
Decenas de trabajadoras de cuidados domiciliarios en Nueva York organizaron una protesta frente a la sede del ayuntamiento, exigiendo a Zohran Mamdani, junto con el Consejo de la ciudad, que respalden una legislación destinada a prohibir los turnos de 24 horas.
Las manifestantes, muchas de ellas mujeres inmigrantes de edad avanzada provenientes de Asia y América Latina, denunciaron un desgaste físico y emocional acumulado durante años de extensas jornadas, advirtiendo que la reforma tendría un impacto profundo en su salud y en la dignidad laboral de miles de empleadas, según reveló el medio local especializado THE CITY.
El proyecto de ley, presentado en enero por el concejal Christopher Marte, cuenta con 17 patrocinadores, pero no logró entrar en la agenda de votación del Comité de Trabajo para la sesión prevista el 26 de marzo, lo que pospone cualquier decisión hasta el mes siguiente, informó una fuente cercana citada por THE CITY.
Este retraso extiende la incertidumbre para quienes, según datos del Departamento de Protección al Consumidor y Trabajadores (DCWP), representan apenas entre un 8 % y 10 % de las trabajadoras del sector en la ciudad, pero soportan las condiciones más graves.

Solo el 8%–10% de las trabajadoras soporta turnos de 24 horas, pero el costo de la reforma superaría los USD 645 millones
La legislación en discusión busca sustituir los turnos de 24 horas por dos turnos consecutivos de 12 horas. La medida, respaldada por el sindicato 1199SEIU, implicaría un gasto adicional de USD 645 millones al año únicamente para la ciudad de Nueva York, según reportó The New York Times citando un análisis de la organización sindical líder del sector.
Esta cifra surge ante la necesidad de fondos estatales para cubrir salarios extendidos, dado que gran parte de los programas de cuidado en el hogar dependen de financiamiento de Medicaid, fuera de la jurisdicción del Consejo local.
Organizaciones de protección laboral, como la ONG laboral National Domestic Workers Alliance, advirtieron sobre posibles repercusiones adversas si no se asignan recursos adicionales. Una declaración del Departamento de Protección al Consumidor y Trabajadores ante el Consejo alertó que prohibir los turnos de 24 horas sin un aumento en los fondos de Medicaid podría derivar en riesgos de insolvencia para las agencias proveedoras, despidos y el abandono de pacientes vulnerables.

Alta rotación, jubilaciones forzadas y demandas millonarias marcan el trasfondo de la protesta
El movimiento social intensificó su presión con testimonios de mujeres como Mireya Silva, quien debió retirarse anticipadamente en 2016, tras múltiples cirugías y lesiones derivadas del esfuerzo físico ininterrumpido.
“Por supuesto que podría haber trabajado más tiempo”, relató Silva a THE CITY en español. “Pero el trabajo me causó problemas de salud graves”, agregó.
A sus 73 años, la exempleada describe intervenciones para tratar problemas de columna, fracturas en las manos y lesiones crónicas causadas al maniobrar pacientes por horas.

La demanda semanal de las manifestantes encontró eco en Belkis Cid de Bruno, quien reconoció ante THE CITY que su salud quedó completamente deteriorada tras más de una década sometida a jornadas ininterrumpidas, desarrollando dolor crónico en las rodillas, afecciones cardíacas e insomnio.
“Cuando el paciente duerme, yo no puedo dormir, y cuando quiero dormir, el paciente está despierto. Es un ciclo interminable”, detalló en español.
A nivel judicial, este año un juez estatal dio la razón a las trabajadoras que exigieron reabrir cientos de casos por robo salarial, tras ser archivados en 2023 por el Departamento de Trabajo estatal.
En documentación judicial, una demandante calcula que el Estado le adeuda hasta USD 171.000 en pagos retroactivos, según citó THE CITY. Pero quienes impulsan la protesta sostienen que ninguna compensación económica puede revertir el impacto en la salud acumulado durante años de trabajo extremo.

La administración Mamdani respalda la mejora de condiciones, pero la reforma avanza con lentitud
El alcalde Mamdani, según su vocera Dora Pekec, mantiene un “compromiso de trabajar junto a las trabajadoras de cuidado domiciliario, el Consejo y el gobierno estatal para aprobar protecciones más sólidas, mejorar las condiciones y asegurar que los pacientes reciban el cuidado de calidad que merecen”.
Pekec subrayó ante THE CITY que Mamdani siempre acompañó la lucha por dignidad en el empleo, salarios justos, horarios confiables y el respeto que merecen quienes facilitan que tantos neoyorquinos vivan seguros en sus hogares.
No obstante, la resistencia política persiste: legisladores estatales bloquearon iniciativas similares, argumentando que la falta de fondos suplementarios podría dejar sin empleo a miles de cuidadoras y desatender a pacientes dependientes.
El concejal Marte restó importancia al argumento financiero y lo calificó como una estrategia alarmista, afirmando que varias agencias ya optaron por eliminar turnos de 24 horas de forma voluntaria. “Solo hablamos de una fracción de la industria de cuidados domiciliarios”, declaró Marte a THE CITY.

Qué ocurre, quién lidera la protesta y cuál es el significado central de la crisis
Decenas de trabajadoras inmigrantes de cuidados domiciliarios acamparon durante días frente al ayuntamiento de Nueva York para exigir la prohibición de los turnos de 24 horas.
El proyecto, encabezado por el concejal Marte y apoyado por Mamdani, alcalde, busca implementar jornadas máximas de 12 horas.
La iniciativa pone en el centro del debate la sostenibilidad financiera del sistema de atención y los derechos elementales de una fuerza laboral vulnerable, responsable de la seguridad y calidad de vida de miles de neoyorquinos.

