Chelsea, con Enzo Fernández como titular y Alejandro Garnacho en el banco de suplentes, se enfrenta este sábado a Manchester City en la final de la FA Cup que se desarrolla en el estadio Wembley. En caso de empate en el tiempo reglamentario, se jugará una prórroga de 30 minutos (en dos tiempos de 15) y, si persiste la igualdad, la definición del título será por penales.
Para Chelsea, el partido adquiere un valor extra en este momento de una temporada en la que en la Premier League está fuera de la zona de clasificación a las copas internacionales para la temporada siguiente y con una mínima chance de acceder por esa vía. En caso de ser campeón, no solamente levantará la copa, sino que también conseguirá un lugar en la Europa League.
Por su parte, Manchester City ya se coronó en la Carabao Cup, se mantiene en la lucha por el título en la liga inglesa, a dos puntos del líder Arsenal, y ya tiene su boleto sellado para participar de la próxima Champions.
Aunque no depende por completo de sí, un triplete es posible para el conjunto dirigido por Pep Guardiola, que jugará la definición de la FA Cup por cuarta vez seguida. Y el DT ya anticipó que seguirá en el club tras el Mundial.