Es el hermano de un campeón del mundo, pero llegó a la élite de otro deporte: “Pensaba que no me daba”

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Jano David Martínez no tenía pensado dedicarse al básquetbol. O en realidad sí, pero no ser profesional. Estaba cómodo en su Villa Mitre de Bahía Blanca, jugando en la segunda división, pero un llamado trastocó su ideal. Era Ezequiel Vallet, asistente del entrenador Federico Fernández en Ferro quien lo incentivó a armar las valijas y a dejar la comodidad de su casa para sumergirse en la inmensidad de la Ciudad de Buenos Aires y en un mundo nuevo a través de uno de los clubes más importantes con el estadio más emblemático de la Argentina, el Héctor Etchart.

Con apenas 20 años, siguió los pasos de desarraigo de su hermano Lautaro, pero no para jugar al fútbol. La experiencia del campeón del mundo en Qatar 2022 con la selección argentina y sus consejos fueron, y son, un sostén importante en la carrera del base de 22 años y da que hablar en la Liga Nacional porque se desenvuelve con un talento que está por encima de la media. De hecho, ya quedó en la historia del club: fue campeón de la Liga Sudamericana 2025, título con el que el Verdolaga cortó una racha de 39 años sin sumar una estrella -las últimas habían sido en 1987 en La Liga Nacional-.

Jano Martínez se abre paso entre gigantes en un triunfo de Ferro en la Liga Nacional

Jano debutó en la élite del básquetbol argentino en la temporada 2024-2025. Aunque al principio le costó y hasta llegó a pensar que no podía jugar al máximo nivel, terminó siendo galardonado con el premio a la Revelación. Comenzó siendo suplente, aunque en este deporte eso es relativo porque las sustituciones son infinitas, y creció partido a partido hasta que el DT le confió la titularidad y, acto seguido, se adueñó del equipo.

Y no es que se ganó el puesto en un plantel de bajos rendimientos. En la última Liga Nacional, la que conquistó Boca por segunda ocasión seguida, el conjunto del barrio porteño de Caballito fue de menor a mayor y recién fue eliminado en cuartos de final por el xeneize en cinco partidos en una serie que pasó a la historia porque Emiliano Lezcano anotó un triple desde su propio aro para ganar el tercer encuentro.

“Sí, sí, varias veces me replanteé si podía jugar en la Liga Nacional. Al principio estaba mucho con eso, de que no me daba y que quería volver a la Liga Argentina (N. de R.: segunda división del básquetbol argentino). Pero fue seguir laburando y confiar en uno mismo”, le confesó a LA NACION en una reciente entrevista. Y agregó: “Soy sincero. Cuando me llamó Ferro yo no tenía intención de salir de Villa Mitre. Estaba en mi zona de confort, con mi familia, vivía al lado del club, no tenía representante, no tenía nada (…) Dije: ‘Voy a probar’. Si me iba mal en Villa Mitre iba a tener la puerta abierta. Cuando llegué a Ferro me di cuenta que podía vivir de esto y creo que lo estoy haciendo bien. Espero que en el futuro sea lo mejor».

De su vínculo con Lautaro y el deporte como denominador común, contó: “Lo sigo con el ejemplo de verlo día a día, de cómo él se cuida y cómo compite cuando sale a la cancha (…) Hablamos mucho, pero no le pregunto tanto de básquet. Él jugó y entiende un poco. No me da tantos consejos del juego, sino de estar tranquilo, de no meterme en líos con los árbitros como me ha sucedido. Aunque tampoco él es tan ejemplo, jaja».

Jano Martínez en el emblemático estadio Héctor Etchart, la casa de Ferro

Martínez no resalta en la cancha por su porte. No supera los 180 centímetros de alto, como su ídolo Facundo Campazzo. En el ambiente, hay quienes lo comparan con el cordobés y tienen argumentos para defender la postura más allá del aspecto físico. Tiene mucho talento y juega con un desparpajo impropio de un joven que se está abriendo camino en el profesionalismo y, habitualmente, tiene más miedos y dudas que certezas.

No obstante, aunque no es una comparación descabellada, lo de Campazzo a su edad fue altamente superior porque marcó una era y dominó la Liga Nacional. Con 22 años, en la temporada 2013-2014 fue campeón con Peñarol de Mar del Plata con promedios de 16,3 puntos; 4,1 rebotes; 5,9 asistencias; y 2,1 robos por partido. Con esas estadísticas, lo fichó Real Madrid, donde actualmente transita su tercer ciclo y es el emblema del equipo más importante del planeta FIBA, es decir por fuera de la NBA.

El base de Ferro, tiene medias inferiores a las de Facundo en el torneo en el que su Ferro lideró en gran parte de la etapa regular y aunque decayó varias posiciones, es uno de los candidatos al título. Sueña en grande con estas marcas: 8,5 unidades; 3,6 asistencias; 3,2 rebotes y 1,5 robos en 26,2 minutos por encuentro.

Pero para este presente tuvo que remarla. Cuando Jano llegó a la primera división de Villa Mitre, el club que está a pasos de su casa en Bahía Blanca y en el que dio sus primeros piques con una pelota de básquetbol, era el “hermano de” para el mundo del deporte. Era noticia por eso, y tenía lógica: Lautaro ya era una estrella mundo que brilló en Racing, lo compró el Inter de Italia, se ganó la titularidad en la selección argentina y fue campeón de la Copa América 2021 primero, la Finalissima 2022 después y, por último, el Mundial Qatar 2022. Unos meses antes de que su hermano menor sea contratado por Ferro, a mediados de 2024, fue otra vez campeón de América.

Jano Martínez junto a su hermano Lautaro el día que la selección argentina de fútbol ganó la Copa América 2024

Jano, el basquetbolista, y Lautaro, el famoso futbolista que jugará el Mundial 2026 con la selección argentina, son dos de los tres hermanos Martínez, hijos de Karina Gutiérrez y Mario Martínez. Uno en la Ciudad de Buenos Aires y el otro en Milán, comparten el deporte como pasión y trabajo y, aunque se trata de disciplinas muy diferentes, el talentoso base tiene como referente al goleador.

Hoy, Jano Martínez es Jano Martínez. Como su hermano en el fútbol, se hizo un nombre en el básquetbol viniendo de la ciudad que es denominada la “capital” de ese deporte y que vio nacer a figuras ilustres como Emanuel Ginóbili, Alberto ‘Beto’ Cabrera, Juan Ignacio ‘Pepe’ Sánchez, Hernán Montenegro, Juan Espil, Alejandro Montecchia, Leandro Bolmaro y el entrenador Sergio Hernández, por citar algunos de los nombres más destacados de diferentes épocas. Todavía no está a la altura de ellos, pero tiene mucho hilo en el carretel y se sacó la mochila más pesada que se le puede poner a un deportista, la de compararlo con allegado que es crack en lo suyo.

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