
El ajuste histórico del 23% en el salario mínimo ya se refleja en las proyecciones de inflación que dominarán la economía colombiana en enero (2026), anticipando un impacto inmediato tanto sobre el costo de vida como sobre la política monetaria.
Diversos analistas advierten que este incremento provocará un repunte en el Índice de Precios al Consumidor (IPC), con consecuencias directas para millones de hogares y el Banco de la República, que enfrentará mayores dificultades en su objetivo de contener el alza de precios, especialmente cuando el crédito comienza a encarecerse.
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En este contexto, la atención se centra en la publicación que realizará el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (Dane) el viernes 6 de febrero a las 6:00 p. m..
Según las expectativas del mercado, el IPC mensual podría alcanzar o superar el 1,3%, una cifra que implicaría una aceleración anual significativa y marcaría el comienzo de un ciclo de inflación más intensa durante 2026.

Las estimaciones del tramo final de la discusión muestran que enero servirá como un test crucial para la economía, al mostrar los primeros efectos de segunda ronda derivados del aumento salarial. “Enero no sería un accidente estadístico”, alertaron los analistas citados por El Tiempo, sino el punto de partida de un año con presiones inflacionarias superiores a las previstas anteriormente.
En esa línea, el salario mínimo deja de ser catalogado como motor neutro del ingreso y pasa a encabezar los factores que empujan la inflación.