
El Benfica tira de corazón para levantarse de la lona. Los de José Mourinho tenían claro el objetivo: una victoria. No les valía otro resultado. Con esa idea en mente saltaron al terreno de juego, quien desató su ímpetu y frenesí desde los primeros minutos. Sin embargo, fue Mbappé quien abrió el marcador. Los de José Mourinho no cedieron en su tarea y unos minutos más tarde, Schjelderup hizo el tanto del empate. Pavlidis hizo el segundo desde los once metros para marcharse al descanso por delante. Schjelderup volvió a aparecer ya en la segunda mitad para ampliar la ventaja. Una distancia que recortó Mbappé, pero su gol no sirvió para sobreponerse.
El Benfica se lanzó al ataque desde los primeros compases del duelo. A la desesperada, con movimientos rápidos de balón, se plantaba en el área blanca para tratar de batir a Courtois. Mientras, el Real Madrid, sabedor de su ya clasificada postura, creó y buscó adelantarse para cerrar la fase de la liguilla entre los ocho primeros de la tabla, pero sin ese frenesí de quien se ve con un pie fuera, como los de José Mourinho. Ese ímpetu trató de frenarlo Tchouaméni con una entrada, la primera del partido, que le costó la tarjeta amarilla cuando el sonido del pitido inicial todavía retumbaba por los cuatro costados del estadio Da Luz.
Schjelderup fue el primero en disparar contra la portería rival, avisando a Courtois de lo que le venía encima. Desde el córner volvieron a protagonizar una gran ocasión con un balón que se quedó muerto en el área, pero, tras rebotar en varios jugadores se marchó directamente fuera. El equipo portugués pujaba por marcar en un partido que se rompió desde los minutos iniciales para convertirse en un tira y afloja entre ambos equipos. Aunque a los blancos les costó un poco entrar en la dinámica rápidamente fueron adaptando la estrategia inicial a las exigencias del partido.
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