La crisis que atraviesa la Bienal de Venecia sumó un nuevo episodio: más de 70 artistas decidieron renunciar a competir por los premios especiales que, tras la dimisión en bloque del jurado internacional ocurrida a fines de abril, iban a ser otorgados por votación del público. La medida profundiza el conflicto que atraviesa esta edición del célebre encuentro de arte contemporáneo, marcada desde antes de su apertura por las tensiones en torno a la participación de Rusia e Israel.
Entre quienes se retiraron de la competencia figuran 56 artistas y colectivos que participan de In Minor Keys —la exposición concebida por la curadora camerunesa Koyo Kouoh, fallecida pocos días antes de la inauguración—, entre los que se encuentran Laurie Anderson, Alfredo Jaar, Walid Raad, Sammy Baloji y Carolina Caycedo; y otros 21 representantes de pabellones nacionales, entre los que figuran Francia, Bélgica, Turquía y España. La decisión fue comunicada a través de una carta difundida por la plataforma e-flux, en la que señalaron que renuncian “en solidaridad” con el jurado originalmente designado por Kouoh.
El conflicto comenzó el 30 de abril, cuando los cinco integrantes del jurado internacional presentaron su renuncia. Los especialistas habían decidido excluir de los tradicionales Leones de Oro a los países cuyos líderes enfrentaran acusaciones por crímenes de lesa humanidad ante la Corte Penal Internacional, una postura que dejaba fuera de competencia a Rusia e Israel y que derivó en un choque con las autoridades de la Bienal.
Tras esa dimisión, el presidente de la Bienal, Pietrangelo Buttafuoco, resolvió suspender el esquema habitual de premiación y reemplazarlo por un sistema extraordinario de voto popular. Así nacieron los llamados “Leones de los Visitantes”, que serán elegidos por el público y se anunciarán el próximo 22 de noviembre, al cierre de la muestra.
La medida fue recibida con críticas por parte de numerosos artistas y sectores del mundo del arte, que interpretaron el cambio como una manera de neutralizar la decisión política del jurado original y restablecer en igualdad de condiciones la participación de Rusia e Israel.
La controversia se suma a otras protestas y tensiones que ya atravesaban esta edición de la Bienal. Durante los días previos a la apertura oficial hubo manifestaciones de colectivos como Pussy Riot y Femen, que protestaron frente al pabellón ruso. Con pasamontañas de colores y bombas de humo en tonos de la bandera ucraniana, las activistas intentaron ingresar al edificio y bloquearon el acceso durante algunos minutos, en una acción que fue finalmente disuelta por la policía italiana.
La 61ª edición de la Bienal de Venecia abrió oficialmente al público el sábado pasado y ya es considerada una de las más conflictivas de los últimos años, en un contexto donde el debate sobre los límites entre arte, política y representación internacional volvió a instalarse en el centro de la escena cultural.
