Entre el sábado y el domingo pasado se registraron cuatro homicidios en el partido más poblado del conurbano. En 24 horas fueron asesinados, el docente y chofer de una aplicación de viajes, Cristian Pereyra; el remisero Eduardo Gómez, el adolescente Ángel Dávila y un transa de drogas, identificado como Daniel Coronel. El delito pavimentó su camino de sangre con otro crimen pocos días después.
Los dos primeros homicidios tuvieron como móviles los robos; en el tercer caso hubo una pelea entre vecinos y el cuarto crimen notificado en solo 24 horas se trató de un ajuste de cuentas por la venta de drogas, en el contexto del narcomenudeo.
Dos de los homicidios ocurrieron en Virrey del Pino, los restantes, en San Justo y Laferrere.

La ola de asesinatos no terminó en esas 36 horas fatídicas. El martes, a la noche, Facundo González, de 19 años, fue baleado mientras participaba de una fiesta de cumpleaños en González Catán. Agonizó durante doce horas y falleció a raíz de la gravedad de las lesiones provocadas por el proyectil que lo hirió en el abdomen.
El crimen ocurrió en Ezequiel Clay al 3400, cuando un grupo de vecinos discutió por la quema de una montaña de basura. Uno de ellos exhibió un arma y abrió fuego. Uno de los balazos hirió a Facundo que estaba en una fiesta de cumpleaños y no tenía nada que ver con la discusión inicial.
Durante una recorrida realizada por LA NACION en algunas zonas de La Matanza quedó expuesta la falta de vigilancia con ausencia de patrulleros, la acumulación de basura junto a algunos puestos policiales y la presencia de barricadas armadas por los delincuentes para asaltar a los automovilistas, en una de las principales avenidas de La Matanza.
El cruce Cristianía y Jorge Newbery, en el barrio San Alberto se convirtió en la esquina de la barricada. Este cronista registró en tres oportunidades la montaña de escombros y basura con la que los ladrones cortan los dos carriles de una de las avenidas.
Además que la montaña de basura está más alta que en agosto de 2025 -cuando LA NACION realizó otra recorrida en esa zona- se pudo observar en esa zona a un automóvil robado que fue cortado en varias partes.
La denominada esquina de la barricada está siete kilómetros adentro de La Matanza. Pero el abandono también quedó expuesto en el ingreso del partido más extenso del conurbano.
A un costado del cruce la avenida General Paz y la Autopista Riccheri, en Villa Madero, hay dos mangrullos de la policía bonaerense colocados para custodiar los ingresos en los barrios Domingo Millán y 2 de Abril.

No se trata de cualquier lugar. La instalación de esas torres de vigilancia tienen una historia. Fueron colocadas en ese lugar el 11 de junio de junio de 2020, por orden de Sergio Berni, cuando se desempeñaba como ministro de Seguridad bonaerense.
Ese día, Berni llegó en moto a un corte en la Autopista Riccheri que realizaban los vecinos del barrio 2 de Abril para reclamar seguridad debido al ataque contra Diego Giménez, de 28 años, herido de un disparo en la espalda cuando fumigaba la zona, en medio de la pandemia del virus Covid -19.
“Anoche, esto parecía Sinaloa”, aseguró el ministro Berni. Y agregó, por entonces, mientras recorría los estrechos y laberínticos pasillos del barrio: “Acá se les acabó el negocio a los narcotraficantes”.
Por la tarde, Berni cumplió la promesa que le hizo a los vecinos para que levantaran el corte de la Autopista Riccheri y se instalaron tres torres de vigilancia, distribuidas en la colectora de la avenida General Paz, el Camino de la Virgen _que funciona como colectora de la Autopista Riccheri_ y Rivera, y Camino de la Virgen y Blanco Encalada.
Cinco años después, según quedó expuesto en la recorrida realizada por LA NACION, dos de las tres torres de vigilancia están rodeadas de basura. De los dos mangrullos, sólo uno cuenta con la presencia de un efectivo. La otra torre está vacía y además de la basura, a un costado se destaca la silueta quemada de lo que alguna vez fue un utilitario. Esto significa que las adyacencias del puesto de vigilancia se convirtieron en una zona en la que los delincuentes descartan los automóviles robados.
