Nairobi, 7 feb (EFE).- Las autoridades de Kenia han bloqueado los activos de trece personas sospechosas de tener vínculos con la financiación del terrorismo, y han ordenado a bancos y otras instituciones que suspendan las transacciones relacionadas con ellas.
Según un informe del Centro de Información Financiera (FRC, en inglés) que publican este sábado medios locales, estas personas (diez kenianos, dos tanzanos y un ugandés) han sido incluidas en la Lista Nacional de Kenia de Prevención del Terrorismo, lo que acarrea la congelación inmediata de todos sus fondos y activos.
El FRC observó que algunas transferencias sospechosas se originaron en Estados Unidos a través de Turquía y Sudáfrica antes de llegar a Nairobi, capital de Kenia, según el informe, datado el pasado 4 de febrero.
Los investigadores revelaron, además, que dos de los sospechosos son socios propietarios de una de las mayores agencias de transferencia de dinero móvil de Nairobi.
Una de las personas señaladas por el FRC es Violet Kemunto Omwoyo, quien «forma parte de una red transfronteriza de facilitación que apoya las operaciones de (el grupo yihadista somalí) Al Shabab en Somalia».
Según las autoridades kenianas, Omwoyo «también estuvo vinculada» al atentado del Hotel Dusit D2 en 2019 en Nairobi, que causó la muerte de 21 civiles.
Otro sospechosos sancionado es Jamal Abdi Mohamed, que es «un facilitador y reclutador en línea del Estado Islámico con sede en Puntlandia, Somalia».
El director general del FRC, Saitoti Maika, subrayó que «esta medida es crucial para salvaguardar el sistema financiero de Kenia y garantizar que no sea explotado por redes terroristas».
En octubre de 2011, el Ejército de Kenia invadió Somalia tras varios secuestros atribuidos a Al Shabab en su territorio y, en febrero de 2012, se incorporó a las fuerzas de la Unión Africana que ayudan al Ejército somalí en la lucha antiterrorista.
Desde entonces, los yihadistas, afiliados a la red terrorista Al Qaeda desde 2012, han cometido numerosos ataques en Kenia.
Al Shabab comete frecuentes atentados para derrocar al Gobierno central somalí, respaldado por la comunidad internacional, e instaurar un estado islámico de corte wahabí (ultraconservador).
El grupo controla zonas rurales del centro y el sur de Somalia, y ataca también a países vecinos como Kenia y Etiopía.
Somalia vive en un estado de conflicto y caos desde 1991, cuando fue derrocado el dictador Mohamed Siad Barre, lo que dejó al país sin gobierno efectivo y en manos de milicias islamistas y señores de la guerra. EFE
