
El jefe del Estado Mayor de Estados Unidos, Dan Caine, sostuvo un encuentro reciente con la primera ministra de Trinidad y Tobago, Kamla Persad-Bissessar, en el cual ambos funcionarios trataron temas relacionados con la cooperación bilateral, la estabilidad y la unidad regionales, junto con iniciativas conjuntas para combatir el tráfico ilícito y las redes delictivas transnacionales. En paralelo a este contexto diplomático y de seguridad, Persad-Bissessar reveló la presencia de personal estadounidense en la isla, cuya labor abarca la instalación de un radar en el aeropuerto del país caribeño, según informó el medio ‘Guardian’.
Durante una conferencia de prensa, la primera ministra Kamla Persad-Bissessar explicó que los militares de Estados Unidos se encuentran apoyando a las autoridades locales en la construcción de la pista del aeropuerto, la carretera de acceso y la implantación de un sistema de radar, tareas que, en sus palabras citadas por el diario trinitense, contribuirán a reforzar la vigilancia ante el accionar de narcotraficantes en aguas cercanas al país. Estas declaraciones surgieron en un momento de crecientes conjeturas en torno a la posibilidad de que el territorio de Trinidad y Tobago pudiera servir como plataforma para una acción militar estadounidense dirigida contra Venezuela.
Ante estas especulaciones, Persad-Bissessar apuntó que la administración estadounidense liderada por Donald Trump “nunca ha solicitado el uso” del suelo trinitario para llevar adelante “ataques contra el pueblo venezolano”, y aseguró que Puerto España “no participará” en operaciones militares en ese sentido, de acuerdo con lo consignado por el ‘Guardian’. La mandataria subrayó que la cooperación con las fuerzas estadounidenses obedece a la necesidad de enfrentar delitos transfronterizos y fortalecer mecanismos de control en el espacio aéreo y marítimo del país.
En semanas recientes, las Fuerzas Armadas de Trinidad y Tobago realizaron maniobras conjuntas con la Marina de Estados Unidos, que se llevaron a cabo entre el 16 y el 21 de noviembre de 2025. El buque de guerra USS Gravely, un destructor de la Marina norteamericana, estuvo atracado en el puerto capitalino de Puerto España desde el 26 de octubre, como preparación para dichos ejercicios militares, detalló el medio ‘Guardian’. Estas actividades formaron parte de una cooperación regular entre ambas naciones en materia de seguridad.
La presencia militar y las maniobras conjuntas han generado reacciones en el gobierno venezolano. Tras el atraque del USS Gravely y el desarrollo de los ejercicios, Caracas decidió suspender el acuerdo energético que mantenía con Trinidad y Tobago. Paralelamente, la Asamblea Nacional venezolana declaró persona ‘non grata’ a la primera ministra Persad-Bissessar, reflejando la magnitud de la tensión diplomática en la región y las implicaciones directas sobre la provisión de energía y las relaciones bilaterales entre ambos países, según publicó el ‘Guardian’.
Estos desarrollos se inscriben en un escenario de creciente vigilancia y preocupación en el Caribe, donde los gobiernos buscan equilibrar acuerdos internacionales de cooperación en seguridad con la soberanía nacional y el mantenimiento de relaciones estables con los Estados vecinos, detalló ‘Guardian’.
