El hornero, ave emblemática de la Argentina, despierta la curiosidad de la comunidad científica debido a un detalle particular en la arquitectura de sus nidos de barro. Un grupo de biólogos argentinos investigó por qué la entrada de estas construcciones no se ubica en el centro, sino que presenta una asimetría bilateral.
El estudio, publicado esta semana en la prestigiosa revista Current Biology, descarta que la orientación hacia la izquierda o la derecha sea producto del azar o de factores ambientales.

Para llegar a esta conclusión, los especialistas analizaron más de 12.000 imágenes enviadas por 1200 personas de distintos países de Sudamérica. Los datos recolectados demostraron que la frecuencia en la orientación de la entrada sigue un patrón claro, ya que existe una mayor cantidad de nidos con el acceso ubicado hacia el sector derecho de la estructura. Esta observación permitió a los expertos formular una hipótesis sólida sobre el origen del fenómeno.
La investigación sugiere que la asimetría bilateral en los nidos del hornero responde a un determinante genético. Los científicos explicaron que la construcción no ocurre de forma aleatoria, como sostuvieron teorías previas sobre influencias climáticas o espaciales.
De esta manera, el trabajo colaborativo de ciudadanos y expertos permitió clarificar un comportamiento natural que durante años fue objeto de especulaciones dentro de la biología local.
Este hallazgo marca un avance significativo en el estudio de las conductas de construcción de esta especie, reconocida por su trabajo laborioso. Los resultados ofrecen una nueva perspectiva sobre cómo la herencia biológica influye en las habilidades técnicas de las aves al momento de edificar sus hogares, más allá de cualquier condición externa presente en el entorno natural.
Este contenido fue producido por un equipo de LA NACION con la asistencia de la IA
