Ahira rescató los tres números de la revista que dirigieron César Aira y Arturo Carrera en sus años de juventud

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El Archivo Histórico de Revistas Argentinas (Ahira), plataforma que pone a disposición de los lectores colecciones de revistas en forma libre y gratuita, acaba de sumar dos revistas literarias: los tres ejemplares de El Cielo, que dirigieron en su juventud, a finales de los años sesenta, los escritores César Aira y Arturo Carrera, y la publicación platense La Muela del Juicio, que tuvo como primer director a un personaje ficticio (Raúl Moriajáver) para luego ser reemplazado por los escritores Miguel Dalmaroni y Esteban López Brusa. La labor de Ahira -proyecto que dirige la ensayista e investigadora Sylvia Saítta- fue reconocida con una mención especial de los Premios Konex.

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“Muy rara -así se describe El Cielo-. Su colección (octubre de 1968 – noviembre/diciembre de 1969) consta de tres números, publicados con frecuencia irregular. Fue dirigida por Arturo Carrera y César Aira, quienes habían llegado a Buenos Aires algo más de un año antes de fundar la revista. El primer número de El Cielo funciona ante todo como un espacio de difusión, y consiste exclusivamente en la reunión de una serie de poemas, firmados por jóvenes escritores y poetas argentinos contemporáneos (Arturo Carrera, Luciana Daelli, Marta Minujín, Olga Orozco, Alejandra Pizarnik), que alternan con unos pocos que se presentan como instancias de filiación (Michaux, Carroll). Su segundo número profundiza el acercamiento entre poesía y plástica a través de un texto de Luis Felipe Noé, y agrega los nombres de Hölderlin, Rimbaud y Artaud al ‘cielo’ poético. La aparición del nombre de Ernesto Sabato a cargo de una sección de herméticos ‘chistes’, aporta un dato adicional de inquietud a la apuesta vanguardista. En el último número se agrega alguna intervención de índole cultural más amplia, como la de Edgardo Cozarinsky sobre el pop-cinema”.

En su juventud, Arturo Carrera y César Aira dirigieron una revista de poesía

En el primer número, con un collage de Roberto Aizenberg en la portada, se incluye un “poema-recuadro” de Minujín: “Podemos entregarnos de dos maneras al rock” (“rock ablandante” y “rock ácido”). Los otros dos tienen por tapa grabados del surrealista Max Ernst. La digitalización estuvo a cargo de la profesora e investigadora Claudia Roman.

LA NACION comunicó la celestial noticia a Aira. “Cuánto arrojo juvenil, ponerse a hacer revistas sin experiencia, sin plata, a pura desfachatez -dijo el escritor-. Éramos unos niños, y eso nos salvaba, porque debían vernos tan verdes que todos se enternecían y nos perdonaban y ayudaban. La hacíamos en la imprenta Zlotopioro, donde nos aconsejaban y nos fiaban. Un número lo financió la abuela de Arturo, otro un tío mío, hicimos una fiesta cobrando la entrada para recaudar fondos. Alejandra Pizarnik nos asesoraba. Si la función de una revista de poesía era dar a conocer poetas nuevos, no puede decirse que la cumplimos, porque aparte de descubrirnos a nosotros mismos, solo publicamos a una joven poeta, Luciana Daelli, que escribía sobre amebas. Me pregunto qué habrá sido de ella”. Años después, Daelli publicó libros para chicos.

La Muela del Juicio lanzó su primer número en 1986 y, luego de una pausa de cinco años, otros cinco números anuales de 1991 a 1996, con ilustraciones de Pablo Gualchi, Jorge Battista y Pablo Coppa y diseño y diagramación de Sara Guitelman. “En el número inaugural se atribuye la dirección a Raúl Moriajáver, un personaje ficticio inspirado en una publicidad televisiva -se informa-. Lejos de ser un dato anecdótico, este apócrifo es un gesto clave del proyecto: la atención al presente desde una óptica irreverente que adopta la risa como un modo de conmover retóricas ligadas con la solemnidad, resonantes por esos años en una zona de las intervenciones intelectuales”.

Si bien luego del primer número (donde la publicación se presentaba como una revista de poesía) Moriajáver continuó como “asesor fundacional”, tomaron control del consejo de redacción Miguel Dalmaroni (que facilitó los ejemplares para la digitalización) y Esteban López Brusa. Se incluyeron ensayos, encuestas, notas de opinión sobre literatura, teoría y crítica literaria, y aportes de escritores que luego cobrarían visibilidad, como Aira y Juan José Becerra, y reportajes a Alberto Laiseca y Leónidas Lamborghini.

Entre los colaboradores platenses aparecen Mario Arteca, José Luis De Diego, Verónica Delgado, Sergio Pastomerlo, Ana y Laura Lenci, Fabio Espósito y Margarita Merbilhaá y, bajo la “figura del corresponsal”, Delfina Muschietti, Carlos Battilana y Alberto Giordano. La digitalización estuvo a cargo de la profesora e investigadora Soledad Quereilhac; según ella, La Muela del Juicio “irrumpió con una propuesta perspicaz e irreverente, marcada por su sensibilidad crítica”.

Hasta ahora, Ahira no ha digitalizado ninguna publicación de la comunidad LGBT de la Argentina.

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