Si de crecimiento se habla, existe una zona del conurbano bonaerense que, al igual que zona norte, vive un boom potenciado principalmente por la pandemia y que se consolida cada vez más: Canning, la gran aldea al sur de la ciudad de Buenos Aires.
Ubicado a 40 minutos de CABA, sobre la Ruta 58, se encuentra el corredor verde que sumó gran cantidad de barrios cerrados en los últimos años, elegidos principalmente por familias que buscan tranquilidad y seguridad, y que hoy cuenta con nuevos proyectos que poco a poco empiezan a tomar forma.
El barrio porteño en el que los alquileres se cierran en tiempo récord
El crecimiento de la zona se puede ver en los números: la población crece y mucho. De acuerdo a los datos del último censo de 2022, el corredor de Canning, que incluye áreas de varios partidos (Ezeiza, San Vicente, Esteban Echeverría y Presidente Perón), cuenta con alrededor de 18.500 habitantes, pero en los 90 apenas tenía 4100, según Poblaciones.org. Es decir, la localidad creció un 346,25% en poco más de 30 años.
La expansión de barrios cerrados fue un factor clave en la transformación urbana y actualmente, la región alberga más de 60 urbanizaciones, incluyendo clubes de campo, barrios privados y condominios de alta gama. Además, la optimización de la Ruta Provincial 52/58 y la extensión del Camino del Buen Ayre sirvieron como catalizadores de valor garantizando una buena conectividad con la Ciudad.

Los especialistas de la zona coinciden en que hoy “hay mucho interés y demanda”, hecho que se evidencia en las ventas activas. En este contexto es que se desarrollaron nuevos emprendimientos, se expandieron los preexistentes y se sumaron propuestas de servicios y comercios para consolidar la zona.
El “Pilar de la zona sur”, como lo llaman los desarrolladores, replica el modelo del corredor norte de principios de los 2000, con urbanizaciones cerradas de alta gama que impulsan un ecosistema integral de servicios de salud, educación y centros comerciales de primer nivel.
“Canning creció muchísimo en los últimos 20 años, como ninguna otra zona del Gran Buenos Aires, y hoy no da abasto en la demanda que existe para locales comerciales, oficinas y departamentos residenciales de media densidad”, señala Martín Boquete, director de Toribio Achával.
De campo de golf a desarrollo inmobiliario
En este contexto, un nuevo desarrollo urbanístico se suma al sur del conurbano bonaerense con una apuesta disruptiva. Sobre un lote de 70 hectáreas -más grande que Puerto Madero, que abarca una superficie de casi 50 hectáreas- en el que solía haber un campo de golf de 18 hoyos, se plantea Distrito Canning, que realiza la desarrolladora Portland.
De acuerdo a los desarrolladores, a partir de un estudio de opinión pública y del análisis de las dinámicas territoriales de Canning, “el proyecto responde a las transformaciones en los modos de habitar, trabajar y vincularse, aceleradas en el contexto pospandemia”.
Desde Toribio Achával señalaron, como brokers del proyecto, que el nuevo emprendimiento viene a resolver muchas de las necesidades de una demanda insatisfecha en la zona debido al crecimiento de los últimos años, “especialmente ofrecer una ciudad donde todo está cerca, los edificios son modernos, los servicios públicos son de última generación y la vida se desarrolla con seguridad y armonía. Es decir, como una ciudad del primer mundo”.
Pero además del enfoque urbanístico, el proyecto también tiene una fuerte carga simbólica para sus desarrolladores. Gustavo Menayed, fundador de Grupo Portland, vinculó la iniciativa con su historia personal y su relación con el sur. “Uno siempre vuelve al lugar donde fue feliz”, señaló durante la presentación, al recordar su infancia viajando desde La Boca hacia Monte Grande. En esa línea, explicó que el emprendimiento busca rendirle homenaje al predio y a las comunidades que lo habitaron, como la colectividad coreana.

