El secretario general del sindicato ErNE, Sergio Gómez de Segura, manifestó sentirse especialmente decepcionado tras el episodio de pintadas ofensivas aparecidas en Amurrio (Álava) contra un agente de la Ertzaintza, en las que se podía leer la palabra “zipaio” y la frase “Herriaren etsaia zarete” (“sois el enemigo del pueblo”). Gómez de Segura expresó que pensaban “que esto estaba más que superado”, en referencia al señalamiento directo de los miembros de la policía autonómica vasca, y destacó que este tipo de manifestaciones, aunque no presentan la misma intensidad que en el pasado, persisten en la actualidad. Ante estos hechos, el responsable sindical reclamó una transformación en el abordaje del problema y subrayó la necesidad de actuar de forma integrada entre los distintos departamentos institucionales para frenar estos episodios.
Según informó Europa Press, el secretario general hizo hincapié en que la solución requiere tanto “cambios a nivel transversal y educacional” como una mayor coordinación entre el Departamento de Seguridad y el de Educación, así como con otras áreas de la administración pública. Gómez de Segura consideró que las acciones deberían enfocarse “más allá de condenas institucionales”, sugiriendo que la colaboración interdepartamental es fundamental para buscar respuestas efectivas ante los mensajes hostiles y ataques simbólicos dirigidos a los agentes de la Ertzaintza. Propuso, como una vía específica, fomentar que todos los centros educativos organicen un mayor número de visitas a la Academia de la Ertzaintza, con el objetivo de fomentar una visión más cercana y comprensiva del trabajo policial entre la juventud.
El dirigente sindical reconoció públicamente que ser miembro de la Ertzaintza “en según qué pueblo o qué ciudad es un tema complicado”. Gómez de Segura afirmó que tanto en el ámbito social como en el político existe una tendencia que lleva a aislar o rechazar la labor policial. Según detalló Europa Press, la percepción de hostilidad hacia los ertzainas se traduce en discriminación profesional y social, lo que califica, en sus palabras, como “un delito de odio”. Insistió en que la sociedad en su conjunto tiene la responsabilidad de prevenir y evitar este tipo de incidentes, mediante esfuerzos compartidos y no exclusivamente dirigidos a sancionar después de que los hechos ocurren.
Durante su intervención, Gómez de Segura expuso que “todos los años ha habido veranos calientes”, evocando que estas situaciones suelen intensificarse en determinados períodos. Reportó Europa Press que, según el responsable sindical, si bien los episodios de hostilidad contra la Ertzaintza bajaron de intensidad en los últimos meses, el inicio de 2026 viene marcado por el resurgimiento de casos como el de Amurrio. Señaló que en junio y julio se registraron algunos incidentes, aunque posteriormente el ambiente se mantuvo más calmado. Estas oscilaciones mantienen en alerta tanto a los agentes como a sus representantes sindicales.
En sus declaraciones, Gómez de Segura expuso que estos ataques generan “mucha frustración”, especialmente porque la expectativa era que las etapas de señalamientos tan directos hubieran quedado atrás. “La gente tiene que madurar. No nos tenemos que atacar por el mero hecho del trabajo”, expresó. Subrayó que atacar o señalar negativamente a una persona por su empleo no solo resulta excluyente, sino que también puede considerarse una forma de discriminación que responde a comportamientos intolerantes.
El medio Europa Press informó que, aunque el secretario general de ErNE dejó claro que el endurecimiento de las penas podría ser una medida si se considera efectiva para controlar actitudes intolerantes, también afirmó no estar seguro de que sea el camino adecuado. Reiteró que la transformación principal debe ser “transversal”, de manera que abarque no solo el ámbito punitivo, sino también el educativo y preventivo. Así, señaló que todas las partes involucradas deberían participar en una estrategia coordinada y de largo alcance, para cambiar la percepción social sobre el trabajo policial y frenar la aparición de nuevas hostilidades públicas.
Gómez de Segura enfatizó ante Europa Press que las labores de sensibilización y concienciación social resultan imprescindibles para evitar la normalización de los ataques contra los miembros de la Ertzaintza. Su planteamiento incluyó la invitación a autoridades y líderes sociales a adoptar un compromiso mayor en la educación sobre la función policial e implicarse en la detección y corrección de conductas intolerantes desde una edad temprana. Sostuvo que “es tarea de todos hacer todo lo posible para que no se produzcan estos casos”, remarcando que la responsabilidad no recae únicamente en los organismos policiales sino en el conjunto de la sociedad y sus instituciones.
En relación a la respuesta institucional, el secretario general del sindicato insistió en que el Departamento de Seguridad debe condenar este tipo de sucesos, pero considera que estas actuaciones tienen un alcance limitado si no se acompañan de una colaboración estructurada con otros departamentos, especialmente con Educación. Planteó que resulta fundamental implicar a la comunidad educativa para dotar a las nuevas generaciones de herramientas que permitan comprender el significado del trabajo policial y reducir la brecha entre la ciudadanía y las fuerzas de seguridad.
El medio Europa Press recogió que Gómez de Segura concluyó sus declaraciones proponiendo cambios que vayan más allá de la reacción inmediata a los sucesos concretos. Sugirió repensar el rol de la Ertzaintza en el contexto social vasco y promover medidas transversales capaces de dejar atrás antiguas divisiones, priorizando la integración, la formación y la prevención como mecanismos para fortalecer el respeto hacia los profesionales de la seguridad pública.
