Reponerse a la tragedia de Adamuz: “La sensación de peligro constante o miedo a usar transporte solo afectará a una minoría de víctimas”

admin

Agentes de los servicios de emergencias trabajan en el lugar del accidente en Adamuz, Córdoba. (JOAQUIN CORCHERO / EUROPA PRESS)

Ana Núñez Rubines, psicóloga experta en emergencias, conoce perfectamente las reacciones de pánico, confusión e incertidumbre que surgen tras un accidente ferroviario como el ocurrido el domingo pasado cerca de Adamuz, Córdoba, que por el momento ha dejado 43 personas fallecidas. En 2013 trabajó brindando apoyo a víctimas y familiares tras el descarrilamiento de un tren por exceso de velocidad en la curva de la localidad gallega Angrois, una tragedia que dejó 80 muertos y se considera el siniestro ferroviario más grave de las últimas décadas en España. Recuerda ahora que solo al llegar a las vías, aquel fatídico 13 de julio, comprendió plenamente la gravedad de lo ocurrido.

“El objetivo de la intervención psicológica en estos casos es ayudarles a gestionar todas esas emociones tan intensas, devolverles esas capacidades de afrontamiento que tenemos todos e intentar mitigar el dolor para que en un futuro no se transforme en un problema a nivel de salud mental, que no evolucione hacia algún tipo de psicopatología“, comenta a Infobae Nuñez Rubines, coordinadora del grupo de intervención psicológica en catástrofes y emerencias del Colegio Oficial de Psicología de Galicia.

La intervención psicológica en este tipo de emergencias, explica, abarca no solo a los pasajeros del tren accidentado y a sus familiares, sino también a otros afectados, como los vecinos que colaboraron en los primeros momentos sin estar preparados para la situación, y a los propios equipos de emergencia, entre ellos bomberos, protección civil y personal sanitario.

No obstante, la experta aclara que, pese a la gravedad, en este tipo de tragedias la mayoría de las víctimas “logra superar la situación por sus propios medios”, incluso sin apoyo psicológico posterior. Sin embargo, existe un pequeño porcentaje que desarrolla síntomas persistentes, como pesadillas, ansiedad, sensación permanente de peligro o temor a utilizar medios de transporte.

En situaciones como la del accidente ferroviario de Amaduz, donde una niña de apenas 6 años perdió a sus padres y a su hermano, la atención a las víctimas menores de edad requiere una sensibilidad especial. Cuando los niños quedan solos tras una tragedia de este tipo, los profesionales deben extremar el cuidado tanto al comunicar la información como en el acompañamiento emocional, adaptando el apoyo a su edad y nivel de comprensión para ayudarles a procesar la pérdida y mitigar el impacto psicológico.

“A esa edad, es habitual que no hayan desarrollado completamente los conceptos de irreversibilidad y universalidad de la muerte. Para un adulto, la muerte implica la ausencia definitiva de la persona y la imposibilidad de que regrese, pero los niños pequeños suelen entenderla de manera más limitada y pueden pensar que es algo temporal o reversible”, indica Núñez Rubines. Por eso, el acompañamiento debe hacerse de forma muy cuidadosa y, preferentemente, por parte de familiares cercanos, quienes tienen un vínculo de confianza con el menor y pueden ayudarle a asimilar la situación de manera gradual, añade.

Familiares y vecinos de David Córdón, víctima mortal en el accidente ferroviario de Adamuz, celebran una misa en su nombre,  en Huelva.  (Clara Carrasco / Europa Press)

Lo que se aprende de otras tragedias

La psicóloga también destaca la importancia de aplicar los debidos protocolos en estas emergencias para comunicar la información de la manera más cuidadosa posible, siempre con el objetivo de causar el menor daño a los afectados. Lo cierto es que a raíz de accidentes ferroviarios como el de Angrois o desastres como la DANA en Valencia en octubre de 2024, la respuesta de los equipos de emergencia ha ganado en eficacia, lo que ha favorecido una intervención más coordinada y eficaz en situaciones similares posteriores.

No obstante, concluye la experta, en cada emergencia surge algún aspecto inesperado para el que no se había previsto una respuesta, lo que hace que cada situación sea distinta. Por eso, aunque existan protocolos, siempre es necesario revisarlos y adaptarlos a las circunstancias concretas de cada caso.

Trabajadores operan maquinaria pesada en el lugar del siniestro. (REUTERS/Ana Beltrán)

Continúa la investigación del accidente de Adamuz

La investigación sobre el accidente de tren en Adamuz sigue en curso para determinar las causas del siniestro, que además de las 43 víctimas mortales, dejó también decenas de heridos, muchos de ellos ya dados de alta. El ministro de Transportes, Óscar Puente, ya descartó el exceso de velocidad de los trenes y el error humano como posibles factores, al tiempo que ha negado que el accidente estuviera relacionado con una falta de inversión en la vía o con deficiencias en las tareas de revisión y mantenimiento, por lo que las autoridades continúan analizando otras hipótesis para esclarecer qué provocó el descarrilamiento.

El ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, Óscar Puente (c), junto al director de Tráfico de Adif, Ángel García de la Bandera (d), y al director de Operaciones de Renfe, José Alfonso Gálvez (i). (Gustavo Valiente / Europa Press)

Entre esas hipótesis que se barajan, Puente explicó el miércoles ante la prensa que en los trenes que pasaron por el tramo de la colisión se han detectado unos “mordiscos” en los bogies delanteros de los cinco primeros coches del tren Iryo (los que no descarrilaron) y se han examinado “unos cuantos” trenes de la flota nacional que pasaron por ese mismo punto durante el domingo y el día anterior, detectando marcas en uno de los trenes.

En particular, indicó el ministro, se hallaron estas marcas en uno de los trenes que pasó justo antes del Iryo y en otro que circuló dos turnos antes, aunque todas aparecieron en el lado derecho de los bogies, no en el izquierdo, que es el más próximo a la vía contraria. En ese sentido, Puente señaló que, aunque no se puede descartar un problema en la infraestructura, aún no hay pruebas concluyentes para afirmarlo.

Sobre la hipótesis relacionada con las soldaduras, el ministro subrayó la profesionalidad y cualificación de los soldadores, aunque advirtió que solo un análisis de laboratorio permitirá determinar cómo se produjo la rotura del carril, ya sea por el paso del sexto vagón o por los movimientos de los siguientes.

Facebook Comments Box

Deja un comentario

Next Post

El maquinista fallecido en el accidente de Rodalies tenía 28 años y estaba en prácticas

Barcelona, 21 ene (EFECOM).- El maquinista de un tren de Rodalies que falleció anoche al chocar su convoy contra un muro de contención que había caído a la vía entre Gelida y Sant Sadurní d’Anoia (Barcelona), debido al temporal, estaba haciendo su formación en prácticas y tenía 28 años. En […]
error: Content is protected !!