La investigación por el triple asesinato registrado en el interior de un vehículo de transporte público, conocido como ‘Los Rojitos’, sumó un nuevo elemento clave con el resultado de la prueba de absorción atómica practicada a Junior Wilfredo Huamaní Tapia, principal sospechoso del ataque, quien arrojó resultado positivo.
De acuerdo con información de América Noticias, esta diligencia científica refuerza la hipótesis de la Fiscalía Penal de San Juan de Miraflores, que sostiene que Huamaní Tapia disparó contra el conductor y dos pasajeras aquella tarde del crimen.
Según la disposición fiscal emitida el 23 de marzo, la pericia de antropología forense también resultó determinante para vincular al señalado con los hechos. Ante estos indicios, la Fiscalía dispuso nuevas diligencias orientadas a esclarecer el caso y consolidar la investigación.

Entre las medidas ordenadas figura la extracción de información de los teléfonos celulares de Huamaní Tapia en la Dirección de Investigación de Ciberdelincuencia. El imputado se negó a facilitar las claves de acceso a los dispositivos, lo que motivó que se autorizara la localización y geolocalización de su número telefónico con el fin de precisar su ubicación durante el día y la hora del ataque.
Examen salió positivo
El general Víctor Revoredo, jefe de la Dirección de Investigación Criminal (Dirincri), confirmó que la prueba científica practicada al sospechoso permitió detectar residuos de disparo en sus manos.
“Para el estudio de estas muestras, positivo, lo que evidencia es que esas armas las ha disparado él”, señaló el alto mando policial, subrayando el peso de este resultado en la investigación oficial.
Durante su evaluación ante los peritos de psicología forense, Junior Huamaní Tapia ofreció una explicación sobre el destino de sus dos armas de fuego.
“Les he dicho a los policías que me intervinieron que las he empeñado, porque la verdad, si me están sembrando, no tengo seguridad en ellos. Ya hablé con mi abogado y mi hermano para que entreguen las armas. Yo no soy un santo, pero en la vida haría lo que me investigan”, declaró el acusado.

El informe psicológico concluyó que Huamaní Tapia muestra tendencia a desplazar responsabilidades hacia terceros frente a situaciones de alta presión.
El presunto desplazamiento tras el crimen
Las autoridades han puesto especial atención en los posibles vínculos del detenido con organizaciones criminales activas en la zona sur de Lima. El general Revoredo detalló que, en el periodo anterior al triple homicidio, el investigado frecuentó a individuos con antecedentes criminales relacionados con extorsiones, delitos comunes y homicidios.
La División de Homicidios de la Dirincri ha intensificado la indagación sobre los nexos de Huamaní Tapia con el entorno de Los Pulpos Nueva Generación, facción liderada por el prófugo Johnson Cruz Torres. Este nuevo panorama podría ampliar la investigación hacia delitos de extorsión y crimen organizado.

Las diligencias continuarán con la revisión forense de los teléfonos incautados, la trazabilidad de llamadas y la recopilación de testimonios de testigos presenciales del ataque en San Juan de Miraflores. La fiscalía evalúa la incorporación de nuevas pruebas materiales y documentales que permitan robustecer la acusación.
La investigación por el triple asesinato registrado en el interior de un vehículo de transporte público, conocido como ‘Los Rojitos’, sumó un nuevo elemento clave con el resultado de la prueba de absorción atómica practicada a Junior Wilfredo Huamaní Tapia, principal sospechoso del ataque, quien arrojó resultado positivo.
De acuerdo con información de América Noticias, esta diligencia científica refuerza la hipótesis de la Fiscalía Penal de San Juan de Miraflores, que sostiene que Huamaní Tapia disparó contra el conductor y dos pasajeras aquella tarde del crimen.
Según la disposición fiscal emitida el 23 de marzo, la pericia de antropología forense también resultó determinante para vincular al señalado con los hechos. Ante estos indicios, la Fiscalía dispuso nuevas diligencias orientadas a esclarecer el caso y consolidar la investigación.

Entre las medidas ordenadas figura la extracción de información de los teléfonos celulares de Huamaní Tapia en la Dirección de Investigación de Ciberdelincuencia. El imputado se negó a facilitar las claves de acceso a los dispositivos, lo que motivó que se autorizara la localización y geolocalización de su número telefónico con el fin de precisar su ubicación durante el día y la hora del ataque.
Examen salió positivo
El general Víctor Revoredo, jefe de la Dirección de Investigación Criminal (Dirincri), confirmó que la prueba científica practicada al sospechoso permitió detectar residuos de disparo en sus manos.
“Para el estudio de estas muestras, positivo, lo que evidencia es que esas armas las ha disparado él”, señaló el alto mando policial, subrayando el peso de este resultado en la investigación oficial.
Durante su evaluación ante los peritos de psicología forense, Junior Huamaní Tapia ofreció una explicación sobre el destino de sus dos armas de fuego.
“Les he dicho a los policías que me intervinieron que las he empeñado, porque la verdad, si me están sembrando, no tengo seguridad en ellos. Ya hablé con mi abogado y mi hermano para que entreguen las armas. Yo no soy un santo, pero en la vida haría lo que me investigan”, declaró el acusado.

El informe psicológico concluyó que Huamaní Tapia muestra tendencia a desplazar responsabilidades hacia terceros frente a situaciones de alta presión.
El presunto desplazamiento tras el crimen
Las autoridades han puesto especial atención en los posibles vínculos del detenido con organizaciones criminales activas en la zona sur de Lima. El general Revoredo detalló que, en el periodo anterior al triple homicidio, el investigado frecuentó a individuos con antecedentes criminales relacionados con extorsiones, delitos comunes y homicidios.
La División de Homicidios de la Dirincri ha intensificado la indagación sobre los nexos de Huamaní Tapia con el entorno de Los Pulpos Nueva Generación, facción liderada por el prófugo Johnson Cruz Torres. Este nuevo panorama podría ampliar la investigación hacia delitos de extorsión y crimen organizado.

Las diligencias continuarán con la revisión forense de los teléfonos incautados, la trazabilidad de llamadas y la recopilación de testimonios de testigos presenciales del ataque en San Juan de Miraflores. La fiscalía evalúa la incorporación de nuevas pruebas materiales y documentales que permitan robustecer la acusación.
