
La revisión de procedimientos médicos en mayores ha comenzado a poner en duda la conveniencia de prácticas habituales como la colonoscopia, la extirpación de lesiones cutáneas o el uso continuo de ciertos medicamentos. Según una revisión de The New York Times, nuevas investigaciones muestran que algunos de estos tratamientos pueden ser innecesarios o arriesgados en personas de edad avanzada.
Varios procedimientos médicos rutinarios, entre ellos la colonoscopia en mayores de 75 años, la eliminación preventiva de lesiones cutáneas y la administración de levotiroxina en casos leves de hipotiroidismo, están dejando de recomendarse en la población mayor. Esta tendencia responde a estudios recientes que demuestran que los beneficios reales para pacientes de más de 60 o 75 años suelen ser muy limitados y los riesgos, en muchos casos, superan a las posibles ventajas.
Por qué ciertos procedimientos médicos ya no se recomiendan en mayores
Durante años, la medicina favoreció la continuidad de tratamientos y controles periódicos en adultos mayores. Ahora, muchos profesionales reconsideran este enfoque, reconociendo que la relación entre riesgos y beneficios cambia con la edad y la situación de cada persona.

El grupo de trabajo de servicios preventivos de Estados Unidos ha actualizado sus guías y algunas instituciones académicas estadounidenses, como la Universidad de Michigan y Mount Sinai en Nueva York, lideran el debate sobre la pertinencia de exámenes y fármacos frecuentes. Esta revisión está directamente motivada por el envejecimiento de la población y por la idea de que una vida con menos medicalización puede mejorar la calidad y reducir los costes asociados a la vejez.
The New York Times subraya que los cambios buscan reducir efectos adversos y hospitalizaciones, y promover una atención más personalizada en mayores, considerando que menos es, en muchos casos, más.
Lesiones cutáneas frecuentes y la opción de vigilar en lugar de tratar
Las llamadas queratosis actínicas, vinculadas a daño solar y muy frecuentes desde los 60 años, han sido tradicionalmente tratadas de manera preventiva. Métodos como la criocirugía, el láser o cremas tópicas fueron de uso común.
Según la dermatóloga Allison Billi, de la Universidad de Michigan, y citada por The New York Times, casi el 30% de los beneficiarios de Medicare recibió diagnóstico de este tipo de lesión en cinco años. Sin embargo, el riesgo medio de evolución a cáncer de piel es menor al uno por mil en pacientes sin antecedentes, de acuerdo con un metaanálisis de 2013. Muchas veces, estas lesiones desaparecen solas.

La extirpación puede provocar dolor agudo, inflamación y manchas persistentes en la piel. Billi defiende la vigilancia activa con controles periódicos, reservando la intervención solo ante sangrado, dolor o crecimiento rápido de la lesión. “En muchos casos, no es necesario tratar”, señala, y recomienda la protección solar como medida preventiva clave.
Revisión del uso de levotiroxina en la tercera edad
La levotiroxina es uno de los medicamentos más prescritos para el hipotiroidismo, cuyo tratamiento es común en mayores y también en casos de hipotiroidismo subclínico, aunque este último suele presentar síntomas muy leves o ninguno.
El estudio dirigido por el médico Jacobijn Gussekloo en Leiden University Medical Center halló que muchos mayores con hipotiroidismo subclínico normalizan sus niveles hormonales sin recurrir al fármaco. En un protocolo de reducción gradual en adultos de más de 60 años, uno de cada cuatro logró suspender la medicación manteniendo función tiroidea estable al cabo de un año.
La endocrinóloga Maria Papaleontiou de la Universidad de Michigan, citada por The New York Times, recalca que la levotiroxina puede generar efectos adversos e interactuar con otros medicamentos propios de la edad avanzada. Destaca riesgos como arritmias cardíacas y pérdida ósea en altas dosis, sumados a la necesidad de análisis frecuentes y visitas adicionales.

