MAR DEL PLATA.- Dos caminos distintos en la dinámica judicial marcaron destinos disímiles en la suerte de dos acusados de un crimen: quien asestó la puñalada mortal y afrontó un juicio frente a un tribunal técnico recibió una pena de 25 años de prisión por homicidio agravado, en tanto que su compañera de vida, que estuvo a su lado en el momento del asesinato, optó por enfrentar un jurado popular y desde la semana pasada cumple una condena a prisión perpetua.
Julio César Bibbó y Marilyn Brisa Vera González escucharon sus sentencias con una diferencia de seis días. De acuerdo con las pruebas obtenidas en la investigación, ambos participaron del ataque y asesinato de Martín Mora Negretti, cometido durante la madrugada del 19 de junio de 2022 frente a un shopping de la zona de la Vieja Terminal.
De la evidencia recolectada en este proceso judicial surgió que Bibbó fue quien asestó la puñalada mortal a Mora Negretti y otra que provocó lesiones leves a Bruno Valle, un amigo que acompañaba a la víctima. Sus respectivas parejas fueron testigos presenciales del crimen.
Los hoy condenados cometieron el hecho acompañados de dos menores de 13 y 14 años que habrían sido parte de una “travesura” que poco después desató este mortal desenlace: los adolescentes arrojaban cubos de hielo desde un departamento en altura y molestaban a Negretti y a quienes lo acompañaban. Se quejaron a gritos desde la calle, donde esperaban un taxi. Bibbó, Vera González y los dos menores bajaron, cuchilla en mano, y provocaron la tragedia.
Los adolescentes fueron considerados inimputables y quedaron marginados de la acusación. Luis Mora Negretti, padre de Martín, emprendió entonces una cruzada para que se baje la edad de imputabilidad. Juntó firmas, alentó un proyecto y el mes pasado tuvo como respuesta la aprobación de una nueva ley que a partir de septiembre, cuando entre en vigor, permite procesamientos y condenas a partir de los 14 años.
“Vine con una esperanza: una perpetua más. No entiendo por qué se llega a una calificación de coautor cuando fue autor del hecho”, afirmó el padre de la víctima tras escuchar el fallo y lamentar que la condena sea inferior a la que esperaba.
“Creo que mi hijo, por lo menos, va a sentir la satisfacción de que traté de hacer justicia por todos los medios y luché hasta el último segundo”, acotó, muy conmovido. Y recordó que le había prometido ante su tumba dos objetivos: que se juzgue y condene a los autores del asesinato y lograr una ley que baje la edad de imputabilidad. “Hoy estoy tranquilo”, aseguró.
Los jueces Roberto Falcone, Alexis Simaz y Federico Wacker Schroder, que integran el Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) N°2, entendieron que Bibbó fue coautor del delito de homicidio agravado por intervención de menores de 18 años y también en grado de tentativa, por las lesiones al amigo de Mora Negretti.
La fiscalía había reclamado una pena de 40 años de cárcel y la querella pidió en su alegato que se lo condenara a prisión perpetua. La defensa abogó por una carátula de homicidio simple y lesiones leves.
Valle, que acompañaba a Mora Negretti y sobrevivió al ataque, testimonió durante el juicio y recordó que Bibbó fue hacia ellos con dos cuchillos que “arrastraba contra el piso”.
“¡Dale que te mato!, ¡¿Qué te pasa con mi mujer?!”, gritaba. Las dos jóvenes que acompañaban a las víctimas también hicieron relatos coincidentes en el debate.
En sus fundamentos, los jueces destacaron en particular el testimonio de una psiquiatra forense que definió a Bibbó como “una máquina de impulsos” y reseñaron antecedentes de salud más un retraso madurativo que afectarían su desempeño y reacciones. También descartaron que hubiese existido alevosía y concurso premeditado de dos o más personas.
Vera González, que era pareja de Bibbó al momento del crimen, llegó al juicio por jurados por recomendación de su defensa. Su situación parecía algo más aliviada en función de que ningún testigo la había visto empuñar el arma en función de ataque, aunque sí la tuvo en sus manos, según relataron testigos e incluso se pudo ver en registros de cámaras de seguridad, puntualmente, la del edificio del que habían bajado y donde vivían, al que tras el crimen volvieron cada uno con un cuchillo en mano.
El debate se desarrolló a fines de marzo y tuvo su resolución el martes pasado. El jurado popular la consideró culpable del delito de homicidio agravado por alevosía y allí mismo el juez a cargo, Fabián Riquert, le comunicó que su condena era de prisión perpetua.
