El suicidio de un policía en la puerta de la jefatura de Rosario fue el detonante que hizo visible el descontento en sectores de la Policía de Santa Fe, que eclosionó desde el miércoles pasado en varios puntos de la provincia, como Rosario, Santa Fe, Vera y Reconquista, entre otros, donde familiares de uniformados se manifestaron en la calle. Ante este clima de tensión, el gobierno de Santa Fe anunció una serie de medidas para descomprimir el conflicto, como el pago de un plus de 500.000 pesos para los efectivos que realicen patrullajes en las calles de las principales ciudades, como Rosario y Santa Fe, y también se instrumentará el pago de 250.000 pesos a los uniformados que sean conductores de los patrulleros.
Las medidas que anunció este viernes el ministro de Seguridad de Santa Fe, Pablo Coccocioni lograron apaciguar el conflicto, pero no malestar entre las filas policiales, según indicaron fuentes de los uniformados autoconvocados. El funcionario recalcó que el paquete enmarcado en un plan de “bienestar policial está abierto a seguir mejorando la propuesta. No tenemos la pretensión de que sean definitivas y perfectas”, apuntó.
Durante los últimos dos días el gobierno santafesino estuvo pendiente de lo que se gestaba en varias Unidades Regionales, como en Rosario, Santa Fe y en el norte provincial, como Vera y Reconquista, entre otros. Este viernes se llevaron adelante reuniones informales de personal autoconvocado, pero el clima no estaba tan enrarecido como los dos días previos.
Enero fue un mes duro para la policía en la provincia. La mayoría de los agentes no se tomaron vacaciones, porque en el gobierno querían evitar que resienta la presencia de efectivos en meses duros, como son los dos primeros del año. En Rosario se produjeron nueve homicidios en los primeros 30 días de 2026, una cifra baja si se la contrasta, incluso, con 2025, cuando hubo 22 crímenes, aunque el número de heridos de arma de fuego superó los 45.
Por eso, a pesar de las protestas, el gobernador Maximiliano Pullaro buscó mostrarse flexible, una postura que difiere de la que tomó con otros sectores de los trabajadores del Estado, como los docentes, por ejemplo. Pullaro basó la campaña electoral que lo llevó a la gobernación en la seguridad, y en los últimos dos años los crímenes descendieron con respecto a la dinámica de violencia narco que fracturó Rosario en la última década y media. Una de las claves fue el retorno del control territorial de la policía a través del incremento de los patrullajes, en complemento con el despliegue de fuerzas federales en seis zonas críticas de la ciudad, donde los homicidios tuvieron un descenso del 22 por ciento en 2025, con respecto al año pasado, de acuerdo a las estadísticas que difundió la cartera de Seguridad Nacional.
La bronca de los agentes más jóvenes, que son los que están en su mayoría en la calle, es con los cuadros medios y altos de la fuerza, porque a la queja por los bajos salarios se suman reclamos por las condiciones de trabajo. El gobierno santafesino tomó nota de la situación de forma rápida para evitar que el conflicto escale y se repita una situación como ocurrió en 2013 cuando la policía dejó de salir a la calle. En este caso la presencia policial se mantuvo en el territorio. Según detalló el ministro de Seguridad, con el pago de estos extras un policía que recién comienza su carrera superaría los 1.600.000 de pesos.
En la noche del jueves, Pullaro había asegurado que “no hubo abandono de tareas por parte de la policía” durante la protesta y señaló que se reforzó en Rosario el plantel de policías con efectivos de otros lugares de la provincia. En el gobierno comprenden la situación sobre los reclamos de las condiciones laborales.

En la provincia se da una particularidad que tiene que ver que la mayoría de los policías que están en Rosario provienen del norte de la provincia y viajan entre dos o tres veces a la semana desde distancias que llegan a más de 500 kilómetros. El Ministerio de Seguridad solventa actualmente el traslado de la mayoría de los uniformados en 12 ómnibus que unen diariamente Rosario con el norte santafesino. El régimen de tareas que tienen los que recién comienzan a trabajar en la policía es de 12 horas de trabajo y 36 de descanso, por lo que muchos deciden quedarse en Rosario o Santa Fe y los gastos corren por cuenta de cada policía. Ahora, el gobierno provincial implementará un régimen similar al de las fuerzas federales, que viven en hoteles que paga el Estado.
Suicidio en el Cuerpo de Infantería
El detonante de la protesta policial que estalló en Rosario y otras localidades, como Vera y Reconquista, fue el suicidio de del suboficial Oscar Valdez, de 32 años, un hombre –según manifestaron fuentes policiales- que era muy querido dentro de la fuerza. Valdez se desempeñaba en el área de Cuerpo Guardia de Infantería (CGI) en la Jefatura de Rosario, pero era oriundo de la zona rural de Vera. Trabajaba en Rosario desde 2019. El año pasado, contrajo fiebre hemorrágica y estuvo casi dos meses con licencia médica, pero quería reintegrarse a sus tareas.
El lunes se pegó un tiro en la puerta de esa dependencia y el miércoles falleció. Valdez se presentó de uniforme en la Jefatura con intención de volver al servicio. En un momento, aprovechó un descuido de una empleada policial, también numeraria del CGI, y tomó el arma reglamentaria. Luego se dirigió al puesto 3, ubicado frente a la puerta de ingreso del cuerpo, donde se efectuó el disparo.
El malestar de los uniformados tuvo que ver con una situación que no es la primera vez que ocurre. En la zona de Rosario durante 2025 hubo 17 suicidios de personal de fuerzas de seguridad, contando policías, gendarmes y penitenciarios.
El gobierno santafesino tiene identificada una demanda en el escalón más bajo de la pirámide policial, la de suboficiales jóvenes, que son oriundos en buena parte de localidades del norte de la provincia y prestan servicio en ciudades del sur, donde la mayor es Rosario, que tiene un porcentaje vocacional muy bajo para ingresar a la fuerza. Eso motiva viajes de hasta más de 500 kilómetros en los policías que recién comienzan la carrera.
Desde el gobierno provincial indicaron el jueves a la tarde que la presencia de manifestantes frente a Jefatura de Rosario se empezó a desactivar cuando las autoridades hicieron saber que despejarían la entrada por la fuerza si era necesario, aunque los móviles policiales salían por un portón lateral para acceder a la calle. Pero a la noche volvió la protesta, encarnada por supuestos familiares de policías.
Según la provincia el servicio policial no se resintió nunca. La respuesta a las llamadas al 911, indicaron, se mantuvieron en un promedio de 6.47 minutos de llegada al punto de demanda. El promedio general es de 7:10.
A la protesta genuina de los uniformados más jóvenes se sumaron, como ya ocurrió en otras oportunidades, familiares de policías que están detenidos o fueron pasados a disponibilidad. Ese grupo fue el que quedó durante unas horas frente a la jefatura de Policía después que se descomprimió el reclamo.
Sectores del gobierno provincial observan con atención cómo evoluciona el problema, porque notaron maniobras extrañas en las últimas horas no dentro de las fuerzas policiales, sino por fuera. El sábado arribará a Santa Fe el presidente Javier Milei, que será –según está previsto- protagonista estelar del acto por la celebración del aniversario del Combate de San Lorenzo.
