Por qué el Artemis II es un hito en la carrera espacial y cómo la Luna se volvió el territorio más codiciado del siglo XXI

admin

CABO CAÑAVERAL.– La humanidad entra en un 2026 decisivo. El espacio dejó de ser solamente un lugar de exploración o de hazañas científicas. Se convirtió en el escenario de una competencia geopolítica y tecnológica sin precedente.

A diferencia de la Guerra Fría, cuando la carrera espacial se reducía a un duelo entre Washington y Moscú, el tablero actual es mucho más complejo. Participan varias potencias, intervienen empresas privadas con presupuestos gigantescos y existe un nuevo objetivo concreto (aunque no es el único): llegar primero al Polo Sur de la Luna.

El Apolo 11 fue la primera misión de la NASA en llevar a una tripulación humana a la órbita de la luna y alunizar (NASA)

“Estamos ganando: en el espacio, en la Tierra y en todas partes, económica, militarmente y ahora, más allá de las estrellas”, escribió Donald Trump en su red Truth Social este miércoles. “¡Nadie puede competir! Estados Unidos no solo compite, domina, y el mundo entero nos observa, agregó.

Dos modelos enfrentados

La disputa espacial actual se ordena alrededor de dos modelos muy diferentes entre sí.

Por un lado aparece Estados Unidos, que impulsa el programa Artemis. Su estrategia apuesta por la cooperación internacional, la participación de empresas privadas y la construcción de un marco de reglas comunes. Washington busca avanzar a través de alianzas y se apoya en los Acuerdos de Artemis, un conjunto de principios que ya firmaron más de 40 países.

Los miembros de la tripulación de Artemis II (de izquierda a derecha), el piloto Victor Glover y la especialista de misión Christina Koch, llegan al Centro Espacial Kennedy en un avión T-38 el 27 de marzo de 2026 en Cabo Cañaveral, Florida

El objetivo de ese acuerdo es fijar normas para la exploración civil, la transparencia de las misiones y el uso de los recursos espaciales. La idea de fondo es que la próxima etapa de la exploración lunar no quede en manos de una sola potencia, sino de una coalición liderada por Estados Unidos.

En ese esquema, el sector privado ocupa un lugar central. Empresas como SpaceX, de Elon Musk, y Blue Origin, de Jeff Bezos, son socios estratégicos. Diseñan cohetes, cápsulas y sistemas de transporte fundamentales para las misiones futuras.

(De izquierda a derecha) El astronauta de la Agencia Espacial Canadiense, Jeremy Hansen, especialista de misión; la astronauta de la NASA y especialista de misión de Artemis II, Christina Koch; el astronauta de la NASA y comandante de Artemis II, Reid Wiseman; y el astronauta de la NASA y piloto de Artemis II, Victor Glover, observan durante una ceremonia de bienvenida previa al lanzamiento de Artemis II el 1 de abril en el Centro Espacial Kennedy en Florida

Del otro lado se ubica China, consolidada como el principal rival. Pekín impulsa un modelo completamente distinto: centralizado, estatal y mucho más hermético.

El programa espacial chino responde a una planificación rígida, con escasa información pública y una coordinación absoluta entre el gobierno, las fuerzas armadas y la industria.

China, además, no actúa sola. Lidera junto con Rusia y varios países del Sur Global el proyecto de la Estación Internacional de Investigación Lunar, conocida como ILRS por sus siglas en inglés. El plan apunta a construir una base permanente en la superficie lunar.

La estrategia china avanza paso a paso. Pekín ya logró posar sondas en la cara oculta de la Luna y traer muestras a la Tierra. Su siguiente gran meta consiste en concretar un alunizaje tripulado antes de 2030.

El cohete lunar Artemis II de la NASA en la plataforma de lanzamiento 39-B del Centro Espacial Kennedy

El botín más valioso del sistema solar

La obsesión de todos los actores tiene nombre y ubicación precisa: el Polo Sur lunar.

Esa región es considerada hoy el “terreno inmobiliario” más codiciado del sistema solar. No es una exageración. En sus cráteres, que permanecen en sombra permanente, existen enormes reservas de hielo.

Ese hielo podría convertirse en el recurso más valioso de la futura economía espacial. Permite obtener agua potable para los astronautas, pero también hidrógeno y oxígeno, dos elementos indispensables para fabricar combustible para cohetes.

Una imagen de la misión que lanzó Jeff Bezos a Marte

Quien logre controlar el acceso a esos depósitos tendrá una ventaja decisiva. No solo podrá sostener una presencia humana en la Luna, sino que además contará con una estación de abastecimiento para futuras misiones más lejanas.

La región, además, ofrece otra ventaja extraordinaria. Allí existen zonas conocidas como “picos de luz eterna”, elevaciones donde la luz solar llega casi de manera constante. Eso permite instalar paneles solares capaces de producir energía sin interrupciones.

Kai Trump, junto a su abuelo, el presidente Donald Trump y el CEO de Space X, Elon Musk

Por eso el objetivo ya no consiste únicamente en visitar la Luna. La meta real es construir allí una presencia permanente, una especie de avanzada humana que funcione como plataforma para los viajes a Marte.

Artemis II, la misión que puede cambiarlo todo

El gran hito de 2026 será Artemis II. La misión marcará el regreso de astronautas a las inmediaciones de la Luna por primera vez en más de medio siglo.

No habrá descenso sobre la superficie. Artemis II tendrá otra función: probar el funcionamiento de los nuevos sistemas diseñados por la NASA.