Papaleontiou insiste en que el retiro debe ser progresivo y bajo supervisión médica. No todos los pacientes pueden prescindir del fármaco pero, según la experta, “un grupo selecto de adultos mayores no necesita seguir esta terapia de por vida”.
La colonoscopía como examen preventivo en adultos mayores
La colonoscopia, principal método de cribado para el cáncer de colon, ha sido pilar de la prevención en adultos. Sin embargo, el grupo de trabajo de servicios preventivos de Estados Unidos considera que sus beneficios tras los 76 años son pequeños y no la recomienda salvo casos puntuales.
Un análisis publicado en 2023 por The New York Times muestra que cerca del 60% de personas mayores, incluso con limitación en la expectativa de vida, recibe la sugerencia de repetir la prueba. El gastroenterólogo Samir Gupta, de la Universidad de California en San Diego, enfatiza que el riesgo de complicaciones crece con los años: casi 7% de los mayores de 75 fue hospitalizado tras el procedimiento. Esta tasa eleva la necesidad de cuestionar la práctica.
Un extenso seguimiento a casi 92.000 pacientes veteranos evidenció que, incluso entre quienes presentaron pólipos, la mortalidad por cáncer de colon fue muy baja y casi igual a la de quienes no los tenían. El especialista Steven Itzkowitz, de Mount Sinai, indicó a The New York Times que, en la mayoría de los casos, los hallazgos no aportan ventajas reales para la longevidad.

Muchos pacientes buscan continuar con controles periódicos tras la extirpación de pólipos, guiados por hábito más que por evidencia.
Cambios culturales y resistencia a abandonar rutinas médicas en la vejez
Modificar rutinas médicas como la colonoscopia, la mamografía o los exámenes de próstata en mayores de la edad recomendada implica retos culturales y emocionales. El proceso de “desprescripción” —la retirada de pruebas o tratamientos de escasa utilidad— enfrenta la resistencia de pacientes y profesionales, motivada por temor al cambio o el deseo de mantener la sensación de control sobre la salud.
The New York Times resalta que, aunque las guías y recomendaciones evolucionan, sigue existiendo reticencia a adoptar prácticas menos intervencionistas entre los propios pacientes y el personal sanitario.
De cara al futuro, reducir procedimientos médicos innecesarios en la vejez podría llevar a una experiencia más tranquila, recordando que los peligros reales para los mayores, muchas veces, superan a los riesgos asociados con las intervenciones que antes eran rutinarias.

La revisión de procedimientos médicos en mayores ha comenzado a poner en duda la conveniencia de prácticas habituales como la colonoscopia, la extirpación de lesiones cutáneas o el uso continuo de ciertos medicamentos. Según una revisión de The New York Times, nuevas investigaciones muestran que algunos de estos tratamientos pueden ser innecesarios o arriesgados en personas de edad avanzada.
Varios procedimientos médicos rutinarios, entre ellos la colonoscopia en mayores de 75 años, la eliminación preventiva de lesiones cutáneas y la administración de levotiroxina en casos leves de hipotiroidismo, están dejando de recomendarse en la población mayor. Esta tendencia responde a estudios recientes que demuestran que los beneficios reales para pacientes de más de 60 o 75 años suelen ser muy limitados y los riesgos, en muchos casos, superan a las posibles ventajas.
Por qué ciertos procedimientos médicos ya no se recomiendan en mayores
Durante años, la medicina favoreció la continuidad de tratamientos y controles periódicos en adultos mayores. Ahora, muchos profesionales reconsideran este enfoque, reconociendo que la relación entre riesgos y beneficios cambia con la edad y la situación de cada persona.

El grupo de trabajo de servicios preventivos de Estados Unidos ha actualizado sus guías y algunas instituciones académicas estadounidenses, como la Universidad de Michigan y Mount Sinai en Nueva York, lideran el debate sobre la pertinencia de exámenes y fármacos frecuentes. Esta revisión está directamente motivada por el envejecimiento de la población y por la idea de que una vida con menos medicalización puede mejorar la calidad y reducir los costes asociados a la vejez.
The New York Times subraya que los cambios buscan reducir efectos adversos y hospitalizaciones, y promover una atención más personalizada en mayores, considerando que menos es, en muchos casos, más.
Lesiones cutáneas frecuentes y la opción de vigilar en lugar de tratar
Las llamadas queratosis actínicas, vinculadas a daño solar y muy frecuentes desde los 60 años, han sido tradicionalmente tratadas de manera preventiva. Métodos como la criocirugía, el láser o cremas tópicas fueron de uso común.
Según la dermatóloga Allison Billi, de la Universidad de Michigan, y citada por The New York Times, casi el 30% de los beneficiarios de Medicare recibió diagnóstico de este tipo de lesión en cinco años. Sin embargo, el riesgo medio de evolución a cáncer de piel es menor al uno por mil en pacientes sin antecedentes, de acuerdo con un metaanálisis de 2013. Muchas veces, estas lesiones desaparecen solas.

