
El impacto del conflicto de Oriente Medio en la economía española será “limitado” si se llega a un acuerdo a corto plazo y el transporte de mercancías vuelve a fluir con rapidez por el estrecho de Ormuz, vaticinan los analistas. En esta línea, el director de Economía Española de CaixaBank, Oriol Aspachs, considera que una salida diplomática rápida al conflicto “no solo es plausible, sino también el escenario más probable”.
En el último informe mensual de CaixaBank Research, Aspachs destaca que la reacción moderada de los mercados internacionales —con las principales bolsas cerca de máximos históricos— refleja la confianza de los inversores en una resolución relativamente rápida de la crisis. De confirmarse este escenario, el economista cree que la economía española podría seguir mostrando “un notable dinamismo” pese a la tensión geopolítica y energética.
Estas perspectivas positivas se deben a que el punto de partida de España es bueno según muestran los indicadores del primer trimestre del año y los primeros registros del segundo. Entre enero y marzo, el Producto Interior Bruto (PIB) español creció un 0,6% intertrimestral y un 2,7% interanual, ligeramente por encima de lo previsto por CaixaBank a comienzos de año, antes de que estallara el conflicto.
Una economía en expansión
Estos buenos datos, “confirman la capacidad de la economía española para mantener una senda expansiva en un contexto internacional complejo”, reconocen los analistas de la Cámara de Comercio de España.
Este crecimiento se deriva de la demanda nacional, impulsada por el consumo de los hogares, que aceleró en el primer trimestre su tasa interanual hasta el 3,2%, y por la inversión, que protagonizó una remontada del 5,6% interanual. También las exportaciones de servicios mantuvieron una senda al alza, tanto las relacionadas con el turismo como el resto.
Todo ello estuvo acompañado por unos buenos datos de empleo en el primer trimestre. El mercado laboral mostró un “dinamismo excepcional” en el arranque del año, aseguran los analistas de la Cámara de Comercio, con un crecimiento de la ocupación del 0,8% trimestral, lo que supuso una “notable aceleración” frente al 0,3% registrado al cierre de 2025.
Segundo trimestre, al alza
El dinamismo del primer trimestre se ha mantenido en el inicio del segundo, a pesar de que el conflicto bélico ya acumula más dos meses de duración. El Monitor de Consumo de CaixaBank Research, con datos hasta abril, muestra que el gasto en consumo doméstico sigue creciendo a un ritmo notable, apoyado en partidas como ocio y restauración, que llevan varios trimestres mostrando una escalada significativa, a las que se han sumado el gasto en moda, muebles y decoración.
“Son categorías especialmente sensibles a la percepción del entorno económico. Su buen comportamiento sugiere que la confianza de los hogares en la capacidad de resistencia de la economía española frente a un contexto adverso se mantiene elevada”, afirma Oriol Aspachs.
Argumenta que en este comportamiento influyen factores como la resiliencia del mercado laboral, una inflación que, aunque se sitúa por encima del 3%, no muestra señales de aceleración, y unos tipos de interés que permanecen lejos de los niveles alcanzados tras el estallido de la guerra en Ucrania.
“Con este punto de partida, si el conflicto se resolviera con rapidez y los precios de la energía se distensionaran, el nuevo shock no debería afectar de manera muy material a la economía española”, apunta el director de Economía Española de CaixaBank.
Los expertos de la Cámara de Comercio de España también consideran que la incertidumbre sobre cuánto tiempo se extenderá el cierre del estrecho de Ormuz condicionará las previsiones de crecimiento globales. “Una reapertura inminente permitiría que el repunte de los precios de las materias primas energéticas fuera un fenómeno transitorio, evitando un endurecimiento mayor de la política monetaria de los bancos centrales”.

Un crecimiento previsto de entre el 2% y el 2,3%
En cuanto al crecimiento económico que podría alcanzar España este año en el mejor escenario, que supondría una solución rápida del problema, Aspachs calcula que “probablemente acabaría siendo inferior al 2,4% contemplado en nuestro escenario de previsiones, pero todavía podría situarse por encima del 2%”.
También las previsiones de la Cámara de España son positivas. Defiende un crecimiento del PIB del 2,3% para 2026 y un incremento del empleo del 1,6%, lo que permitiría la creación de unos 360.000 puestos de trabajo este año y situaría la tasa de paro en el 9,8% de la población activa.
El tiempo juega a la contra y penalizará a España
Las buenas previsiones se desinflarían si el conflicto se prolonga en el tiempo. Esto se explica porque el cierre del estrecho de Ormuz ha generado un déficit significativo en la producción global de petróleo y gas y las reservas mundiales de existencias se están reduciendo con rapidez.
Si esta situación se alarga, algunos países tendrían problemas de abastecimiento, los precios de la energía se tensionarían y la confianza de los hogares acabaría viéndose afectada. A juicio de Oriol Aspachs, “motivos para pensar que la situación puede complicarse no faltan. Pero tampoco conviene precipitarse. El tiempo juega en contra, pero la economía todavía aguanta”, asegura.
Desde la Cámara de España sostienen que si se cronifica el conflicto, el mantenimiento de los precios del petróleo y del gas natural en niveles estructuralmente elevados durante el conjunto de 2026 podría llegar a detraer hasta 7 décimas de crecimiento este año. Además, la inflación, escalaría por encima del 4% de media anual en caso de persistir el bloqueo energético, “erosionando la capacidad de gasto de los hogares españoles y los márgenes empresariales”.