Blue Origin se suma a la carrera espacial a Marte con la NASA (Blue Origin)

La misión servirá para poner a prueba la cápsula Orion, el gigantesco cohete SLS y todos los mecanismos de soporte vital, navegación y reingreso atmosférico que necesitarán las futuras expediciones.

El plan es extremadamente preciso. El primer paso será el lanzamiento desde el Centro Espacial Kennedy, en Florida. Desde allí despegará el SLS, un cohete de casi 100 metros de altura.

EOS X Space apostó desde un inicio por un modelo de negocio centrado en el turismo estratosférico: vuelos tripulados que alcanzan los 40 kilómetros de altitud mediante cápsulas presurizadas impulsadas por globos de helio, con una duración de entre 5 y 6 horas

Una vez en órbita terrestre, la etapa superior impulsará a la cápsula Orion hacia la Luna. El trayecto durará aproximadamente cuatro días.

Luego llegará el momento más delicado. Los cuatro astronautas pasarán a unos 7400 kilómetros de la cara oculta lunar, una región que ningún ser humano observa de cerca y con sus propios ojos desde las misiones Apolo.

La nave Shenzhou-21 se ve sobre un cohete Long March en una plataforma de lanzamiento cerca de los caracteres chinos para lanzamiento, en el Centro de Lanzamiento de Satélites en el noroeste de China, el jueves 30 de octubre de 2025. (AP Foto/Andy Wong)

Después comenzará el regreso. Orion utilizará la gravedad de la Tierra para volver a gran velocidad. La cápsula entrará en la atmósfera a casi 40.000 kilómetros por hora y deberá soportar temperaturas de hasta 2700 grados antes de caer en el océano Pacífico.

Astronautas son recibidos por personal de Space X en uno de los buques de rescate

Si todo sale bien, Artemis II abrirá el camino para Artemis IV, la misión prevista para 2028 que buscará alunizar. En 2027 tendrá lugar una misión intermedia, Artemis III, en la que se harán más pruebas.

La pelea por las reglas

La nueva carrera espacial también se disputa en el terreno legal.

Un cohete es lanzado al espacio; al lado, un galpón de Space X

A medida que más países y empresas se acercan a la órbita lunar, aumenta la posibilidad de roces y conflictos. El principal problema es que las reglas actuales son ambiguas.

El Tratado del Espacio Exterior de 1967, la base jurídica del derecho espacial moderno, fue redactado en una época en la que no existían empresas privadas capaces de explotar recursos fuera de la Tierra. Por eso deja zonas grises sobre qué puede hacerse en la Luna y quién tiene derecho a hacerlo.

Frente a esa incertidumbre, los Acuerdos de Artemis introducen un concepto nuevo: las “zonas de seguridad”.

Jeff Bezos es el impulsor del cohete Blue Origin que volará al planeta rojo

Se trata de áreas temporales alrededor de una misión o una instalación, donde otros actores deben ser notificados para evitar interferencias. La medida busca prevenir accidentes y choques.

Sin embargo, el mecanismo genera controversia. Estados Unidos sostiene que extraer y utilizar recursos lunares no equivale a apropiarse de un territorio. Otros países y especialistas, en cambio, ven en esas zonas una forma encubierta de trasladar al espacio las viejas disputas por la propiedad y el control.

Periodistas graban con sus teléfonos a astronautas chinos

Turismo, negocios y una nueva economía

La Luna representa solo una parte del fenómeno. La economía espacial también se expande en otras direcciones.

China, por ejemplo, ya analiza abrir su estación espacial Tiangong al turismo durante esta década. El plan contempla vuelos de ciudadanos comunes a bordo de naves reutilizables capaces de transportar hasta siete personas.

La lógica detrás de esa apuesta es sencilla: reducir costos y aumentar la frecuencia de los viajes.

Al mismo tiempo, distintas compañías desarrollan aviones cohete para realizar vuelos suborbitales. La idea es crear un sistema de transporte capaz de conectar dos puntos de la Tierra en cuestión de horas.

Por qué todo se aceleró ahora

Detrás de esta carrera no existe solo una fascinación tecnológica. También aparece una preocupación cada vez más concreta por los límites de la Tierra.

ARCHIVO - En esta imagen de la Administración Nacional del Espacio de China, distribuida por la agencia noticiosa Xinhua, se muestra la imagen de la sonda Chang'e-6 tomada desde un mini vehículo de exploración, tras aterrizar en la Luna, el 4, de junio de 2024. (CNSA/Xinhua vía AP, archivo)

Diversos analistas sostienen que la humanidad consume recursos naturales a un ritmo 1,7 veces superior a la capacidad de regeneración del planeta. Ese dato alimenta la idea de que parte de las actividades más intensivas podrían trasladarse fuera de la superficie terrestre.

La nueva carrera espacial, en definitiva, ya no se parece a la del siglo XX. No se trata únicamente de prestigio. Es una expansión industrial, política y económica.

La potencia que logre establecer reglas, construir alianzas y demostrar que la vida fuera de la Tierra puede ser viable tendrá una ventaja estratégica gigantesca.

Facebook Comments Box

Deja un comentario

Next Post

Dólar hoy, dólar blue hoy, precio en vivo: a cuánto cotiza este miércoles 1° de abril

Dólar MEP: $1433,66. Dólar CCL: $1487,99. Dólar Blue: $1400. Dólar oficial (Banco Nación): $1415. Compra: $1380. Venta: $1400. La cotización del dólar oficial, que es controlado por el Banco Central (BCRA), cierra los días hábiles a las 15, dado que funciona en horario bancario. Por su parte, el dólar blue al pertenecer al mercado […]
Dólar hoy, dólar blue hoy, precio en vivo: a cuánto cotiza este miércoles 1° de abril
error: Content is protected !!