En el marco de los 25 años de la desarrolladora, Menayed remarcó que la idea de esta nueva urbanización nació con una mirada puesta en el bien común: “Pensamos en darle vivienda a la gente y en generar un lugar donde se pueda estar bien, cómodo y disfrutar”. Con ese espíritu, lo definió como un desarrollo “aspiracional e inspirador”, que apunta a construir no solo un nuevo polo urbano, sino también una mejor calidad de vida para quienes lo habiten.
La visión para Alan Mohadeb, socio en Grupo Portland, es clara: “Desarrollar un barrio abierto con escala de ciudad, sin barreras físicas, orientado a una ciudad inteligente bajo una premisa fundamental: una nueva forma de habitar el mundo contemporáneo”.

Cómo será el proyecto que busca redefinir Canning
El proyecto de más de US$100 millones de inversión ocupará un predio donde funcionaba un campo de golf y buscará preservar parte de ese patrimonio natural como eje central de su diseño. Es un desarrollo abierto y de usos mixtos, pensado para integrar vivienda, trabajo, educación y servicios en un mismo entorno.
Según explicó Nicolás Corvalán, director de proyecto de Grupo Portland, uno de los pilares será justamente “aprovechar, cuidar y respetar” el entorno existente. A eso se suma un foco fuerte en la seguridad y en resolver déficits históricos de la zona: «El plan incluye incorporar servicios que hoy escasean, como propuestas de salud, educación, comercios y gastronomía de calidad, además de generar un espacio urbano público ordenado y con reglas claras de convivencia», contó.
El masterplan fue realizado junto a tres estudios de arquitectura y urbanismo: Aisenson, Oficina Urbana y BMA, y más de 25 profesionales, en lo que los desarrolladores definen como un proyecto “disruptivo” para el formato suburbano tradicional.

La propuesta se estructura como un ecosistema integrado que combinará viviendas, oficinas, instituciones educativas (colegios y universidades), espacios comerciales y gastronómicos, y servicios esenciales, incluyendo un centro médico.
Entre las marcas ya confirmadas figuran el supermercado Jumbo, Kansas, Banco Santander y el Sanatorio Otamendi, lo que anticipa una fuerte apuesta por dotar al área de infraestructura y vida urbana.
Uno de los diferenciales será la creación de una nueva trama urbana con foco en la sustentabilidad, donde la movilidad, los espacios verdes y el espacio público funcionen como ejes organizadores. El proyecto prioriza la caminabilidad y la vida en comunidad, con recorridos pensados para conectar distintos usos y fomentar el encuentro cotidiano.
La primera etapa incluirá el desarrollo de Open Office y Open Residences, junto con un paseo comercial gastronómico vinculado al Canning Mall y un frente comercial sobre la Ruta 58. En esta fase inicial se construirán aproximadamente 330 unidades de dos, tres y cuatro ambientes distribuidas en tres edificios residenciales, dos edificios de oficinas y cuatro naves comerciales de gran escala. Asimismo, se proyecta el primer outlet premium de la zona sur, marcando un punto de inflexión en la oferta comercial regional.
Los valores de lanzamiento de las unidades se distribuyen de la siguiente manera: las residencias se comercializan a partir de US$120.000, las oficinas desde US$125.000 y los locales comerciales desde US$150.000.
“Crear una ciudad no es algo que se hace en un par de años; sin embargo, hay que comenzar a abastecer la demanda de corto plazo: por eso se inicia el proyecto con estos dos emprendimientos”, agregó Boquete.
De acuerdo a los desarrolladores, el perfil del comprador es amplio y diverso. “En una primera instancia, se destacó una fuerte participación de inversores locales atraídos por los márgenes de rentabilidad proyectados. Pero, desde etapas tempranas, se registró una creciente demanda de usuarios finales interesados en habitar el proyecto”, señaló Mohadeb.

El inicio de obras de infraestructura y vialidad está previsto para el mes de abril y se espera que las residencias y oficinas se entreguen en 30 meses, mientras que el centro comercial y naves comerciales en 24 meses.
“Complementariamente, el parque central, los espacios comerciales en planta baja, el paisajismo y las áreas de estacionamiento serán componentes clave en la consolidación de esta primera etapa”, concluye Mohadeb.
Con este planteo, Distrito Canning busca posicionarse como uno de los desarrollos más integrales de la zona sur, con una propuesta que apunta a redefinir cómo se vive en el conurbano bonaerense.