
Lisboa recibió una solicitud de Estados Unidos para utilizar la base aérea de Lajes, situada en las Azores, justo el día anterior al ataque estadounidense contra Irán. Según detalló CNN Portugal, el canciller Paulo Rangel afirmó que la autorización otorgada a Washington estuvo condicionada por un nuevo régimen legal que entró en vigor ese mismo viernes, el cual incluía requisitos específicos para su uso posterior. La noticia principal gira en torno a la confirmación por parte del Gobierno portugués de su cooperación con Estados Unidos en el marco de estrictos procedimientos legales y tras consulta con altos dirigentes nacionales.
De acuerdo con la información publicada por CNN Portugal, el ministro de Asuntos Exteriores, Paulo Rangel, explicó que hasta el viernes operaba en la base de Lajes un régimen anual de “autorización tácita”. Bajo este sistema, más de cincuenta naciones, entre ellas Estados Unidos, contaban con permiso automático para sobrevolar, aterrizar o, en el caso de las fuerzas navales, atracar en instalaciones portuguesas salvo que Portugal objetara en un plazo de veinticuatro horas. Rangel aseguró que la comunicación con Estados Unidos incluía siempre el destino y el origen de los vuelos, así como la naturaleza de la carga transportada.
El canciller señaló, en la entrevista difundida por CNN Portugal, que antes del ataque “no había información de Estados Unidos sobre la operación militar”. Recalcó que todas las acciones ejecutadas por la administración portuguesa se ajustaron al marco legal vigente y a los protocolos habituales. Rangel destacó que el propio acuerdo bilateral relacionado con la base de Lajes contempla la posibilidad de conceder autorizaciones distintas fuera de las operaciones de la OTAN o de organismos internacionales, reafirmando así la capacidad de Portugal para controlar el uso excepcional de sus instalaciones.
Al producirse el ataque estadounidense sobre objetivos iraníes, la administración de Joe Biden solicitó una autorización especial apoyándose en los acuerdos bilaterales entre ambos países. Según consignó la cadena CNN Portugal, el Gobierno portugués aprobó el permiso después de consultar las condiciones con líderes de la oposición y con los presidentes de la República, tanto el saliente como el recién electo.
Rangel explicó que se impusieron tres criterios para conceder esta autorización extraordinaria. La primera condición exigía que la acción a ejecutar constituyera una respuesta defensiva, es decir, una forma de represalia conforme al derecho internacional. Como segunda exigencia, se pedía verificar los principios de necesidad y proporcionalidad en la operación. Por último, los objetivos debían limitarse exclusivamente a instalaciones de naturaleza militar. “Fuimos al Derecho Internacional a buscar estos tres criterios”, relató Rangel, enfatizando que estos requisitos fueron expresamente evaluados antes de otorgar el consentimiento solicitado por Washington.
No obstante, el titular de Exteriores precisó que Portugal no asumió la responsabilidad de juzgar el cumplimiento de estos criterios por parte de Estados Unidos, argumentando que se trataba de un tema ajeno a la competencia portuguesa. “Esa no es la cuestión”, indicó, aunque subrayó nuevamente que desde la base de Lajes no partió ningún ataque y que Portugal no formó parte de ninguna operación ofensiva.
El medio CNN Portugal detalló asimismo que desde el punto de vista legal y político, el procedimiento seguido por Lisboa incluyó el aval de los principales líderes del país, lo que reforzó el carácter colegiado de la decisión. Rangel insistió en la idea de que Portugal actuó en todo momento dentro de los parámetros legales contemplados por sus compromisos internacionales y por el Derecho Internacional, reiterando en varias ocasiones la posición neutral del Estado luso en la ofensiva.
La entrevista brindada por el canciller a CNN Portugal recoge el delicado equilibrio que busca mantener el Gobierno portugués entre sus obligaciones internacionales, su relación con aliados estratégicos como Washington y la preservación de la transparencia en la toma de decisiones ante posibles conflictos armados. Rangel también se refirió al procedimiento habitual en situaciones de solicitud de uso de infraestructuras militares, explicando que tanto la información sobre itinerarios como sobre cargas y propósitos sigue estrictas reglas de comunicación entre los países implicados.
Finalizando su intervención, Rangel enfatizó que la base de Lajes en Azores no sirvió como plataforma de lanzamiento de ataques contra Irán y que cualquier utilización extraordinaria de dicha base estará siempre sujeta a restricciones legales precisas, auditadas por las máximas instancias políticas y jurídicas del país. La información entregada por CNN Portugal deja constancia de la postura cautelosa adoptada por el Gobierno portugués en una coyuntura internacional marcada por tensiones y operaciones militares de alto impacto.