La extirpación puede provocar dolor agudo, inflamación y manchas persistentes en la piel. Billi defiende la vigilancia activa con controles periódicos, reservando la intervención solo ante sangrado, dolor o crecimiento rápido de la lesión. “En muchos casos, no es necesario tratar”, señala, y recomienda la protección solar como medida preventiva clave.
Revisión del uso de levotiroxina en la tercera edad
La levotiroxina es uno de los medicamentos más prescritos para el hipotiroidismo, cuyo tratamiento es común en mayores y también en casos de hipotiroidismo subclínico, aunque este último suele presentar síntomas muy leves o ninguno.
El estudio dirigido por el médico Jacobijn Gussekloo en Leiden University Medical Center halló que muchos mayores con hipotiroidismo subclínico normalizan sus niveles hormonales sin recurrir al fármaco. En un protocolo de reducción gradual en adultos de más de 60 años, uno de cada cuatro logró suspender la medicación manteniendo función tiroidea estable al cabo de un año.
La endocrinóloga Maria Papaleontiou de la Universidad de Michigan, citada por The New York Times, recalca que la levotiroxina puede generar efectos adversos e interactuar con otros medicamentos propios de la edad avanzada. Destaca riesgos como arritmias cardíacas y pérdida ósea en altas dosis, sumados a la necesidad de análisis frecuentes y visitas adicionales.

Papaleontiou insiste en que el retiro debe ser progresivo y bajo supervisión médica. No todos los pacientes pueden prescindir del fármaco pero, según la experta, “un grupo selecto de adultos mayores no necesita seguir esta terapia de por vida”.
La colonoscopía como examen preventivo en adultos mayores
La colonoscopia, principal método de cribado para el cáncer de colon, ha sido pilar de la prevención en adultos. Sin embargo, el grupo de trabajo de servicios preventivos de Estados Unidos considera que sus beneficios tras los 76 años son pequeños y no la recomienda salvo casos puntuales.
Un análisis publicado en 2023 por The New York Times muestra que cerca del 60% de personas mayores, incluso con limitación en la expectativa de vida, recibe la sugerencia de repetir la prueba. El gastroenterólogo Samir Gupta, de la Universidad de California en San Diego, enfatiza que el riesgo de complicaciones crece con los años: casi 7% de los mayores de 75 fue hospitalizado tras el procedimiento. Esta tasa eleva la necesidad de cuestionar la práctica.
Un extenso seguimiento a casi 92.000 pacientes veteranos evidenció que, incluso entre quienes presentaron pólipos, la mortalidad por cáncer de colon fue muy baja y casi igual a la de quienes no los tenían. El especialista Steven Itzkowitz, de Mount Sinai, indicó a The New York Times que, en la mayoría de los casos, los hallazgos no aportan ventajas reales para la longevidad.

Muchos pacientes buscan continuar con controles periódicos tras la extirpación de pólipos, guiados por hábito más que por evidencia.
Cambios culturales y resistencia a abandonar rutinas médicas en la vejez
Modificar rutinas médicas como la colonoscopia, la mamografía o los exámenes de próstata en mayores de la edad recomendada implica retos culturales y emocionales. El proceso de “desprescripción” —la retirada de pruebas o tratamientos de escasa utilidad— enfrenta la resistencia de pacientes y profesionales, motivada por temor al cambio o el deseo de mantener la sensación de control sobre la salud.
The New York Times resalta que, aunque las guías y recomendaciones evolucionan, sigue existiendo reticencia a adoptar prácticas menos intervencionistas entre los propios pacientes y el personal sanitario.
De cara al futuro, reducir procedimientos médicos innecesarios en la vejez podría llevar a una experiencia más tranquila, recordando que los peligros reales para los mayores, muchas veces, superan a los riesgos asociados con las intervenciones que antes eran rutinarias.