Los fuegos artificiales marcaron el pulso de la llegada de 2026 en la Argentina y en el mundo. En Buenos Aires, distintos puntos de la ciudad se iluminaron con destellos de colores que acompañaron los brindis de medianoche. En ciudades como Sídney, Londres, París y Río de Janeiro, los shows pirotécnicos coreografiados sobre ríos y monumentos icónicos fueron seguidos por millones de personas en vivo y por transmisión global. Con diseños cada vez más precisos y efectos sincronizados con música, los fuegos volvieron a simbolizar el deseo de un nuevo comienzo.




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