Llovía de modo torrencial cuando el presidente de Chile, José Antonio Kast, pisó la Casa Rosada. Algo retrasado por el tránsito porteño −llegó quince minutos después de lo previsto−, el flamante mandatario chileno se fotografió sonriente junto a su par argentino, Javier Milei, y sin hacer declaraciones, se marcharon para iniciar la primera reunión bilateral entre ambos.
Con sintonía plena y coincidencias ideológicas evidentes, Kast y Milei avanzaron durante hora y media en el vínculo, ensombrecido recientemente por la reciente fuga del exguerrillero Galvarino Apablaza, cuya extradición a Chile fue firmada por Milei horas después de asistir, el 11 del mes pasado en Santiago de Chile, a la asunción de Kast.

El gesto presidencial hacia su vecino se vio frustrado cuando Interpol y la Justicia allanaron la semana pasada la casa de Apablaza, en la localidad bonaerense de Moreno, pero no lo encontraron.
Tal como estaba previsto, Milei y Kast −que como presidente electo había visitado al argentino el 16 de diciembre pasado− protagonizaron una reunión a solas, para luego llevar a cabo un encuentro ampliado en el que participaron, por el lado argentino, la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei; el canciller Pablo Quirno; los ministros Luis Caputo (Economía) y Alejandra Monteoliva (Seguridad), más otros funcionarios del área de energía y cancillería.

Acompañaron a Kast varios de sus principales colaboradores: el canciller, Francisco Pérez Mackenna; el flamante embajador de Chile en Argentina, Gonzalo Uriarte; y los ministros Trinidad Steinert (Seguridad) y Martín Arrau (Obras Públicas), entre otros.
En los últimos cinco años, el intercambio comercial entre Chile y Argentina creció a un promedio anual de 15,2%, pasando de los US$3926 millones en 2020 a US$7931 millones en 2025. Para nuestro país, las importaciones de productos chilenos aumentaron a una tasa promedio anual de 11,5%, creciendo de US$617 millones a US$1066 millones en el mismo período, mientras que las exportaciones a Chile registraron un incremento promedio anual de 15,7%, pasando de US$3309 millones a US$6865 millones.

Pero el tema Apablaza, un exguerrillero largamente reclamado por Chile por el asesinato en 1991 del senador de la UDI, Jaime Guzmán, detenido por primera vez en 2004 y asilado en el país desde 2010, se coló en las conversaciones.
Antes de arribar a Balcarce 50, y luego de cancelar por el mal clima la ceremonia de homenaje a San Martín en el barrio de Retiro, Kast había recibido a una delegación de legisladores argentinos para un desayuno en la sede diplomática chilena. Participaron, por el oficialismo, la senadora Patricia Bullrich y el diputado Santiago Santurio, cercano al asesor presidencial Santiago Caputo; el intendente macrista de San Miguel, Jaime Méndez; la senadora Carmen Álvarez; y miembros de distintos think thank y ONGs. Según contaron a LA NACION participantes de la reunión, el presidente chileno se mostró allí “preocupado” y “atento” a las novedades que pudieran surgir sobre el caso Apablaza, aunque el tema se tocó “al pasar” en un cónclave protocolar, según la fuente.
Casi al mismo tiempo que Milei y Kast se reunían, el abogado Rodolfo Yanzón, “representante del perseguido político” Apablaza, presentó esta mañana una denuncia ante el Comité Contra la Tortura de la Naciones Unidas solicitando “su inmediata intervención para frenar el ilegal proceso de detención con fines a extradición dictado en su contra en la República Argentina, lo que, de concretarse, configuraría un daño irreparable para la víctima”, sostuvo.
Luego de la reunión, Milei acompañó a Kast a la puerta de la explanada. De modo sorpresivo, y mientras el presidente chileno enfilaba hacia la salida (daba una conferencia de prensa en la embajada chilena) el Presidente se posicionó en el patio de las Palmeras, y cantó a voz en cuello, junto a la fanfarria de los Granaderos, la Marcha de San Lorenzo.
