Desde sus años en Disney Channel que Zendaya no tenía una agenda tan abultada. A sus 29 años se ha convertido en una de las estrellas más codiciadas del Hollywood actual y su nombre funciona como el principal activo de la nueva temporada de la serie Euphoria por HBO Max -junto a otras estrellas nacidas de esas filas como Jacob Elordi y Sydney Sweeney-, al igual que como sinónimo de audacia y riesgo en la película El drama, del noruego Kristoffer Borgli, junto a otra estrella como Robert Pattinson. Pero, además, es uno de los grandes nombres que asoma en el poster de Duna: Parte 3, junto a Timothée Chalamet y bajo las órdenes de Denis Villeneuve. ¿Algo más? Sí, a mediados de este año también llegará la nueva Spider-Man: Brand New Day junto a su partenaire en la ficción y pareja en la vida real, Tom Holland, y en diciembre La odisea, apuesta extravagante y ambiciosa de Christopher Nolan, inspirada en el clásico homérico, donde la actriz disputa protagonismo con un elenco estelar que incluye a Matt Damon, Anne Hathaway, Charlize Theron y nuevamente a Robert Pattinson, poniendo un broche de oro a un calendario inusualmente cargado incluso para una estrella de Hollywood.
“Les cuento que, después de este año, voy a desaparecer durante un tiempo”, advirtió la actriz y cantante esta semana en el programa The Drew Barrymore Show de la CBS ante las preguntas de la anfitriona por sus próximos proyectos. Y no es para menos, el 2026 no le ha dejado mes sin entrevistas o campañas de promoción programadas, viajes por el mundo, alfombras rojas y conferencias de prensa con periodistas alrededor del globo. Los meses previos la tuvieron en los sets más tiempo que en aquellas largas jornadas de su adolescencia, cuando todavía buscaba triunfar en las filas del canal infantil. Y ahora, ya conquistada su madurez actoral y su autonomía profesional para elegir proyectos y exigir condiciones, no ha hecho sino aumentar su propia exigencia. Pocos artistas del presente consiguen sumar su nombre a tantas películas del mainstream como un verdadero empujón para la taquilla, y al mismo tiempo demostrar que su valía actoral no resulta menoscabo a la magia de su condición de estrella. Zendaya promete estar en todas partes.
La pareja y “el drama” de esperar todo de los otros
El primero de los estrenos de este año es El drama, donde interpreta a una joven profesional de Boston en las vísperas de su casamiento con Charlie (Pattinson), un tímido curador de museo con el que ha tenido un romance soñado. O eso por lo menos anuncian los votos que Charlie escribe para la boda y que el director Kristoffer Borgli escenifica como el señuelo de una comedia romántica. Porque, como anuncia su título, El drama escapa a las convenciones del género, y retuerce el humor con un sustrato de angustia e incomodidad. Listos para el casamiento, ensayando los pasos del baile y degustando los platos del menú de la cena, Emma y Charlie se enredan con sus amigos en una ronda de confesiones de pecados pasados. Las revelaciones llegarán mezcladas con el alcohol y la carrera final hacia el altar estará teñida de la conciencia inaceptable de lo revelado. ¿Podemos perdonar a quien queremos de un hecho guardado en el pasado? ¿Conocemos verdaderamente a aquel que elegimos para compartir la vida?

Borgli desliza las preguntas más inquietantes mientras Zendaya y Pattinson encarnan una historia de amor llena de altibajos, sinsabores y malentendidos. Pero allí está la química de los actores, la tensión entre ese amor ideal y la realidad del día a día, los miedos y las ansiedades, las exigencias del entorno y la tentación de erigirse en juez de los demás. “Creo que ambos personajes anhelan desesperadamente ser amados, aceptados y reconocidos”, reflexionaba la actriz en una entrevista reciente con The New York Times para su ciclo Modern Love. “En muchos sentidos, creo que ella [Emma] siempre ha deseado pertenecer a un grupo y sentir que encaja en algún lugar. Y creo que cuando conoce a Charlie, siente que encaja con él. Y piensa: ‘Puedo elegir quién voy a ser’. De alguna manera, su identidad está ligada a la vida de él. No conocemos a sus amigos, conocemos a los amigos de él, que ahora son los de ella. Y ella se ha adaptado a su vida y a su mundo; ésta es la vida que ama, que siente que le queda bien y en la que se siente segura. Y creo que esa seguridad termina por convencerla de compartir demasiado”, concluye.
El drama es una película que dispara múltiples interrogantes y busca dejar al espectador con más dudas que respuestas. Zendaya asume ese riesgo, aún mayor siendo una actriz que se ha consolidado en el camino del mainstream, desde sus tiempos en Disney hasta sus incursiones en el cine de superhéroes con la saga Spider-Man. Pese a ello, la película de Borgli no es una novedad en su menú de preferencias: Zendaya apareció en algunos episodios de esa extrañeza que fue The OA, oscilando entre la genialidad y la hecatombe; participó en un musical a la vieja usanza como El gran showman: en la indie Malcom & Marie de Sam Levinson, el creador de Euphoria; y fue el vértice del explosivo triángulo amoroso de Desafiantes de Luca Guadagnino, junto a Josh O’Connor y Mike Feist. Aún consolidada su fama y con una carrera en ascenso, con éxitos musicales y franquicias en Marvel o en la esperada saga Duna, se animó a otros recorridos, más audaces, más imprevistos, más esquivos a la complacencia de los otros y de sí misma.

