HOUSTON.- El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, mantuvo una comunicación satelital con los cuatro astronautas de la misión Artemis II, donde los felicitó por haber alcanzado el lado oculto de la Luna y los invitó a la Casa Blanca. “Han hecho historia”, les dijo a los tripulantes de la nave Orión que estuvieron 57 minutos incomunicados con la Tierra tras ubicarse detrás del satélite natural a tan solo 6800 metros de la superficie lunar.
“Estoy muy orgulloso de lo que hicieron todos ustedes”, reconoció Trump, quien se mostró interesado en los detalles de la misión. “Son un equipo increíble, que hizo que todo esto fuera posible, inspirando al mundo entero”, expresó el mandatario. Luego, nombró uno por uno a cada integrante de la tripulación e insistió con una palabra: “Gracias”.
Trump resaltó los avances que trajo consigo la misión Artemis II respecto a la carrera espacial con China y se aventuró a definir el próximo objetivo de la NASA: “Esta vez no dejaremos solo huellas, si no que construiremos una base y nos iremos directo a Marte”.

“Todos ustedes son pioneros modernos, por eso estoy muy entusiasmado de estar conversando con ustedes y de verlos allí arriba”, resaltó el líder republicano. “Estados Unidos no tendrá rival en el espacio ni en nada de lo que estamos haciendo, y seguiremos liderando todo este camino hacia las estrellas, este increíble viaje hacia las estrellas”, prometió Trump.
Tras sus palabras de agradecimiento, Trump le cedió la palabra a los tripulantes. El primero en responder al presidente de EE.UU. fue Reid Wiseman, el capitán de la misión, quien aseguró haber vivido “cosas que nunca antes se habían visto, incluso un eclipse solar”.
Por su parte, el canadiense Jeremy Hansen, primer astronauta de su nacionalidad en alcanzar la Luna, agradeció a Trump por el “liderazgo espacial” estadounidense y pidió que haya esfuerzos para llegar a una “meta beneficiosa” para ambos países.
En consonancia, Hansen dijo que el momento estaba pensado “para desafiar a esta generación y a la siguiente, para asegurarnos de que este récord no dure mucho tiempo”. Al volver a tomar la palabra, Trump destacó la cooperación entre ambas naciones y auguró por su continuidad.
Sin embargo, el punto más álgido de la conversación tuvo como disparador una duda del presidente norteamericano. “¿Cuál fue la diferencia entre el lado oscuro de la Luna y lo que siempre vemos desde la Tierra?“, preguntó Trump.
“Principalmente el tamaño de los cráteres”, respondió Hansen, y agregó: “Otra cosa muy notoria fue descubrir el efecto de la gravedad de la Tierra sobre la Luna”. Asimismo, el piloto de pruebas Víctor Glover, en tono jocoso, señaló: “Al pasar por el lado oscuro de la luna tuve que hacer una plegaria, pero luego tuve que volver a filmar, porque ese era mi trabajo”.

“La recepción de sus experiencias es asombrosa, a pesar de un pequeño delay“, devolvió Trump, generando las risas de la tripulación. Del lado de los astronautas, el último en hablar fue Glover, quien le agradeció a Trump ”por su liderazgo y sus palabras“. “Ojalá podamos vernos pronto”, cerró el presidente estadounidense.
Cómo fue el sobrevuelo al lado oscuro de la Luna
Este lunes, la humanidad extendió su frontera en el espacio profundo con un hito que superó todas las marcas previas de la era Apolo. Los cuatro integrantes de la misión Artemis II se transformaron en los seres humanos que viajaron a la mayor distancia de la Tierra en la historia.
A bordo de la cápsula Orion, los astronautas Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y Jeremy Hansen quebraron el récord de 400.171 kilómetros que ostentó la malograda, pero icónica, misión Apolo 13 desde abril de 1970.
El nuevo límite quedó establecido en 406.778 kilómetros de nuestro planeta, una cifra que marca el pulso de la nueva carrera lunar y el regreso definitivo al satélite.
La jornada comenzó con una carga emotiva profunda en el centro de control de Houston. Un mensaje grabado por el veterano James Lovell, piloto de Apolo 8 fallecido el año pasado, despertó a la tripulación con una bienvenida a su antigua “zona” de vuelo.
Antes de las maniobras críticas, los astronautas realizaron pruebas de sus trajes presurizados, diseñados para garantizar la supervivencia hasta seis días en caso de una emergencia extrema.
El sobrevuelo cercano representó el núcleo de la actividad científica de la jornada. La nave Integrity, nombre con el que la tripulación bautizó a la cápsula, inició su fase de observación detallada que se extendió por más de siete horas.
El punto de máximo acercamiento a la superficie ocurrió a las 20.03 de la Argentina, con una altitud de apenas 6550 kilómetros sobre el suelo lunar.
Con información de AFP.