Decenas de trabajadoras de cuidados domiciliarios en Nueva York organizaron una protesta frente a la sede del ayuntamiento, exigiendo a Zohran Mamdani, junto con el Consejo de la ciudad, que respalden una legislación destinada a prohibir los turnos de 24 horas.
Las manifestantes, muchas de ellas mujeres inmigrantes de edad avanzada provenientes de Asia y América Latina, denunciaron un desgaste físico y emocional acumulado durante años de extensas jornadas, advirtiendo que la reforma tendría un impacto profundo en su salud y en la dignidad laboral de miles de empleadas, según reveló el medio local especializado THE CITY.
El proyecto de ley, presentado en enero por el concejal Christopher Marte, cuenta con 17 patrocinadores, pero no logró entrar en la agenda de votación del Comité de Trabajo para la sesión prevista el 26 de marzo, lo que pospone cualquier decisión hasta el mes siguiente, informó una fuente cercana citada por THE CITY.
Este retraso extiende la incertidumbre para quienes, según datos del Departamento de Protección al Consumidor y Trabajadores (DCWP), representan apenas entre un 8 % y 10 % de las trabajadoras del sector en la ciudad, pero soportan las condiciones más graves.

Solo el 8%–10% de las trabajadoras soporta turnos de 24 horas, pero el costo de la reforma superaría los USD 645 millones
La legislación en discusión busca sustituir los turnos de 24 horas por dos turnos consecutivos de 12 horas. La medida, respaldada por el sindicato 1199SEIU, implicaría un gasto adicional de USD 645 millones al año únicamente para la ciudad de Nueva York, según reportó The New York Times citando un análisis de la organización sindical líder del sector.
Esta cifra surge ante la necesidad de fondos estatales para cubrir salarios extendidos, dado que gran parte de los programas de cuidado en el hogar dependen de financiamiento de Medicaid, fuera de la jurisdicción del Consejo local.
Organizaciones de protección laboral, como la ONG laboral National Domestic Workers Alliance, advirtieron sobre posibles repercusiones adversas si no se asignan recursos adicionales. Una declaración del Departamento de Protección al Consumidor y Trabajadores ante el Consejo alertó que prohibir los turnos de 24 horas sin un aumento en los fondos de Medicaid podría derivar en riesgos de insolvencia para las agencias proveedoras, despidos y el abandono de pacientes vulnerables.

Alta rotación, jubilaciones forzadas y demandas millonarias marcan el trasfondo de la protesta
El movimiento social intensificó su presión con testimonios de mujeres como Mireya Silva, quien debió retirarse anticipadamente en 2016, tras múltiples cirugías y lesiones derivadas del esfuerzo físico ininterrumpido.
“Por supuesto que podría haber trabajado más tiempo”, relató Silva a THE CITY en español. “Pero el trabajo me causó problemas de salud graves”, agregó.
A sus 73 años, la exempleada describe intervenciones para tratar problemas de columna, fracturas en las manos y lesiones crónicas causadas al maniobrar pacientes por horas.

La demanda semanal de las manifestantes encontró eco en Belkis Cid de Bruno, quien reconoció ante THE CITY que su salud quedó completamente deteriorada tras más de una década sometida a jornadas ininterrumpidas, desarrollando dolor crónico en las rodillas, afecciones cardíacas e insomnio.
“Cuando el paciente duerme, yo no puedo dormir, y cuando quiero dormir, el paciente está despierto. Es un ciclo interminable”, detalló en español.
A nivel judicial, este año un juez estatal dio la razón a las trabajadoras que exigieron reabrir cientos de casos por robo salarial, tras ser archivados en 2023 por el Departamento de Trabajo estatal.
En documentación judicial, una demandante calcula que el Estado le adeuda hasta USD 171.000 en pagos retroactivos, según citó THE CITY. Pero quienes impulsan la protesta sostienen que ninguna compensación económica puede revertir el impacto en la salud acumulado durante años de trabajo extremo.

La administración Mamdani respalda la mejora de condiciones, pero la reforma avanza con lentitud
El alcalde Mamdani, según su vocera Dora Pekec, mantiene un “compromiso de trabajar junto a las trabajadoras de cuidado domiciliario, el Consejo y el gobierno estatal para aprobar protecciones más sólidas, mejorar las condiciones y asegurar que los pacientes reciban el cuidado de calidad que merecen”.
Pekec subrayó ante THE CITY que Mamdani siempre acompañó la lucha por dignidad en el empleo, salarios justos, horarios confiables y el respeto que merecen quienes facilitan que tantos neoyorquinos vivan seguros en sus hogares.
No obstante, la resistencia política persiste: legisladores estatales bloquearon iniciativas similares, argumentando que la falta de fondos suplementarios podría dejar sin empleo a miles de cuidadoras y desatender a pacientes dependientes.
El concejal Marte restó importancia al argumento financiero y lo calificó como una estrategia alarmista, afirmando que varias agencias ya optaron por eliminar turnos de 24 horas de forma voluntaria. “Solo hablamos de una fracción de la industria de cuidados domiciliarios”, declaró Marte a THE CITY.

Qué ocurre, quién lidera la protesta y cuál es el significado central de la crisis
Decenas de trabajadoras inmigrantes de cuidados domiciliarios acamparon durante días frente al ayuntamiento de Nueva York para exigir la prohibición de los turnos de 24 horas.
El proyecto, encabezado por el concejal Marte y apoyado por Mamdani, alcalde, busca implementar jornadas máximas de 12 horas.
La iniciativa pone en el centro del debate la sostenibilidad financiera del sistema de atención y los derechos elementales de una fuerza laboral vulnerable, responsable de la seguridad y calidad de vida de miles de neoyorquinos.