Teherán, 18 ene (EFE).- Irán celebró este domingo la salida de las tropas estadounidenses de la base militar de Ain al Asad, en el oeste de Irak, y su entrega a las fuerzas iraquíes, en un contexto de altas tensiones entre Teherán y Washington a raíz de las protestas y la represión en el país persa.
“La salida de las tropas estadounidenses de la base de Ain al Asad y su entrega a las fuerzas iraquíes es otra señal del fortalecimiento de la independencia, la estabilidad y la soberanía política en Irak, y estamos muy contentos por ello”, afirmó el ministro de Exteriores iraní, Abás Araqchí, en una rueda de prensa con su homólogo iraquí, Fuad Hussein, de visita en Teherán.
Irak anunció el 31 de diciembre que la coalición internacional que lucha contra el grupo yihadista Estado Islámico (EI), liderada por Estados Unidos, se retiraría de la base de Ain al Asad, situada en la provincia de Al Anbar (oeste).
Araqchí subrayó el creciente papel regional de Irak y su capacidad para contribuir al diálogo y la estabilidad en la región.
Las afirmaciones de Araqchí llegan en un momento de crecientes tensiones entre su país y Estados Unidos, después de que el presidente estadounidense, Donald Trump, amenazara en varias ocasiones con intervenir militarmente contra la República Islámica en caso de que se produjera una matanza de manifestantes.
Trump afirmó además ayer en una entrevista con Politico que “es el momento de buscar un nuevo liderazgo en Irán”, que ponga fin a los casi 37 años de mandato del líder supremo iraní, Ali Jameneí.
Estas declaraciones se produjeron después de que Jameneí asegurara que Trump es responsable de la muerte de “varios miles” de personas durante las protestas en Irán, que las autoridades iraníes consideran disturbios y actos terroristas orquestados por Israel y Estados Unidos.
La máxima autoridad religiosa de Irán responsabilizó a Trump de la muerte de “varios miles de personas” en las protestas, una cifra similar a la ofrecida por oenegés opositoras en el exilio que las sitúan en 3.428.
Las protestas comenzaron a finales de diciembre por comerciantes de Teherán por la caída del rial y pronto se extendieron por el país pidiendo el fin de la República Islámica y alcanzaron su momento álgido el jueves 8 de enero y el viernes 9 enero con una explosión de manifestaciones en prácticamente todo Irán.
Teherán sostiene que las protestas de carácter económico derivaron en violencia debido a la infiltración de agentes externos apoyados por Israel y Estados Unidos, con el objetivo de justificar una eventual intervención militar de Washington. EFE
