Santiago Beltrán comenzó la pretemporada de River como el cuarto arquero de un plantel profesional superpoblado. Siendo titular en reserva y con tan solo un amistoso en primera en 2024, su camino se abrió de forma inesperada: la extensa lesión de Franco Armani, la partida de Jeremías Ledesma y la demorada recuperación de Ezequiel Centurión lo depositaron en el arco millonario desde enero. Sus pasos fueron cada vez más firmes hasta llegar a la noche del domingo 10 de mayo en la que se volvió figura y héroe de la clasificación a cuartos de final del torneo Apertura frente a San Lorenzo.
En su partido número 22, emuló a Marcelo Barovero con su festejo, se abrazó con Trapito que hoy es su entrenador y se retiró ovacionado del estadio Monumental. Horas después, Lionel Scaloni lo seleccionó entre los 55 jugadores que integran la prelista mundialista. Un cambio de era que se acerca y le abre al zurdo de 1,91 metros la enorme chance de romper con el estigma del último tiempo de los arqueros de las divisiones inferiores.
De acuerdo a lo que pudo saber LA NACION, este miércoles se dará el regreso del emblema Armani a la nómina de convocados, pero el técnico Eduardo Coudet mantendrá a Beltrán en el equipo titular para enfrentar a Gimnasia (LP) en los cuartos de final. Un voto de confianza para el pibe de 21 años que llegó a Núñez a los 17 años sin haber hecho el proceso formativo federado de juveniles y hoy es sostén del equipo del Chacho. En marzo de 2022, cuando solo jugaba torneos amateurs en el Club Pueyrredón con amigos, tuvo una prueba de dos semanas y quedó en quinta división. Debutó en reserva en 2023 y se consolidó en 2024 con sus primeras prácticas en el plantel profesional y un amistoso ante Millonarios en el Monumental. Pero tuvo en septiembre una rotura de ligamento cruzado anterior de rodilla izquierda que lo frenó. Regresó para el segundo semestre de 2025,asumió la capitanía y en 2026 se dio su debut.
Las atajadas de Beltrán ante San Lorenzo
Beltrán ya suma 11 vallas invictas en sus primeros 22 partidos, con 15 goles en contra y una impresionante efectividad del 47% en penales entre primera y reserva: atajó ocho, uno se fue desviado y solo nueve de los 18 que le ejecutaron terminaron en gol. Carácter, reflejos, personalidad, velocidad y concentración… virtudes que explican este gran presente que le valió la elección de Scaloni entre los 55 que pueden ir al Mundial y la decisión de Coudet de sostenerlo en el once inicial tras nueve años ininterrumpidos de Armani como amo y señor del arco, con 365 encuentros y diez títulos. El ídolo casildense de 39 años tiene contrato hasta diciembre, se sumará al banco de suplentes y sabe que transita sus últimos meses en el club que lo consagró.
Un ciclo dorado se termina y le da paso a un recambio generacional en el que River buscará cortar también una repetición difícil de arqueros de la cantera que no logran asentarse o no pueden sostenerse como piezas importantes de un equipo. Sin ir más lejos, a excepción del revolucionario e histórico Amadeo Carrizo entre 1945 y 1968, el resto de los grandes arqueros de su historia llegaron desde otros equipos.
Ubaldo Matildo Fillol se inició en Quilmes y luego se luciría entre 1974 y 1982 en el Millonario; Ángel David Comizzo apareció en Talleres y llegó en 1998 para el primero de sus tres ciclos hasta 2003; y los tres campeones de América también fueron incorporaciones: Nery Pumpido surgió en Unión y llegó desde Vélez para jugar entre 1984 y 1988; Germán Burgos salió de Ferro y pasó por Núñez de 1994 a 1999 para ser multicampeón; Barovero se formó en Atlético Rafaela y saltó desde Vélez en 2012 hasta 2016; y Armani debutó en Ferro, cedido desde Estudiantes de La Plata, para luego llegar a River en 2018 desde Atlético Nacional de Colombia.
Otro caso es el de Roberto Bonano, refuerzo desde Rosario Central en 1996 que se sumó a competir con Burgos y se quedó hasta 2001 con 176 partidos para entrar entre los cinco con más partidos disputados. Ese ranking lo lidera Amadeo con 551 encuentros y lo siguen Fillol (406), Armani (365) y Comizzo (208). Dentro de los diez con más apariciones, solo tres son de las divisiones menores: José Alberto “Perico” Pérez está sexto (173 entre 1969-1974) y Carlos Isola está octavo (154 entre1913-1925) acompañan al eterno Carrizo. La lista la completan Barovero (167), Burgos (151) y Pumpido (144).
Desde la irrupción de Amadeo y la continuidad de aquel tiempo con Périco Pérez, diversos arqueros han tenido la oportunidad de iniciarse en River sin poder asentarse o consagrarse. Carlos Barisio, Alberto Vivalda y José Miguel entre los más lejanos en el tiempo y dela era contemporánea aparecen nombres recordados como Joaquín Irigoytía con 20partidos (1995-1997 y 1998-1999); Franco Costanzo (2001-2005) con 120 partidos y tres títulos siendo titular, pero yéndose a Europa sin dejar una gran imagen; Germán Lux (2002-2006 y 2017-2021) con 107 partidos y 11 títulos sin poder cautivar al hincha; y el emblemático caso de Juan Pablo Carrizo (2006-2008 y2010-2011) con 125 partidos y una aparición fantástica, pero con tan solo un título y el fatídico descenso encima con errores que lo condenaron a partir.

Luego, en este último tiempo, Leandro Chichizola fue pieza de recambio entre el ascenso y los dos títulos con Ramón Díaz, con 36 partidos, 18 vallas invictas y tres penales atajados, pero se fue libre a Italia al no tener lugar con Barovero en el puesto. Y finalmente Augusto Batalla generó una enorme expectativa con su debuten 2016 luego de ser seguido por Real Madrid durante su etapa por juveniles y selecciones nacionales. Fue el sucesor de Barovero durante una temporada con 51partidos y dos títulos, pero jamás tuvo regularidad y sus errores le quitaron el puesto. Ezequiel Centurión con 11 partidos y su presencia en el plantel actual también se mete en esta lista con otros nombres como Gaspar Servio, Gonzalo Marinelli, Rodrigo Rey, Franco Petroli y Maximiliano Velazco, entre otros, que no han dado el gran salto a primera en Núñez.
Son horas frenéticas para el pibe Beltrán. Pero en tan solo unas horas volverá a tener un nuevo desafío con Gimnasia en los cuartos de final del Apertura. Cada partido es un mundo nuevo para el pibe que se quedó con un puesto difícil y demostró una personalidad enorme. El “arco más grande del mundo”, como alguna vez lo definió Amadeo, hoy tiene una custodia de selección.
