
El caso de Zulma Guzmán Castro y las frambuesas contaminadas con talio ha expuesto las grietas de un proceso lleno de intermediarios, búsquedas digitales borradas y la intervención de figuras enigmáticas.
La reconstrucción de la ruta del dinero y la implicación de un consultorio veterinario, revelada por la Fiscalía General de la Nación, apunta a una cadena de decisiones que aún no logra esclarecer la autoría intelectual ni descarta nuevas ramificaciones.
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La Fiscalía ha detallado el origen del pago que facilitó la entrega de las frambuesas: “La ruta del dinero comenzó cuando Gabriel Enrique Ayala, propietario del consultorio veterinario, hizo una transferencia electrónica de $12.000 pesos el 4 de abril de 2025 a nombre de José Luis Trejo Montilla”, según la información oficial consignada en la investigación.

Ayala, involucrado por la transacción, explicó que accedió a utilizar su cuenta porque, como práctica habitual, recurre a devoluciones electrónicas ante la falta de efectivo: “Suele hacer devoluciones por Nequi debido a la falta de efectivo y, luego de revisar sus registros, afirmó que ese día atendió a dos mascotas de Guzmán”, afirmaron los fiscales responsables.
La indagación avanzó desde esta pista financiera hacia la huella digital de Zulma Guzmán. Las pesquisas revelaron que “desde la cuenta de correo asociada a Guzmán se realizaron consultas en Internet y redes sociales relacionadas con talio y su comercialización”, de acuerdo con la Fiscalía. El contenido exacto se eliminó, aunque la entidad aseguró que las búsquedas ocurrieron antes del operativo que detonó el proceso penal.
El monitoreo del servicio de mensajería permitió rastrear tanto el recorrido del pedido como las conexiones entre involucrados, aunque las autoridades aún no han hallado evidencia directa de la participación de personal médico u odontológico en la ejecución logística de la entrega.

A esto se sumó un gesto revelador: un enviado de Guzmán regresó al consultorio veterinario para solicitar los expedientes médicos de sus mascotas, lo que sugiere una intención de “cerrar asuntos pendientes antes de que la investigada abandonara el país”, según los avances en el expediente.
El interrogante en torno a la figura del “mentalista”, del que se señaló que pudo haber salido el paquete con las frutas, fue abordado en exclusiva por Laura Anzola, directora de La lupa, en diálogo con Jeisson Rosas López, autodenominado coach de vida. Anzola inició así la entrevista: “Te han nombrado a ti como el brujo mentalista de donde salieron las frambuesas envenenadas con talio”.
Rosas López no tardó en aclarar su vínculo con Guzmán y su postura ante el caso: “Para empezar, yo a Zulma sí la conozco, siempre lo dije desde el principio, desde cuando la Fiscalía me allanó, porque la traté como trato a muchísima gente, personas que llegan a mi consultorio porque alguien les recomienda el proceso”, afirmó a La lupa.
Sobre su actividad profesional, añadió: “Lo que yo hago es coach de vida y en la forma como yo lo practico enmarco un concepto muy espiritual. Abordo técnicas de sanación como sanación reconectiva, liberación energética, desbloqueo energético”, explicó Rosas López.

Respecto al señalamiento directo sobre la procedencia de las frambuesas, el coach fue enfático: “Yo no te puedo decir qué es cierto y qué no es cierto, porque eso lo está haciendo la Fiscalía y porque no tengo esa información. Pero te puedo decir o interpretar, te puedo ayudar a interpretar, qué es lo que ha visto la Fiscalía, que no lo han sabido comunicar. Lo que yo creo es que la Fiscalía lo que va a salir al final a decir es ‘Zulma actuó sola’”, expresó ante las preguntas de La lupa.
En su opinión, otros supuestos implicados estarían fuera de la ecuación: “Siendo lógicos, lo que pasó es que, si fue Zulma, actuó sola”, sostuvo Rosas López. Finalmente, ante la pregunta de si habría podido intervenir ante el desenlace trágico, el coach respondió con brevedad: “Sí, por supuesto”.