El regreso de Euphoria
Con la nueva temporada de Euphoria, Zendaya regresa a las lides televisivas que la vieron triunfar por primera vez, y también a aquellas que la premiaron con su primer Emmy por dar vida a Rue Bennett en esa turbulenta adolescencia que la tuvo siempre al borde de la catástrofe y el escándalo. En un elenco que combinó el desafío y la provocación, Zendaya definió su lugar con talento y carisma, gestando amistades y alianzas entre los populares, amores contrariados entre los marginados, y un crecimiento accidentado que ruborizaría a los espectadores de aquellos primeros pasos en las ficciones infantiles. Es que la pantalla chica la ha visto pasar de aquella Rocky Blue en la sitcom Shake It Up de Disney, cuando apenas tenía 15 años y bailaba en los coros de videos musicales, a la problemática Rue, envuelta en adicciones y raides criminales, que pusieron a prueba su talento para sortear los peores obstáculos. La energía de Zendaya, modelada en el grupo de hip-hop de su Oakland natal, Future Shock Oakland, habitó en aquellos videos adolescentes junto a Bella Thorne, deslumbró al público juvenil en la serie K. C. Thorne, y permitió dar el salto definitivo hacia la cima de Hollywood.

La expectativa por esta tercera (y última) temporada de la serie más provocadora de los últimos tiempos se mezcló en el último tiempo con algunos escándalos que rodearon al elenco y al creador Sam Levinson. Después del explosivo final de la segunda temporada en 2022, Levinson enfrentó acusaciones por estimular un ambiente laboral tóxico en su serie The Idol, en la que se desarrollaron largas jornadas de rodaje, filmaciones caóticas y horas extras nocturnas. Luego vino el spot publicitario de jeans que tuvo a Sydney Sweeney en el ojo de la tormenta, con la consiguiente batalla encarnizada en las redes sociales por las implicancias raciales de la publicidad. Y a esos escándalos se sumaron los duelos por las muertes de varios miembros del equipo: el actor Angus Cloud, el productor ejecutivo Kevin Turen y, recientemente, el actor Eric Dane.
Cinco años después, los adolescentes de Euphoria han crecido y Rue Bennett persiste en su lucha por mantenerse sobria y alejada de las adicciones, esta vez acorralada en México, en el medio de una guerra entre narcotraficantes. “Vamos a tener una temporada épica y deslumbrante que romperá con los esquemas de la televisión”, declaró Colman Domingo -quien interpreta a Ali en la serie- en el sitio Deadline. “Creo que se parecerá más al cine que a la televisión”. Esa ambición estuvo presente desde el comienzo en Levinson, y esta temporada augura un salto de madurez para los personajes y la confirmación de que la mística prevalece aún cuando el clima de estudiantina ha dejado el lugar a conflictos más adultos.

