita decantar las cosas. Yo le puedo decir algo pero ella tiene que decantarlo para tomar una decisión final. Estamos hablando de un adulto, las decisiones son de ella. Puedo aconsejar o dar mi parecer, pero las decisiones las toma ella y yo nada más que acompaño esa decisión.

– ¿Qué es lo más divertido de todo?

– Todo, las giras son divertidas. Amo irme de gira, amo al staff. Nosotros trabajamos hace muchos años con la misma gente, yo he dormido con todo el staff, he dormido con hombres en el mismo cuarto. Es muy divertido.

“ME GUARDO MUCHAS COSAS CON LAS QUE A VECES NO ESTOY DE ACUERDO, ELLA ES LA CABEZA DEL PROYECTO”

– Las madres, algunas de una manera más explícita y otras lo hacemos de un modo más sutil, pero siempre opinamos. Tenés que guardarte un montón de cosas.

– Sí, me guardo muchas cosas con las que a veces no estoy de acuerdo, especialmente en una situación laboral, porque ella es la cabeza del proyecto.

– Es la jefa.

– Claro. Una vez, hablando con Andy Kusnetzoff, le dije: mi hija es mi jefa. En ese ámbito no digo nada. Quizá después, con un mate solas en el camarín, le digo che, por ahí esto… Nunca la desautorizaría a ella delante del equipo ante una decisión que ella tome, porque es su proyecto, es lo que quiere llevar adelante.

– Estás muy equilibrada, Majo. ¿Cuánta terapia llevas encima?

– Mucha, mucha. Hace 20 años que estoy trabajando con Lali y es la primera vez que doy una nota por algo mío. Yo sé cuál es mi lugar ahí, y eso me hace mantener el equilibrio. Hay que saber quién es la estrella o el famoso o lo que sea.

“LALI VIO EN LA TELE EL ANUNCIO DEL CASTING Y YO LE DIJE: ¡NO! Y SE ESCAPÓ. FUI UNA MADRE DE MIERDA”

– Leí que cuando Lali a los diez años fue al primer casting no la acompañaste.

– No, se escapó, fui una madre de mierda. Se escapó. Yo trabajaba mucho, eran épocas bastante difíciles. Y ella vio en la tele el anuncio y me dijo: ¡ay, mamá! Yo le dije: ¡no! Una visión la mía hermosa. Y le dije, ¿sabés la cantidad de gente que va a ir? Yo decía “es un ambiente…” No conocía y me daba un poco de miedo. Una amiga mía arregló con mi hija Ana y mientras yo estaba trabajando se tomaron el 65, se fueron a un casting, al casting equivocado. Toda la historia que la gente ya sabe.

– Terminó en el casting de Cris Morena. Me encantó la parte en que vos dijiste: no, no vayas.

– Yo decía, “pero es muy chica, ¿para qué?” Cuando ella finalmente entró llamaron a mi casa, dijeron que llamaban de Cris Morena y yo corté pensando que era un chiste.

– ¿Y qué te dijeron?

– Que llamaban de Cris Morena y corté. Y vuelven a llamar y cuando yo digo, “¿pero qué Cris Morena?” Lali vino corriendo, cuando corté y me pidió “por favor, por favor llévame”. La citaban para empezar un taller de canto, baile y actuación, de ese taller iban a salir los chicos que iban a trabajar en “Rincón de Luz”. Había una cantidad… Yo dije, la voy a llevar para que de una vez se decepcione. Y quedó. Le dieron un protagónico, hacía dos personajes, de Coco y de Malena. A esa altura ya no podíamos decir que no, ya estábamos bailando en un baile que que nos cambió la vida en todo sentido. A nosotros nos cambió la vida. Lali a su papá y a mí nos regaló nuestra primera casa, nosotros alquilábamos. Cambió todo.

“HE VISTO PADRES TIRONEANDO NIÑOS PARA ENTRAR. HAY ALGO DE EXITISMO Y DE SALVARSE, LO VI EN LA ACTUACIÓN Y EN EL FÚTBOL”

– Muchos padres a los chicos que tienen un talento los llevan incluso cuando ellos no quieren ir, vos sos todo lo contrario.

– A mi hijo Patricio, que juega muy bien al fútbol, lo llevé cuando tenía cuatro años porque el profe de Educación Física del Jardín me dijo: este nene necesita dejar de jugar a la oficina con las hermanas, tiene que ir a jugar a la pelota. Él estaba todo el día con la pelota en el zaguán. Durante ocho años, sábados y domingos lo llevamos a fútbol. Patricio jugaba en las ligas y era muy bueno, después se fue a jugar a Italia, jugó futsal, de los 17 hasta los 20 y pico, hoy juega fútbol de salón. Pero sí he visto padres tironeando niños para entrar. Hay un deseo de los padres que es muy bravo, es esto de salvarse. Porque tenemos a la vista que la familia termina teniendo una buena vida por esto. Creo que hay algo del exitismo y de salvarse que hace que todos quieran probar.

