Málaga, 16 abr (EFE).- La Policía Nacional ha detenido a diez personas, incluidos tres taxistas, que presuntamente aprovechaban su actividad laboral en el sector del transporte público, y sin levantar sospechas, distribuían estupefacientes entre consumidores habituales y otros grupos de narcotraficantes afines en las localidades malagueñas de Torremolinos y Benalmádena.
Cuatro de los máximos investigados, entre ellos uno de los taxistas arrestados, han ingresado en prisión provisional por orden judicial, según ha informado este jueves la Policía Nacional.
En la fase de explotación se han practicado cinco entradas y registros en domicilios, que han concluido con la desactivación de dos puntos de venta de droga y el desmantelamiento de una ´guardería´, que albergaba un invernadero de marihuana y se han incautado de 152 plantas de cannabis sativa.
Los agentes han intervenido también 887 gramos de cocaína, 180 de éxtasis, 35 de hachís, 706 de cafeína -sustancia de corte-, 259 comprimidos de varios fármacos, dos básculas de precisión, una prensa hidráulica, 30.000 euros en efectivo, cuatro vehículos y telefonía móvil, entre otros efectos.
La investigación se inició tras unas informaciones que apuntaban a la venta de estupefacientes en dos domicilios del núcleo poblacional de Arroyo de la Miel en Benalmádena.
Uno de los puntos de comercialización estaba controlado por un matrimonio que suministraba droga a clientes habituales y otros esporádicos en su propio domicilio.
En el mismo bloque de viviendas, otro investigado, taxista, mantenía presuntamente contacto con la pareja de traficantes y, en colaboración con dos compañeros de profesión, surtían, a bordo de sus taxis, de importantes partidas de estupefacientes y psicotrópicos entre traficantes y clientes, en las localidades de Benalmádena y Torremolinos.
La red utilizaba una red de viviendas, locales y trasteros donde ocultaban el grueso de las sustancias.
En un piso de alquiler, utilizado como ´guardería´, en el barrio torremolinense de La Carihuela, los investigadores aglutinaban el grueso de la droga, principalmente cocaína y éxtasis, un invernadero de marihuana con la logística propia de este tipo de infraestructuras, y diverso instrumental para la adulteración y preparación de las dosis.
La operación culminó con el desmantelamiento de la red, que permitió acreditar la existencia de una estructura jerarquizada con distintos niveles de responsabilidad entre sus integrantes, y la detención de diez personas, con edades entre 23 y 58 años. EFE
Málaga, 16 abr (EFE).- La Policía Nacional ha detenido a diez personas, incluidos tres taxistas, que presuntamente aprovechaban su actividad laboral en el sector del transporte público, y sin levantar sospechas, distribuían estupefacientes entre consumidores habituales y otros grupos de narcotraficantes afines en las localidades malagueñas de Torremolinos y Benalmádena.
Cuatro de los máximos investigados, entre ellos uno de los taxistas arrestados, han ingresado en prisión provisional por orden judicial, según ha informado este jueves la Policía Nacional.
En la fase de explotación se han practicado cinco entradas y registros en domicilios, que han concluido con la desactivación de dos puntos de venta de droga y el desmantelamiento de una ´guardería´, que albergaba un invernadero de marihuana y se han incautado de 152 plantas de cannabis sativa.
Los agentes han intervenido también 887 gramos de cocaína, 180 de éxtasis, 35 de hachís, 706 de cafeína -sustancia de corte-, 259 comprimidos de varios fármacos, dos básculas de precisión, una prensa hidráulica, 30.000 euros en efectivo, cuatro vehículos y telefonía móvil, entre otros efectos.
La investigación se inició tras unas informaciones que apuntaban a la venta de estupefacientes en dos domicilios del núcleo poblacional de Arroyo de la Miel en Benalmádena.
Uno de los puntos de comercialización estaba controlado por un matrimonio que suministraba droga a clientes habituales y otros esporádicos en su propio domicilio.
En el mismo bloque de viviendas, otro investigado, taxista, mantenía presuntamente contacto con la pareja de traficantes y, en colaboración con dos compañeros de profesión, surtían, a bordo de sus taxis, de importantes partidas de estupefacientes y psicotrópicos entre traficantes y clientes, en las localidades de Benalmádena y Torremolinos.
La red utilizaba una red de viviendas, locales y trasteros donde ocultaban el grueso de las sustancias.
En un piso de alquiler, utilizado como ´guardería´, en el barrio torremolinense de La Carihuela, los investigadores aglutinaban el grueso de la droga, principalmente cocaína y éxtasis, un invernadero de marihuana con la logística propia de este tipo de infraestructuras, y diverso instrumental para la adulteración y preparación de las dosis.
La operación culminó con el desmantelamiento de la red, que permitió acreditar la existencia de una estructura jerarquizada con distintos niveles de responsabilidad entre sus integrantes, y la detención de diez personas, con edades entre 23 y 58 años. EFE