La viuda y las hijas de Luis Brandoni, en un emotivo homenaje en el Multitabaris, la última sala que lo vio actuar

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En el hall del Multitabaris, familiares, amigos, actores y directores se reunieron este miércoles por la tarde para homenajear y recordar a Luis Brandoni, en la última sala en la que cumplió el rito que más lo entusiasmó a lo largo de su vida: el de subirse a un escenario. Hasta una semana antes de su fallecimiento, ocurrido el 20 de abril, el actor estuvo protagonizando allí mismo, junto a Soledad Silveyra, la comedia ¿Quién es quién?.

Organizado por Carlos Rottemberg, dueño de la sala y amigo del actor desde hace 48 años, desde las 18 se acercaron al lugar Nora Cárpena, Virginia Lago, Alberto Ajaka, Rodrigo Noya, Ana María Picchio, Gerardo Romano y Luis Rivera López, entre otros, que se confundieron en un abrazo con Saula Benavente, pareja del actor, y dos de las hijas de Brandoni, Micaela y Florencia.

Florencia Brandoni y su hermana, Micaela, junto a Saula Benavente, la última pareja del actor

El primero que tomó la palabra en el mismo hall de la sala fue Rottemberg. Afectado por sus propias emociones, repasó la trayectoria del actor en la sala de la avenida Corrientes. Entre títulos teatrales y anécdotas, reparó en el paso del actor por la dirigencia de la Asociación Argentina de Actores que presidía Jorge Rivera López en tiempos de la dictadura. En honor a aquello, agradeció especialmente la presencia de Luis Rivera López, hijo de aquel gran dirigente de Actores y actual presidente de la entidad.

Gerardo Romano, Virginia Lago y Ana María Picchio

Con los años, los dos dirigentes de la entidad se distanciaron. Pero, como volvió a quedar demostrado esta tarde y como ya había sucedido durante el entierro del recordado intérprete, la famosa grieta no siempre puede con todo y con todos. “Los artistas estamos para unir”, solía decir Brandoni.

Fue entonces que habló Soledad Silveyra. “Estoy quebrada moral y físicamente”, confesó la actriz quien se está recuperando de una fractura de la cuarta vértebra lumbar. Recordó cuando un mismo sábado ambos estuvieron internados. “La pérdida de Beto es la piña más grande que me pegó mi historia teatral, todavía me cuesta reaccionar. Me mató, de verdad”, apuntó quien, originalmente, tenía previsto leer unas palabras dedicadas a su último compañero en un escenario. “Me conformo pensando que tengo dos ángeles que me cuidan desde el cielo: la Zorrilla y Brandoni”.

Luego de sus palabras tomaron el micrófono Gerardo Romano y Ana María Picchio, quienes desde la semana pasada repusieron la obra El secreto en la misma sala y casi en la misma escenografía en donde la dupla conformada por Brandoni y Silveyra todas las noches eran reconocidos por un público fiel que, por primera vez, los veía compartir un escenario.

Gerardo Romano enseña la placa conmemorativa que tendrá el Multitabarís en honor a Brandoni

Picchio recordó su época del Conservatorio cuando conoció a Luis Brandoni y Romano trajo a cuento situaciones complejas vividas durante los 70 y los 80. En un clima de emoción frente a conocidos y periodistas, sus dos hijas y Saula Benavente hablaron sobre las intensas situaciones vividas en estas últimas semanas. Fue su pareja quien, quebrada por la emoción, se dirigió a Soledad Silveyra: “Lo mejor que le pasó a Beto en el último tiempo fue tener a ella de compañera. Como ella siempre dice, fue su Sargento Cabral. Lo acompañó con un amor tremendo y eso hace que le esté eternamente agradecida”, apuntó sobre quien siempre decía que si no hacía teatro se moría. “En lo personal, me va a costar un montón venir al teatro…“, dijo con la voz quebrada.

Patricia Palmer también participó del homenaje a Brandoni

A media hora de iniciado el homenaje se descubrió la placa que recuerda que el Multitabaris fue el último escenario al que se subió Brandoni. La historia del actor y la sala se remonta a la accidentada temporada de 1981, tiempos de la dictadura. Ese año Carlos Rottemberg y Guillermo Bredeston se hicieron cargo del entonces Tabarís. A 5 días de asumir, como lo recordó el mismo productor, los nuevos inquilinos se enteraron del atentado que había destruido al Teatro El Picadero, en donde había comenzado aquella primera e icónica edición de Teatro Abierto, el más importante acto de resistencia cultural en tiempos tan oscuros. Bredeston y Rottemberg proponen que el ciclo que reunía a grandes directores, dramaturgos y actores de la escena independiente se traslade a la sala en donde por las noches presentaban una comedia ligera Alberto Locatti y Jorge Corona. Cuando Carlos A. Petit, productor de la obra, vio entrar a Luis Brandoni acompañado por varios de los que hacían Teatro Abierto dijo una frase que hoy mismo recordó Rottemberg: “Muchachos, a los bomberos los ponemos a porcentaje”. Nunca hubo que llamarlos.

Placa homenaje a Luis Brandoni en el teatro Multitabaris

A partir de aquel primer mojón, Brandoni varias veces volvió a pisar el escenario del Tabarís que, desde 2018, se reconvirtió en Multitabaris. Aquella noche, entre tantísimos invitados, se descubrió la placa que rinde homenaje a Guillermo Bredeston. En pocos días estará acompañada por esta que recuerda a este gran intérprete fallecido hace pocas semanas.

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