Los Testigos de Jehová anunciaron un cambio en su normativa interna que habilita, bajo decisión individual, la realización de autotransfusiones de sangre antes de cirugías o intervenciones. La medida introduce una modificación en una doctrina que históricamente prohibía el uso de sangre en tratamientos médicos.
El pasado viernes, el Cuerpo Gobernante —el máximo órgano de gobierno de la confesión, con sede en Estados Unidos— anunció un cambio en la postura sobre esta imposición aplicada en 1945 a partir de una interpretación de un pasaje bíblico que instaba a “abstenerse de la sangre”. Muchos fieles llegaron incluso a morir o dejar fallecer a familiares antes que aceptar una transfusión y en 1961 se impuso la expulsión a quienes aceptaran componentes externos.
A partir de ahora, cada fiel podrá decidir si se somete a la extracción y conservación de su propia sangre para un eventual uso posterior. La práctica se incorpora como una opción dentro de un marco que continúa prohibiendo las transfusiones de donantes, incluso en situaciones de emergencia.
Esta normativa también contempla procedimientos como análisis, máquinas de circulación extracorpórea, recuperación de sangre o tratamientos de diálisis. “Cada vez hay más tratamientos disponibles”, dijeron las autoridades.
La negativa a recibir transfusiones de sangre es uno de los aspectos más criticados de esta doctrina. En los últimos meses hubo un caso en la provincia de Neuquén en el que un juez de familia falló a favor de intervenir quirúrgicamente a un bebé recién nacido pese a la oposición de sus padres por motivos religiosos. La resolución se basó en el principio de interés superior del niño, que prioriza el derecho a la vida y a la salud.
“Cuestiones religiosas”
La organización de Testigos de Jehová reconoció que este tema genera “incomprensión en la sociedad”, por lo que dedicó un apartado de su página web a explicar su postura y señaló que se trata de razones principalmente religiosas y no médicas. La organización aseguró, además, que no rechaza la atención sanitaria sino que evita tratamientos hematológicos.
“Tanto el Antiguo como el Nuevo Testamento nos mandan abstenernos de la sangre. Además, para Dios, la sangre representa la vida. Así que los testigos obedecemos el mandato bíblico de abstenernos de la sangre por respeto a Dios, quien nos dio la vida”, detallaron.
Y añadieron: “Los pacientes que no aceptan transfusiones se recuperan igual o mejor que quienes sí las aceptan, incluso en el caso de los niños”.
