
La ola de represión y violencia en Irán ha llevado a Estados Unidos, Canadá, Alemania, Australia, Japón, Taiwán, Nueva Zelanda y Singapur a emitir alertas urgentes para que sus ciudadanos abandonen el país lo antes posible.
La recomendación se produce en medio de una crisis interna sin precedentes, con protestas masivas, cortes de internet, miles de muertos y cientos de detenidos, según organizaciones de derechos humanos.
“Salga de Irán ahora. Tenga un plan para abandonar Irán que no dependa de ayuda del gobierno estadounidense”, indicó el Departamento de Estado de Estados Unidos a través de su embajada virtual en Teherán.
El comunicado advierte a los ciudadanos estadounidenses sobre el riesgo de arresto arbitrario, detención y la imposibilidad de recibir asistencia consular, especialmente en el caso de ciudadanos con doble nacionalidad.
“Mostrar un pasaporte estadounidense o demostrar vínculos con Estados Unidos puede ser motivo suficiente para ser detenido por las autoridades iraníes”, subraya la advertencia oficial.
Canadá actualizó su asesoría de viaje este martes, recomendando a sus ciudadanos evitar todo viaje a Irán y salir del país tan pronto como sea seguro.
“Evite todo viaje a Irán debido a las manifestaciones en curso, las tensiones en la región, el alto riesgo de detención arbitraria y la aplicación impredecible de las leyes locales”, señala el gobierno canadiense. El comunicado resalta que, aunque la mayoría de los vuelos internacionales han sido cancelados, aún permanecen abiertas las fronteras terrestres con Armenia y Turquía como rutas de salida.
Alemania también instó a sus residentes a dejar Irán, advirtiendo que los riesgos de arresto arbitrario son elevados y que la capacidad de la embajada en Teherán para brindar asistencia es “muy limitada”.

Australia, por su parte, fue contundente: “Si permanece en Irán en contra de nuestro consejo, es responsable de su propia seguridad”, indicó el Ministerio de Asuntos Exteriores, recordando la dificultad de prestar apoyo en una situación tan volátil.
En Asia, Japón elevó su alerta para Irán al nivel 3, recomendando evitar todo viaje, y en algunas zonas fronterizas incluso al nivel 4, que sugiere evacuar el país de inmediato.
El ministro de Exteriores japonés, Toshimitsu Motegi, remarcó que “la situación de las comunicaciones es extremadamente mala”, en referencia al apagón de internet y telefonía impuesto por las autoridades iraníes.
Taiwán, a través de su Ministerio de Asuntos Exteriores, emitió una alerta roja y confirmó que mantiene contacto con los cinco ciudadanos taiwaneses presentes en Irán, quienes se encuentran a salvo por el momento.
“El ministerio continuará ajustando las advertencias de viaje y tomando medidas necesarias según la evolución de los acontecimientos”, afirmó el portavoz Hsiao Kuang-wei.
Nueva Zelanda también elevó su nivel de preocupación, con el ministro de Exteriores Winston Peters expresando su “grave preocupación” por los informes de asesinatos de manifestantes en Irán. El Ministerio de Asuntos Exteriores neozelandés está monitoreando de cerca la situación y reiteró a los 39 ciudadanos registrados en Irán la importancia de abandonar el país de inmediato. “El derecho a la protesta pacífica es un derecho humano fundamental”, remarcó Peters en X.
Singapur se sumó a la lista, aconsejando a sus ciudadanos posponer cualquier viaje a Irán y, para quienes ya se encuentren en el país, les recomendó “permanecer alerta, monitorear la situación y considerar marcharse tan pronto como sea posible”. Además, advirtió que su capacidad de brindar asistencia consular es limitada debido a la ausencia de una misión diplomática en Irán.
Las advertencias internacionales coinciden con la intensificación de la represión en Irán, donde organizaciones como Human Rights Activists reportan más de 1.800 muertes en 17 días de protestas. La cifra real podría ser mucho mayor, ya que la información llega con dificultad debido al bloqueo en las comunicaciones. Videos verificados muestran morgues saturadas, cuerpos con heridas de bala y perdigones, y hospitales desbordados de heridos.
El temor a arrestos arbitrarios, la violencia estatal y el cierre de fronteras aéreas han generado un clima de incertidumbre para los extranjeros en Irán. La situación se agrava por la falta de transparencia del régimen y la ausencia de cifras oficiales sobre el número de víctimas y detenidos.

Las protestas, que comenzaron a finales de diciembre por el agravamiento de la crisis económica y la inflación, se han extendido a todas las provincias y han puesto en jaque al sistema teocrático iraní.
En este escenario, los gobiernos occidentales y asiáticos refuerzan sus advertencias y urgen a sus ciudadanos a no permanecer en un país sumido en el caos y la represión. La comunidad internacional sigue de cerca la evolución de los acontecimientos en Irán y evalúa posibles respuestas ante la crisis humanitaria y el riesgo permanente para quienes aún permanecen en territorio iraní.