– Padres que presionan a los hijos.

– Pero sin ninguna duda lo vi en los dos rubros, en el de la actuación y en el del fútbol. Mucho, mucho.

– Lali, nunca se llevó una materia, era una alumna ejemplar. ¿Vos le ponías condiciones o nacía de ella?

– Al principio tuvo condiciones, en cuarto o quinto año estaba con “Casi Ángeles” y era bravo. De hecho, quinto año lo hizo libre. Era una exigencia de ella. Volvíamos a las diez de la noche de grabar, era otra época, la ley de protección del trabajo de menores no estaba en ese momento. Hoy pienso y digo: una locura todo. Yo, Luisito Rey, ¡no la drogué de pedo! Hoy lo veo a la distancia y digo, no sé si estaba tan bien, por suerte bastante equilibrada es.

– ¿Majo, no ves los resultados?

– Pero hoy veo una nenita de diez años y digo, ¿hoy? No sé.

– Era una estructura muy sólida la de ustedes.

– Era una estructura sólida y por lo que dice ella se divertía, tenía buenos amigos, lindos, la pasaba bien, fue sucediendo. La verdad que no lo buscamos, se dio. Volvíamos a las diez de la noche, el papá la llevaba, yo la buscaba, yo laburaba, el papá después se iba a laburar. El primero que llegaba a las nueve de la noche era el que empezaba a cocinar y aparte había otros dos en casa que atender. Había que hacer la maqueta del sistema solar a las diez de la noche y llevar el planisferio para no sé qué. Los hermanos bancaron un montón, un montón.

– ¿Quién te gustaría que leyera el libro? Es un libro para mujeres.

– Quiero que le llegue al que tenga ganas de decir, qué lindo. No quiero ser bajón con el libro, es esperanzador, amoroso. Se puede salir de lugares de mierda, se puede tener entornos maravillosos. Cuidá a tu amiga, llámala para decirle que la querés. Yo tengo el “todo pasa” acá tatuado, lo tengo presente.

– Y también te tatuaste el nombre del libro, “Fue un buen verano”.

– Porque de verdad fue un buen verano, fue un verano espectacular. Se llevó además de mi pelo otras cuestiones, pero me trajo un montón de cosas que están piolas. Fue un gran verano.

– Nunca hablamos de hombres.

– No, porque la verdad tengo adrenalina y estoy focalizada en muchas cosas. Tengo muchos proyectos, tengo mucho trabajo, tengo muchas amigas, mis nietos, mis hijos.

– ¿No hay lugar?

– No hay lugar, no busco nada y mi entorno es la gente de siempre, entonces no tengo cosas nuevas para conocer. Eso no quiere decir que si el día de mañana se me cruza, alguien me flashea, me gusta y es recíproco, va a estar todo bien mientras no me desacomode las bombachas, ¿viste?

– Después de 34 años de casada está bueno descansar.

– ¿Un poco si, viste? Pero también porque yo tengo mi espacio, es un espacio bonito. Me prendo la parrilla, hago un asado y me abro un vino un miércoles. Esa sensación de libertad. Me pasaba mucho al principio. Es temprano, pero quiero comerme un churrasco con puré a las siete y media. Y puedo y me lo hago. Me encantan los tipos. Me parecen necesarios. Me parece bárbaro. No me está pasando a mí de cruzarme con nadie que me llame la atención y al que yo le llame la atención. Debe ser difícil para alguien vivir conmigo hoy. Yo voy a la casa de mis amigas con un bolso en el auto. Si tomé un vaso de vino y no puedo manejar y me pinta quedarme a dormir, me quedo. No quiero mascotas porque no quiero nada.

– La estás pasando bomba.

– Sí, sí, re. La estoy pasando bomba, muy bien. Y no extraño ninguna situación de pareja hoy. Mañana, quizás. Hoy no, estoy bien.

Facebook Comments Box

Deja un comentario

Next Post

Feijóo pide apoyo a la patronal catalana para que Junts se sume a una moción de censura que conlleve elecciones

Durante su intervención ante la patronal catalana Foment del Treball, Alberto Núñez Feijóo aludió a la falta de apoyos parlamentarios necesarios para impulsar una moción de censura contra el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y apeló de forma directa a los empresarios presentes para que utilicen su influencia sobre Junts […]
Feijóo pide apoyo a la patronal catalana para que Junts se sume a una moción de censura que conlleve elecciones
error: Content is protected !!