El impacto del conflicto de Oriente Medio en la economía española será “limitado” si se llega a un acuerdo a corto plazo y el transporte de mercancías vuelve a fluir con rapidez por el estrecho de Ormuz, vaticinan los analistas. En esta línea, el director de Economía Española de CaixaBank, Oriol Aspachs, considera que una salida diplomática rápida al conflicto “no solo es plausible, sino también el escenario más probable”.
En el último informe mensual de CaixaBank Research, Aspachs destaca que la reacción moderada de los mercados internacionales —con las principales bolsas cerca de máximos históricos— refleja la confianza de los inversores en una resolución relativamente rápida de la crisis. De confirmarse este escenario, el economista cree que la economía española podría seguir mostrando “un notable dinamismo” pese a la tensión geopolítica y energética.
Estas perspectivas positivas se deben a que el punto de partida de España es bueno según muestran los indicadores del primer trimestre del año y los primeros registros del segundo. Entre enero y marzo, el Producto Interior Bruto (PIB) español creció un 0,6% intertrimestral y un 2,7% interanual, ligeramente por encima de lo previsto por CaixaBank a comienzos de año, antes de que estallara el conflicto.
Una economía en expansión
Estos buenos datos, “confirman la capacidad de la economía española para mantener una senda expansiva en un contexto internacional complejo”, reconocen los analistas de la Cámara de Comercio de España.
Este crecimiento se deriva de la demanda nacional, impulsada por el consumo de los hogares, que aceleró en el primer trimestre su tasa interanual hasta el 3,2%, y por la inversión, que protagonizó una remontada del 5,6% interanual. También las exportaciones de servicios mantuvieron una senda al alza, tanto las relacionadas con el turismo como el resto.
Todo ello estuvo acompañado por unos buenos datos de empleo en el primer trimestre. El mercado laboral mostró un “dinamismo excepcional” en el arranque del año, aseguran los analistas de la Cámara de Comercio, con un crecimiento de la ocupación del 0,8% trimestral, lo que supuso una “notable aceleración” frente al 0,3% registrado al cierre de 2025.
Segundo trimestre, al alza
El dinamismo del primer trimestre se ha mantenido en el inicio del segundo, a pesar de que el conflicto bélico ya acumula más dos meses de duración. El Monitor de Consumo de CaixaBank Research, con datos hasta abril, muestra que el gasto en consumo doméstico sigue creciendo a un ritmo notable, apoyado en partidas como ocio y restauración, que llevan varios trimestres mostrando una escalada significativa, a las que se han sumado el gasto en moda, muebles y decoración.
“Son categorías especialmente sensibles a la percepción del entorno económico. Su buen comportamiento sugiere que la confianza de los hogares en la capacidad de resistencia de la economía española frente a un contexto adverso se mantiene elevada”, afirma Oriol Aspachs.
Argumenta que en este comportamiento influyen factores como la resiliencia del mercado laboral, una inflación que, aunque se sitúa por encima del 3%, no muestra señales de aceleración, y unos tipos de interés que permanecen lejos de los niveles alcanzados tras el estallido de la guerra en Ucrania.
“Con este punto de partida, si el conflicto se resolviera con rapidez y los precios de la energía se distensionaran, el nuevo shock no debería afectar de manera muy material a la economía española”, apunta el director de Economía Española de CaixaBank.
Los expertos de la Cámara de Comercio de España también consideran que la incertidumbre sobre cuánto tiempo se extenderá el cierre del estrecho de Ormuz condicionará las previsiones de crecimiento globales. “Una reapertura inminente permitiría que el repunte de los precios de las materias primas energéticas fuera un fenómeno transitorio, evitando un endurecimiento mayor de la política monetaria de los bancos centrales”.

Un crecimiento previsto de entre el 2% y el 2,3%
En cuanto al crecimiento económico que podría alcanzar España este año en el mejor escenario, que supondría una solución rápida del problema, Aspachs calcula que “probablemente acabaría siendo inferior al 2,4% contemplado en nuestro escenario de previsiones, pero todavía podría situarse por encima del 2%”.
También las previsiones de la Cámara de España son positivas. Defiende un crecimiento del PIB del 2,3% para 2026 y un incremento del empleo del 1,6%, lo que permitiría la creación de unos 360.000 puestos de trabajo este año y situaría la tasa de paro en el 9,8% de la población activa.
El tiempo juega a la contra y penalizará a España
Las buenas previsiones se desinflarían si el conflicto se prolonga en el tiempo. Esto se explica porque el cierre del estrecho de Ormuz ha generado un déficit significativo en la producción global de petróleo y gas y las reservas mundiales de existencias se están reduciendo con rapidez.
Si esta situación se alarga, algunos países tendrían problemas de abastecimiento, los precios de la energía se tensionarían y la confianza de los hogares acabaría viéndose afectada. A juicio de Oriol Aspachs, “motivos para pensar que la situación puede complicarse no faltan. Pero tampoco conviene precipitarse. El tiempo juega en contra, pero la economía todavía aguanta”, asegura.
Desde la Cámara de España sostienen que si se cronifica el conflicto, el mantenimiento de los precios del petróleo y del gas natural en niveles estructuralmente elevados durante el conjunto de 2026 podría llegar a detraer hasta 7 décimas de crecimiento este año. Además, la inflación, escalaría por encima del 4% de media anual en caso de persistir el bloqueo energético, “erosionando la capacidad de gasto de los hogares españoles y los márgenes empresariales”.
