El diezmo de Adorni, el faltazo de Villarruel y los gestos de Kicillof, en la misa por Francisco en Luján

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Imágenes de Jorge Bergoglio en pantalla grande, aplausos espontáneos y la presencia de dirigentes políticos de distintas extracciones que compartieron las primeras filas en la Basílica de Luján -a excepción de Victoria Villarruel– marcaron el homenaje que la Iglesia argentina le tributó al papa Francisco, a un año de su muerte, en la misa oficiada por los obispos que integran la Conferencia Episcopal Argentina.

La celebración reunió a un amplio espectro de la política nacional, en una convocatoria del presidente de la Conferencia Episcopal Argentina, monseñor Marcelo Daniel Colombo, quien revalorizó el legado del pontífice argentino y su cercanía a los sectores más postergados. Y lamentó los cuestionamientos que se le hicieron en vida y envió un mensaje para condenar “la agresividad permanente en el lenguaje y los gestos violentos”.

El encuentro religioso tuvo, sin embargo, notorios matices políticos: al faltazo de Villarruel -que regresó a Buenos Aires a mitad de camino de Luján- se sumaron la imagen del diezmo que dejó el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, en medio de la misa y ante la atenta mirada de propios y extraños; y algunos gestos que hizo el gobernador Axel Kicillof, con abrazos incluidos para algunos de los prelados.

Mucho nos hemos lamentado de no haberlo tratado bien, de haber sido mezquinos como sociedad e incluso como Iglesia, al no acoger sus propuestas bien inspiradas, al desconfiar y retacear nuestro apoyo a tantas iniciativas en favor de nuestro pueblo. Nos queda aprender de una buena vez y no seguir castigándonos con la indiferencia, el desinterés, la agresividad permanente en el lenguaje y los gestos violentos”, expresó el arzobispo Colombo.

Los obispos en la Basílica de Luján

El homenaje a Francisco congregó en un mismo espacio a casi la totalidad del gabinete libertario del Poder Ejecutivo Nacional, encabezado por Adorni, con representantes del peronismo bonaerense, liderados por Kicillof, que estuvo escoltado por intendentes, no todos ellos de su misma línea interna. De hecho, se la vio a la camporista Mayra Mendoza, que viene de protagonizaron un cruce dialéctico con el gobernador.

“Proteger a los excluidos”

Mientras el presidente Milei ejecuta un recorte presupuestario en distintas áreas de gobierno, que también se manifiesta en la Provincia con la gestión de Kicillof, el presidente del Episcopado rescató “el pensamiento y la acción pastoral del papa Francisco, su mirada social y sus insistentes llamados a ir a la periferia y proteger a los excluidos”.

Colombo agregó: “Francisco nos propuso asumir los desafíos pastorales que conllevan, en particular, la situación de los excluidos y descartados, así como el protagonismo de los movimientos sociales como articuladores de la solidaridad profética de los pobres”.

Uno de los gestos que hizo el gobernador Axel Kicillof en la Basílica de Luján

A su vez, recordó el primer viaje de Francisco a Lampedusa, para visibilizar la muerte de los migrantes; o la oración bajo la lluvia, en pandemia, en la Plaza de San Pedro; cuando se arrodilló y besó los pies de los líderes políticos de Sudan del Sur, suplicándoles la paz para sus pueblos.

“Ha pasado un año desde su fallecimiento y nos conmueve su viva presencia como testigo, profeta y pastor de estos tiempos de la Iglesia y la humanidad”, recalcó el arzobispo Colombo.

Por otro lado, destacó los insistentes llamados de Francisco a que “los trabajadores tengan derechos, todas las familias techo, todos los campesinos tierra, todos los niños educación, todos los jóvenes futuro, todos los ancianos una buena jubilación, todas las mujeres igualdad de derechos”. En el mismo sentido, en palabras de Francisco, pidió que “todos los pueblos tengan soberanía, todos los indígenas territorio, todos los migrantes acogida, todas las etnias respeto, todos los credos libertad, todas las regiones paz”.

El cuadro con la imagen de Francisco en la Basílica de Luján

Chequeos, controles y presencias

La Basílica de Luján reunió a fieles e integrantes de los Hogares de Cristo impulsados por los curas villeros que colmaron el templo. El perímetro, sin embargo, contó con un importante dispositivo de seguridad dada la confluencia de políticos que se esperaba. En la puerta principal se efectuaron chequeos y controles magnéticos a los presentes por parte de los efectivos de las fuerzas federales.

Kicillof ingresó 20 minutos antes del comienzo de la ceremonia por ese acceso. Lo hizo con un amplio grupo de integrantes de su gobierno y jefes municipales, entre ellos, Gustavo Menéndez (Merlo), Federico Otermín (Lomas de Zamora) y Mariel Fernández (Moreno). Se sentaron en el primer banco del lado izquierdo del templo católico. Allí ya estaba Eduardo “Wado” de Pedro. Entre medio del mandatario bonaerense y el senador kirchnerista se ubicó el intendente local, Leonardo Boto. Al final de la misa se sumó la intendenta de Quilmes, Mayra Mendoza.

Con el presidente Javier Milei y su hermana Karina Milei, la secretaria general de la Presidencia, de viaje por Israel; la Casa Rosada envió una amplia comitiva que arribó por uno de los accesos laterales casi sobre el comienzo de la ceremonia. Encabezados por Adorni, se apostaron en el banco del frente de la hilera derecha el titular de la Cámara de Diputados, Martín Menem; el ministro de Interior, Diego Santilli; el de Defensa, Carlos Presti; la de Justicia, Alejandra Monteoliva; y el presidente provisional del Senado, Bartolomé Abdala.

Más atrás se ubicaron el ministro de Salud, Mario Lugones; el de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger; y el jefe del bloque de diputados libertarios, Gabriel Bornoroni. Ahí, además, estuvo su compañero de bancada en la Cámara baja y presidente del partido de LLA a nivel bonaerense, Sebastián Pareja, quien —cuando enfiló hacia su lugar frente a la tropa opositora— se detuvo para estrecharle la mano a Kicillof.

De la primera plana oficialista, en cambio, no estuvieron ni la titular de la cartera de Capital Humano, Sandra Pettovello, ni la jefa de los senadores violetas, Patricia Bullrich.

Por su parte, Villarruel decidió bajarse a último momento de la convocatoria, según pudo averiguar LA NACION, para evitar exponerse a una postal con los representantes libertarios que encabezó Adorni, sentados en el sector en el cual a ella también se le había asignado ubicación. El otro lado del corralito que se constituyó dentro de la basílica para los políticos tampoco fue opción, dado que allí estaban Kicillof y compañía.

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