Ambos mangrullos están a nivel de la calle con lo que queda sin efecto el objetivo para el que fueron instalados: la posibilidad de aumentar la capacidad de vigilancia.
Dos homicidios en Virrey del Pino
La sucesión de homicidios durante 24 horas en La Matanza comenzó con el asesinato de un supuesto transa de drogas en Virrey del Pino. Según fuentes policiales, la víctima habría sido identificada como Daniel Coronel, de 35 años, con antecedentes por un hecho de violencia de género contra su expareja y su hija, de cinco años.
El cuerpo de Coronel fue hallado por un vecino en el cruce de Esperanza y Cañuelas. Llamó la atención del vecino el fuego en el terreno baldío adyacente a la mencionada intersección.
Los asesinos de Coronel habían prendido fuego el cadáver para tratar de que no pudiera ser identificado, pero el vecino logró apagar el fuego. El cuerpo todavía humeaba cuando el vecino llegó al lugar. Uno de los hermanos de la víctima logró identificar a Coronel.
“Daniel tenía problemas de adicciones a las drogas, y conflictos con los vendedores de la zona, a raíz de sus problemas de conducta”, expresó el hermano de la víctima.
El segundo homicidio ocurrió 16 horas después. Cristian Pereyra, de 39 años, docente de escuelas técnicas y que trabajaba como chofer de una aplicación de viajes para juntar el dinero para pagar la renovación de la casa que alquilaba, fue asesinado durante el robo de su automóvil.
El docente malherido fue hallado en la calzada de la Autopista Presidente Perón a pocos metros del cruce con la Ruta 3. La víctima alcanzó a decirle a los policías que lo habían asaltado y que se llevaron su Chevrolet Corsa.
Al revisar el listado de la aplicación de viajes, los investigadores policiales y judiciales, establecieron que el último pasajero en abordar el automóvil de la víctima fue un policía que habría sido identificado como Matías Vizgarra, quien se desempeña en la sede de la Unidad Táctica de Operaciones Inmediatas (UTOI), en Ciudad Evita.
Los policías hallaron el automóvil de la víctima en la esquina de Coronel Espejo y El Airampú, a diez cuadras de la dependencia en la que se desempeña el sospechoso. Cuando fue interrogado por los investigadores, el oficial explicó que había llegado a la sede la UTOI a bordo del automóvil de un camarada.
Debido a que dicha declaración no fue realizada ante un funcionario judicial, no fue tenida en cuenta para el expediente. No obstante, los detectives descubrieron una contradicción entre los dichos del sospechoso y la respuesta del compañero, quien negó haberlo llevado.
A partir de este indicio y de otros elementos, la fiscalía ordenó la detención del policía Vizgarra, quien se negó a declarar.
Apuñalado en Laferrere
Cuatro horas después de ese homicidio fue asesinado Ángel Dávila, de 17 años, al intentar separar a un grupo de jóvenes que se peleaban en Luro, entre Varela y Sáenz, en Laferrere.
En ese momento uno de los participantes de la trifulca le asestó tres puñaladas. Los amigos de Ángel lo llevaron al hospital, pero llegó sin vida debido al shock hipovolémico causado por la pérdida de sangre.
Luego del relevamiento de las cámaras de seguridad y las declaraciones de los amigos de la víctima, el fiscal Carlos Adrián Arribas ordenó la captura de un sospechoso.
Lo mataron para robarle el celular en San Justo
El domingo, a las 6.53, Eduardo Gómez, de 53 años, se dirigía a la agencia de remises en la que trabajaba en la calle León Gallo, en San Justo, cuando al llegar a la esquina de Guatemala y Moldes fue atacado por dos delincuentes en moto.
Uno de los asaltantes descendió de la moto y, a punta de pistola, le exigió que entregara el celular. Según quedó registrado por una cámara de seguridad, Gómez se resistió y el ladrón le disparó un balazo en la pierna.
Luego de balear al remisero, los delincuentes huyeron en la misma moto que usaron para cometer el asalto. Mientras que los vecinos de la mencionada esquina auxiliaron a Gómez y lo trasladaron al hospital Paroissien donde falleció a raíz de la hemorragia causada por el proyectil que le afectó la arteria femoral.
