Un bus de la orquesta Armonía 10 de Walter Lozada quedó totalmente inservible tras ser alcanzado por un explosivo en Trujillo, mientras el grupo musical se presentaba en la discoteca Monasterio. En un primer momento, todo indicaba que la agrupación había sido víctima directa de un acto extorsivo. Sin embargo, nuevos indicios abren una hipótesis distinta: la orquesta no habría sido el verdadero objetivo del ataque.
El estallido se registró cerca de las 2:40 de la madrugada, frente al local nocturno, cuando los músicos aún ofrecían su espectáculo en el interior. El bus permanecía estacionado a pocos metros del ingreso, a la espera de culminar la presentación.
La detonación alcanzó de lleno al vehículo, que quedó prácticamente inutilizado, aunque no se reportaron heridos entre los integrantes de la agrupación ni entre el público. Esa circunstancia, sumada a la ubicación exacta del explosivo, llevó a los investigadores a replantear el enfoque inicial del caso: más que un atentado contra un grupo musical, se trataría de una nueva acción extorsiva dirigida contra la propia discoteca.

Amenazas previas a la discoteca
La discoteca Monasterio ya había sido blanco de amenazas extorsivas días antes del atentado. En el establecimiento se habían detectado stickers vinculados, ‘Los Pulpos’, la organización criminal norteña que tiene como uno de sus brazos la extorsión a locales comerciales.
Es común que un establecimiento con la marca de ‘Los Pulpos’ pague un cupo a esta banda a cambio de un permiso para que puedan operar con total normalidad.
La detonación habría sido una advertencia directa para los administradores del negocio. El uso de un artefacto de alto poder, que preliminarmente sería una granada, responde a una modalidad orientada a generar temor y demostrar capacidad de daño, más que a causar víctimas mortales.
El bus de Armonía 10 como daño colateral
El impacto de la explosión dejó la unidad de Armonía 10 seriamente dañada. Aunque el vehículo aún podía ser trasladado hasta una comisaría cercana, quedó fuera de operación regular.
La orquesta Armonía 10 de Walter Lozada tiene antecedentes de haber sido víctima de extorsión. Como se recuerda, el atentado en el que falleció Paúl Flores, conocido como “Russo”, estaba dirigido contra la agrupación, que en ese momento era objeto de amenazas.
Sin embargo, en este caso todo indicaría que la orquesta quedó atrapada en un episodio ajeno, convertida en un blanco visible de una advertencia que tenía otro destinatario.

Un patrón de ataques contra negocios en Trujillo
El atentado no fue un hecho aislado. Veinticuatro horas antes, otro explosivo fue dejado cerca de una panadería en la prolongación César Vallejo, a poca distancia del lugar donde estalló el artefacto frente a la discoteca. Dos ataques en menos de un fin de semana revelan un patrón que apunta a la intimidación sistemática contra comercios y locales nocturnos.

La Policía revisa las cámaras de seguridad de la zona para reconstruir el recorrido de quienes ejecutaron el atentado y establecer posibles vínculos con organizaciones criminales activas en la región. En paralelo, las autoridades han reforzado las labores de inteligencia ante el retorno de una modalidad que había disminuido hacia fines del año pasado.
