
Durante una intervención frente al Parlamento británico, el presidente de la Cámara de Representantes de Estados Unidos, Mike Johnson, compartió que mantuvo extensas conversaciones con Donald Trump y que considera prioritario animar a las partes europeas a rebajar la tensión, particularmente a raíz del conflicto sobre Groenlandia y las recientes fricciones en torno a medidas comerciales anunciadas por Washington. En ese contexto, Johnson enfatizó que su misión en el Reino Unido, acordada tiempo antes, responde a la necesidad de «calmar las aguas» y promover soluciones conciliadoras entre aliados, según detalló el medio.
La visita de Johnson coincide con la celebración de los 250 años de la independencia estadounidense y se desarrolla bajo el signo de una escalada de tensión entre Estados Unidos y varios gobiernos europeos. De acuerdo con la información consignada por la prensa internacional, el origen del malestar surgió por la intención reiterada de la administración de Donald Trump de intensificar el control sobre Groenlandia, sumada a la imposición de aranceles comerciales del 10% a países que apoyaron los ejercicios militares daneses en la isla ártica; entre estos países figura Reino Unido. Según publicó la prensa estadounidense, varias capitales europeas percibieron el anuncio como «amenazas» y «chantaje» por parte de Washington, destacando un clima de creciente desconfianza dentro de la alianza transatlántica.
Johnson, quien recientemente fue reelegido como presidente de la Cámara y se declara aliado cercano de Trump, trasladó ante los legisladores británicos su intención de mantener un diálogo constructivo, haciendo hincapié en que históricamente las diferencias entre Estados Unidos y Europa se han resuelto «tranquilamente, como amigos». En su intervención, recogida por distintos medios, instó a fortalecer la relación bilateral «especial» entre Reino Unido y Estados Unidos, considerando que de este proceso debería surgir una señal de unidad y determinación útil para el conjunto de los aliados occidentales. Además, celebró la postura del primer ministro británico, Keir Starmer, quien abogó por el diálogo y la calma para superar la crisis. Johnson respaldó abiertamente esa línea, refiriéndose al mensaje de Starmer como el adecuado para afrontar las actuales dificultades internacionales.
Tal como consignó la prensa internacional, parte central del debate se enfoca en la seguridad del Ártico y las consecuencias geopolíticas asociadas a la región. Johnson recalcó la relevancia del papel de Estados Unidos en el equilibrio estratégico del Ártico y reconoció que Trump presta «mucha atención» a los desafíos que plantean China y Rusia, en especial tras recientes movimientos en esa zona. En palabras del propio presidente de la Cámara, «sería un error ignorar esas amenazas» y subrayó il consenso entre los aliados en la necesidad de enfrentarlas. Esta apreciación fue compartida en el foro parlamentario británico, donde Johnson insistió en que la respuesta a estos riesgos debe provenir de una postura conjunta.
La reacción europea a los anuncios de Washington no tardó en materializarse. Varias autoridades, según informaron diferentes medios, manifestaron enérgica oposición a la aplicación unilateral de aranceles adicionales, subrayando la importancia de preservar los canales de diálogo y las reglas multilaterales en materia de relaciones comerciales y defensa. Dinamarca, país anfitrión de los ejercicios militares cuestionados por Trump, propuso abordar la crisis dentro del marco de la OTAN. En una reciente reunión mantenida con el secretario general de la organización, Mark Rutte, las autoridades danesas reclamaron el establecimiento de una misión específica de la OTAN en Groenlandia, con el fin de garantizar la estabilidad y la seguridad en la isla.
Diversos líderes y representantes institucionales abordaron la situación en foros públicos y privados. De acuerdo con los reportes de la prensa, la respuesta generalizada apeló al mantenimiento de los lazos históricos entre Europa y Estados Unidos frente a escenarios de tensión. Johnson, durante su intervención, reiteró que la solución solo se alcanzará mediante «continuar el diálogo y encontrar una solución», recordando que el éxito de la alianza se ha basado en la capacidad de superar diferencias en beneficio de objetivos comunes.
El debate sobre Groenlandia, según reflejó el cubrimiento de la prensa internacional, expuso no solo desacuerdos sobre la política hacia el Ártico sino también fricciones relacionadas con el liderazgo estadounidense en asuntos de seguridad global. Johnson, en su mensaje, reconoció la necesidad de contrarrestar influencias externas en esa región y responsabilizó a los aliados de actuar colectivamente para preservar los intereses compartidos. Además, reiteró la importancia de mantener abierta la comunicación entre las partes y matizó que el rumbo de la relación bilateral entre Washington y Londres debe servir como ejemplo para otras alianzas internacionales frente a desafíos emergentes.
El llamado a la moderación, realizado tanto por Reino Unido como por el propio Johnson, buscó enfatizar la relevancia de la confianza y la cooperación, factores que han permitido en el pasado resolver disputas complejas dentro de la Alianza Atlántica. Según la información obtenida de medios internacionales, la situación continúa desarrollándose con gestiones diplomáticas y declaraciones de intención por parte de los principales actores involucrados, quienes reconocen el impacto potencial de la crisis sobre el equilibrio y la proyección estratégica de la región ártica así como sobre el conjunto de las relaciones euroatlánticas.