“En lo que todos coincidimos es en que no podíamos volver al instituto -explicaba el creador a Deadline-; por ello, aunque muchas series han tenido estudiantes de 30 años, nosotros no. Cinco años nos pareció un salto natural, porque si hubieran ido a la universidad, ya se habrían graduado para entonces”. Y junto con el regreso de las caras conocidas -además de Zendaya, reaparecen Elordi, Sweeney, Haunter Schafer, Maude Apatow, Alexa Demie-, se suman figuras como Sharon Stone, Rosalía, Natasha Lyonne, Danielle Deadwyler y Marshawn Lynch.
“Encontramos a Rue al sur de la frontera, en México, endeudada con Laurie (Martha Kelly), intentando encontrar formas ingeniosas de saldar su deuda”, declaró Levinson en una presentación de HBO Max en Londres hace ya unos meses. Enredada con el dueño de un club de striptease llamado Silver Slipper, Rue asegura que “si firmás un pacto con el diablo, ya no hay vuelta atrás”. Mientras tanto, Cassie (Sweeney) está casada con Nate (Elordi), quien trabaja en la construcción mientras su flamante esposa financia la enorme mansión que comparten como estrella de OnlyFans. Y Jules (Schafer) está en la escuela de arte, “inquieta por su ambición de convertirse en pintora y tratando de evitar responsabilidades a toda costa”, explicó Levinson en Londres. Sharon Stone aparece en la historia como una exitosa showrunner que tendrá a Lexi (Apatow) como su asistente. “Sharon es un verdadero ícono y fue encantadora con todo el equipo”, concluyó el creador.
Hacia dónde seguir
La redención de Rue es uno de los momentos más esperados por Zendaya en la serie, no solo por la evolución de uno de sus personajes más queridos, sino también por la expectativa del público en relación a su sobriedad y su salida a flote. En una reciente entrevista con Entertainment Tonight, la actriz señalaba que era imprescindible una sincera disculpa de Rue para con Jules después de lo ocurrido al final de la segunda temporada. “Creo que eso es lo que todos necesitamos. Así que, si pueden acompañarla en esos momentos dolorosos, si aún pueden apoyarla, entonces tal vez haya esperanza al final”. La expectativa de Zendaya por el estreno de Euphoria no solo se cifra en esa rehabilitación para su personaje sino también en la posibilidad de ponerse por primera vez tras las cámaras y dirigir un episodio. En la segunda temporada estuvo a punto de dirigir el sexto episodio, pero finalmente debió actuar y la oportunidad no llegó. “Se suponía que iba a dirigir el episodio 6, pero luego tuve que actuar en él y no tuve suficiente tiempo para prepararme, así que, lamentablemente, no pude hacerlo”, explicaba en una entrevista con Vogue Italia. “Quería tener suficiente tiempo para hacerlo bien. Así que probablemente será en esta tercera temporada”. Veremos si se concreta.

Y a esos desafíos se suman el debut bajo las órdenes de Christopher Nolan en La odisea, en la que interpreta a Atenea, diosa de la guerra justa y la sabiduría, una de las deidades del Olimpo. Para esa historia que narra el regreso de Ulises a Ítaca luego de la guerra de Troya, Nolan se sumerge en el Mediterráneo y concibe la epopeya clásica en sintonía con la mirada del mundo y los conflictos contemporáneos que tornan los regresos a casa siempre asediados por peligros y turbulencias. Matt Damon dará vida a Ulises, Anne Hathaway a Penélope, y Tom Holland a Telémaco, el hijo de la pareja, guiado por Atenea bajo las vestiduras del misterioso Mentes. Por su parte, Theron será la hechicera de la isla Eea, Circe, y Pathinson, el bello y arrogante Antínoo, antagonista de Ulises y principal pretendiente de Penélope. La película tiene su estreno programado para mediados de julio como una de las grandes apuestas de este año.
Como corolario, llegan los últimos dos estrenos del 2026 para Zendaya: apenas unas semanas después de La odisea, se presenta la última entrega de esta saga de Spider-Man, protagonizada por Holland como Peter Parker y la actriz como MJ, esta vez dirigidos por Destin Daniel Creton (Shanga-chi y la leyenda de los diez anillos); y hacia fin de año, se estrena Duna: Parte 3, el cierre de la trilogía inspirada en los libros de Frank Herbert y dirigida por el canadiense Denis Villeneuve. La primera reencuentra a Peter Parker con la evidencia de que ni su amada MJ ni su mejor amigo Ned (Jacob Batalon) lo recuerdan tras los trágicos sucesos de Spider-Man: Sin camino a casa; la segunda está basada en la segunda novela de Herbert y se sitúa 20 años después de los sucesos de Duna: Parte 2 cuando Paul Atreides (Chalamet), ya casado por motivos políticos con la princesa Irulan (Florence Pugh), asume su papel como el mesías de los Fremen, y la guerrera Chani (Zendaya) se convierte en su concubina.
Con algunos proyectos en el horizonte, como la biopic de Ronnie Spector dirigida por el oscarizado Barry Jenkins y la aparición de su voz en la quinta entrega de la franquicia Shrek, ambas programadas para 2027, Zendaya está dispuesta a bajar el ritmo. Más allá de los éxitos y fracasos que puedan venir, los desafíos seguirán siendo una constante en su carrera. El 2026 quedará como el mejor muestrario de esa ambición, y del riesgo que conlleva estar en todas las pantallas posibles.
