El padre del joven colombiano asesinado recordó que antes del crimen la madre del adolescente responsable se había puesto en contacto tanto con los Servicios Sociales como con la Policía para pedir ayuda, sin obtener respuesta. El caso se agravó posteriormente al comprobarse que, según denunciaron los padres de la víctima, tanto el principal responsable como sus presuntas colaboradoras ya habían protagonizado actos violentos previos. El incidente, que terminó con la muerte de un joven de 18 años tras ser apuñalado supuestamente por un menor de 13 años, desató un reclamo en la familia afectada sobre la omisión de las autoridades.
Europa Press difundió el relato de los padres del fallecido, quienes apuntaron que la progenitora del presunto atacante había sacado a la luz la peligrosidad de su hijo al comunicarlo a las instituciones pertinentes. Según lo declarado por los progenitores frente a los medios, la madre del adolescente contactó tanto con la Policía como con los Servicios Sociales y fue informada de que no podían intervenir a menos que ocurriera un hecho grave. La familia de la víctima insistió en que la falta de respuesta de las autoridades propició la tragedia.
A través de declaraciones públicas, el padre del joven denunció la respuesta de los agentes estatales ante los reiterados avisos previos. El padre manifestó: “La madre había pedido ayuda a los Servicios Sociales y a la Policía pero le dijeron que hasta que pasara algo no podían hacer nada. Pues qué esperaban, que matara a alguien, pues lo mató, bravo, idiota de mierda él”. El padre, junto a la madre del fallecido, compareció en la calle ante la prensa y expresó frustración e indignación por las circunstancias que rodearon la muerte de su hijo.
De acuerdo con Europa Press, la madre del joven asesinado profundizó en la trayectoria vital de su hijo, afirmando que “era un niño de bien, educado, alguien que no hacía daño a nadie, era portero del Club de Fútbol Rondilla, siempre fiel a sus amigos”. Explicó que la familia había emigrado desde Colombia y subrayó que esto “no significa que para delinquir”, desmintiendo las informaciones que vinculaban a la víctima con bandas latinas violentas. Agregó que el joven contaba con la confianza y el cariño de su entorno, no participaba en conductas delictivas y fomentaba valores entre sus allegados.
Durante su intervención ante los periodistas, la madre del fallecido expresó su descontento ante los rumores sobre una supuesta afiliación delincuencial de su hijo: “Mi hijo no era un vándalo, era una persona de bien, luchaba por todos sus amigos y ellos sabían que podían contar con él. Era un niño amoroso, feliz, sano que no quería hacer daño a nadie”. A través de estas palabras, la familia buscó contrarrestar las versiones sobre la implicación del joven en círculos violentos.
Los padres insistieron en que el menor de 13 años implicado presentaba comportamientos violentos reiterados y ya había amenazado a otros jóvenes valiéndose de cuchillos. La familia del fallecido detalló, según recogió Europa Press, que la madre del atacante admitió que no podía controlar a su hijo y pidió asistencia institucional para evitar un desenlace trágico. El padre calificó al agresor como alguien con una “mentalidad asesina que necesita ayuda” a pesar de su edad, e insistió en que las advertencias previas no fueron consideradas con la gravedad necesaria.
Europa Press señaló que los padres del joven colombiano destacaron también la responsabilidad de las dos jóvenes detenidas —de 17 y 18 años— por colaborar supuestamente en la agresión. De acuerdo con la denuncia pública, ambas habrían sujetado a la víctima, lo que impedía que se defendiera, y alentaron al autor material a que perpetrase el apuñalamiento.
El padre de la víctima sostuvo que uno de los motivos del homicidio fue que su hijo “caía mal” al autor del hecho, lo que, en su opinión, resulta insuficiente para justificar una agresión de tales características. Añadió que su hijo tenía como pasatiempos el fútbol y el boxeo, y se preparaba para acceder a las fuerzas armadas mediante oposición.
El incidente se registró el viernes en la calle Democracia. El principal sospechoso, con 13 años, fue detenido junto a dos jóvenes, de 17 y 18 años, como presuntas colaboradoras. La indignación de la familia aumentó al saber que el menor responsable no podía ser imputado penalmente a causa de su edad, lo que llevó al padre del joven asesinado a expresar su percepción de desprotección por parte del sistema judicial y social. A su entender, dar esa respuesta equivale a felicitar tácitamente a un homicida al considerar que sus actos quedan impunes.
De acuerdo con la cobertura de Europa Press, la familia del fallecido sugirió que la tragedia podría haberse prevenido si las autoridades hubieran actuado ante las advertencias de la madre del agresor. La madre de la víctima subrayó ante los reporteros que el joven fallecido representaba los valores opuestos a la violencia y mantenía una relación de cercanía y apoyo con quienes lo conocían.
La investigación sobre el suceso continúa su curso mientras la familia solicita respuestas institucionales a las omisiones que, a su criterio, permitieron que la agresión se produjera. Los padres recalcaron que la situación descrita podría haber afectado a cualquier otro menor y solicitaron que se revisen los protocolos de actuación ante avisos de riesgo por parte de progenitores o responsables legales.
