
Durante la jornada del fin de semana, el balance de la emergencia en Estados Unidos incluyó la cancelación de cerca de 10.000 vuelos programados para el domingo, un volumen que se sumó a otros 4.000 vuelos suspendidos el sábado, según datos reportados por medios de comunicación estadounidenses y consignados por el Servicio Nacional de Meteorología. De acuerdo con esta cobertura, la suspensión masiva de vuelos y la interrupción de servicios se han visto acompañadas por previsiones que anticipan nuevas anulaciones para los días lunes y martes, debido a la persistencia de condiciones climáticas extremas generadas por la tormenta invernal que avanza desde el centro-este hacia el noreste del país.
Según informó el medio, más de 678.000 hogares y negocios permanecen sin electricidad a raíz del temporal, mientras que cerca de 200 millones de personas experimentan algún tipo de alerta meteorológica vigente. El fenómeno —apodado como “monstruoso” por la prensa de ese país— ya ha recorrido 3.700 kilómetros, dejando a su paso una extensa franja de territorio, desde el Midwest hasta Nueva Inglaterra, con una variedad de efectos graves: cortes de energía, afectaciones al transporte y condiciones de emergencia en múltiples estados.
El medio detalló que 17 estados estadounidenses, junto con el Distrito de Columbia, han declarado formalmente el estado de emergencia para facilitar la gestión de la crisis. Entre los estados que han adoptado esta medida se encuentran Tennessee, Georgia, Carolina del Norte, Maryland, Arkansas, Kentucky, Louisiana, Mississippi, Indiana y Virginia Occidental, de acuerdo a la comunicación oficial difundida por el presidente Joe Biden a través de redes sociales. En su mensaje, el mandatario señaló: “Acabo de aprobar las Declaraciones de Emergencia para Tennessee, Georgia, Carolina del Norte, Maryland, Arkansas, Kentucky, Louisiana, Mississippi, Indiana y Virginia Occidental. Estamos trabajando en estrecha colaboración con FEMA, los gobernadores y los equipos estatales de gestión de emergencias para garantizar la seguridad de todos. ¡Manténganse seguros y abrigados!”.
La extensión de la tormenta no tiene precedentes desde que existen registros modernos, según publicó el Servicio Nacional de Meteorología, ya que ningún otro episodio había mantenido simultáneamente a un número tan elevado de condados en alerta por tormenta invernal. Las previsiones oficiales advierten que las condiciones peligrosas continuarán presente al menos hasta mediados de la próxima semana, con temperaturas mínimas que, en áreas puntuales, podrían descender hasta los -45ºC.
Entre las consecuencias que reportó el medio, se encuentra la acumulación estimada de nevadas superiores a 60 centímetros en diversas zonas de Kentucky y Virginia, además de acumulados de al menos 30 centímetros previstos para la ciudad de Nueva York. En ese contexto, el alcalde neoyorquino Zohran Mamdani ordenó la plena disponibilidad de los refugios municipales para toda persona que los requiera, ante el reporte de al menos cinco fallecidos mientras se encontraban en la calle. Las autoridades no han determinado aún las causas de estos decesos, aunque los servicios de emergencia han enfatizado la gravedad del riesgo para poblaciones vulnerables bajo la exposición a las temperaturas extremadamente bajas.
El impacto en infraestructuras críticas, como el suministro eléctrico, ha generado especial preocupación entre funcionarios y organismos federales, dado que la recuperación de los servicios se dificulta por el acceso restringido a numerosas áreas urbanas y rurales afectadas por la acumulación de nieve y el riesgo de caídas de ramas y postes. El medio enfatizó que, ante el cuadro de advertencias meteorológicas, las compañías eléctricas han desplegado personal adicional, pero persisten dificultades logísticas por las condiciones adversas y la extensión del área golpeada.
Las principales ciudades del noreste, entre ellas Boston y Nueva York, enfrentan cierres parciales de escuelas y oficinas públicas, así como dificultades en carreteras y autopistas que extendieron el tiempo de respuesta de los equipos de emergencia. Según consignó la fuente, en puntos de los estados de Ohio, Pensilvania y Nueva Jersey se han registrado múltiples accidentes de tráfico atribuibles a la baja visibilidad y las placas de hielo en calzadas.
El monitoreo de la tormenta, según reportó el Servicio Nacional de Meteorología, indica que el evento continúa desplazándose hacia el noreste y tiene potencial para agravar las condiciones en toda la región de Nueva Inglaterra durante los próximos días. El pronóstico alerta sobre posibles cortes adicionales de electricidad y cancelaciones en el transporte, tanto terrestre como aéreo.
El medio detalló además que los servicios de atención médica y los centros hospitalarios han reforzado sus operaciones ante la posibilidad de aumentos en las consultas por hipotermia, caídas y otros accidentes relacionados con el temporal. Los organismos de protección civil instaron a la población a limitar los desplazamientos y priorizar la permanencia en recintos cerrados, además de brindar asistencia a quienes carecen de acceso a vivienda adecuada para soportar las bajas temperaturas.
En el balance global de daños —según la información recopilada por medios estadounidenses y autoridades estatales— todavía persiste la evaluación de la afectación definitiva sobre infraestructuras, cultivos y servicios esenciales. Las alertas meteorológicas mantienen en vilo a millones de residentes, en tanto equipos técnicos y organismos federales coordinaron un operativo de respuesta que prioriza la restauración de energía, la asistencia a víctimas y la prevención de pérdidas humanas por exposición directa a las condiciones invernales.
