La crisis política que rodea al presidente José Jerí se profundiza a medida que evolucionan sus explicaciones sobre el escándalo de los videos que lo vinculan con el empresario chino Zhihua Yang, conocido popularmente como “Jhonny Yang”. En menos de una semana, el mandatario modificósu discurso público: pasó de denunciar un complot orquestado para afectar el proceso electoral, a señalar que detrás de las filtraciones existiría una venganza por las requisas realizadas en penales bajo su administración.
“[Sobre los videos] Ojalá que los comiencen a ventilar de una vez para que podamos comprobar y tener muchos más indicios de quiénes están atrás de ellos y cuál es su vínculo y cuál es el interés de fondo”, mencionó ante el anuncio de haber al menos 19 registros de sus reuniones con el ciudadano chino e insistió en que ahora le resulta evidente que “los que están en los penales y que tienen amistades afuera tienen algún interés en que la autoridad no siga haciendo requisas en los penales”.
La posición de Jerí contrasta con la sostenida días atrás, cuando ante la Comisión de Fiscalización del Congreso y en una entrevista a Canal N denunció que la filtración de sus imágenes formaba parte de un complot para impedir la realización normal de las elecciones. El mandatario aseguró que se estaba “aprovechando la situación para atacar la investidura presidencial y además afectar el proceso electoral”.
Sin embargo, la legitimidad de este argumento fue cuestionada, ya que los órganos electorales —el Jurado Nacional de Elecciones y la ONPE— son los únicos responsables de la organización de los comicios, sin intervención directa del presidente.

El contexto del “Chifagate” y los intereses en juego
El escándalo, conocido como “Chifagate”, se desató tras la difusión de un video donde Jerí aparece ingresando de noche a un restaurante en San Borja. Según el periodista Beto Ortiz, ese registro fue entregado al reportero Christopher Acosta, de Latina, por Lizandro Quiroga, coronel retirado de la Policía Nacional y actual gerente de operaciones de Sentinel, empresa de seguridad vinculada al empresario Zamir Villaverde García.
El conductor de televisión afirmó en su programa de Willax que existen al menos diecinueve videos adicionales que mostrarían encuentros entre Jerí y Yang, incluyendo uno donde el mandatario aparece usando una gorra. Aseguró que no se trata de especulaciones, sino de información que el propio presidente ya conoce.
Desafió la narrativa presidencial y negó la existencia de una conspiración mediática, recordando que varios medios inicialmente le dieron el beneficio de la duda a Jerí. “Usted sabe quiénes están conspirando. Usted sabe quién lo tiene chantajeado. Usted, presidente Jerí, está chantajeado. Usted sabe quién lo ha filmado. Usted sabe cuántos videos hay todavía. Y si no lo sabe, se lo digo: diecinueve”, enfatizó el periodista.
Por estos encuentros no oficiales, José Jerí y Zhihua Yang vienen siendo investigados por los presuntos delitos de patrocinio ilegal y tráfico de influencias. Sin embargo, ante el reconocimiento de regalos, el fiscal de la Nación, Tomás Gálvez, no descartó la suma de cohecho. “Es una situación grave, claro, con condena efectiva, porque son varios delitos, si es que se comprobaran”, aclaró en entrevista con Contracorriente.
